LA CUENCA DEL LAGO CHAD:
LA YIHAD LLEGÓ PARA QUEDARSE
África es hoy un escenario de inmensos contrastes, marcados
por destacados avances -datos macroeconómicos, crecimiento demográfico e
inmensas infraestructuras-, pero también por significativos retrocesos, donde
la conflictividad y la violencia -las amenazas más persistentes- adquieren un
dramático protagonismo, especialmente en las regiones del sahel occidental, el
Magreb, el centro de África, el Cuerno Africano, Mozambique y la Cuenca del
Lago Chad.
En estas zonas africanas, las duras condiciones de vida; la
falta de expectativas, en especial en la juventud; la pobreza endémica y la
crisis de estabilidad, han generado un terreno fértil para la proliferación de
conflictos armados, el crimen organizado y en especial el terrorismo de
carácter yihadista, generando un triángulo pernicioso que socaba la
convivencia, la seguridad y el desarrollo africano.
Aunque una parte significativa de la atención internacional
se centra actualmente en las acciones yihadistas en el sahel central y su
posible extensión hacia el sur, la cuenca
del lago Chad, una vasta área que abarca el noreste de Nigeria, la región de Diffa en la República de Níger, el extremo norte de Camerún
y una parte del oeste de Chad, se
está convirtiendo, peligrosamente, en un foco de violencia fundamentalista.
En esta zona, las dos facciones del movimiento yihadista, a
menudo designado como Boko Haram, siguen causando graves estragos. Uno de estos
dos grupos, la Provincia del África
Occidental del Estado Islámico ISWAP, ocupó el primer lugar entre las
llamadas “provincias” del estado Islámico en todo el mundo, tanto en el número
de ataques revindicados (445) como en víctimas (1552) durante el año 2025.
Durante este mismo periodo, el Estado
Islámico de la Provincia del Sahel ISSP, la otra facción de la banda
fundamentalista, se atribuyó “solo” 40 ataques y 535 muertos. En estas primeras
semanas de 2026, los yihadistas de la cuenca del Chad han emprendido un
esfuerzo renovado contra objetivos militares especialmente en Nigeria y
Camerún. La situación se ha vuelto tan grave, que el pasado 8 de enero, el
gobernador del estado nigeriano de Borno, la región de Nigeria más afectada por
las dos facciones de Boko Haram, anunció que las autoridades y el ejército
estaban perdiendo terreno. Ante esta
situación, cabe preguntarse: ¿Qué está sucediendo en la cuenca del lago Chad?, ¿Qué
explica la nueva oleada de atentados contra los militares? y ¿Qué dice estas
acciones sobre la evolución de la insurgencia yihadista en la región?
“Las duras condiciones de vida; la falta de
expectativas,
en especial de la juventud y la pobreza
endémica
han generado un terreno fértil para la
proliferación
del terrorismo de carácter yihadista”
La insurgencia en la cuenca del lago Chad estalló en 2009,
cuando los seguidores de un predicador salafista de línea dura, Mohammad Yusut,
funda la banda armada Boko Haram, iniciando un levantamiento fundamentalista en
varias ciudades del noreste de Nigeria. Aunque el levantamiento fue reprimido y
el propio Yusut fue ejecutado por la policía nigeriana, sus seguidores se
reorganizaron con cierto apoyo y asesoramiento de Al Qaeda, bajo el liderazgo
de Abubakar Shekau, transformándose en una organización terrorista urbana.
Después de ser expulsada de las ciudades, la banda se reasento en áreas rurales
iniciando una guerra de guerrillas que finalmente se extendió a las zonas
fronterizas de los países vecinos (Níger, Camerún y Chad), por toda la cuenca
del Chad, donde Yusut había cultivado un grupo de seguidores. Hasta el 2015, este movimiento yihadista
experimentó una espectacular expansión militar, expulsando al ejército
nigeriano de varias ciudades del noreste.
Ese mismo año, con la esperanza de recibir ayuda y tratando
de apaciguar las disidencias internas, Shekau jura lealtad al “Califa” del
Estado Islámico, convirtiéndose en ISWAP. Sin embargo, a partir de 2018, el
ejército nigeriano comienza a contraatacar, apoyado por una empresa militar
privada sudafricana y por los Estados vecinos, que coordinaron con Nigeria para
establecer una coalición militar. Dando inicio a un proceso de avances y
retrocesos tanto en las acciones de la banda yihadista como en la ejecutoria de
los ejércitos de la zona. Las pugnas y divisiones internas del grupo terrorista
y los cambios de gobierno tanto en Nigeria como en los países que conforman la
cuenca del lago Chad, debilitaron las estrategias militares y el éxito de las
acciones armadas en ambos bandos.
![]() |
| Solía ser el sexto lago más grande del mundo. Pero ahora el lago compartido por Chad, Níger, Nigeria y Camerún es como un collage inmenso de charcas y zonas desérticas. |
El notable aumento de la actividad yihadista que comenzó en
abril de 2025 en la cuenca del Chad se debe casi y exclusivamente a las
acciones del ISWAP, la facción alineada con el estado Islámico. Los mismos
grupos terroristas han circulado amplia información de sus operaciones armadas,
destacando saqueos de pueblos, ataques armados y asesinatos selectivos. Lo que
distingue a la actual ola de ataques yihadistas no es solo el gran volumen de
acciones armadas revindicados por ISWAP,
sino el hecho de que muchas de estas acciones se han dirigido contra posiciones
militares y objetivos estratégicos, muchos de ellos bastantes impactantes.
“La cuenca del lago Chad, una vasta área que
abarca
el noreste de Nigeria, la región de Diffa en
la República
de Níger, el extremo norte de Camerún y una
parte
del oeste de Chad, se está convirtiendo,
peligrosamente,
en un foco de violencia fundamentalista”
Este resurgimiento de atentados terroristas se debe a una
variedad de factores, tanto del propio ISWAP como de la respuesta de Nigeria y
de los demás estados de la cuenca del Chad. En primer lugar, esta situación es
intrínseca a la naturaleza de la guerra de guerrillas: los guerrilleros o
milicianos yihadistas se suelen esconder, esperan, se agrupan, se adaptan a la
postura de los ejércitos estatales, probando nuevas estrategias y tácticas.
Dominan los espacios conquistados. Controlando importantes áreas rurales,
aprovechándose de su población y de su economía para obtener impuestos,
suministros y mano de obra. Además, ISWAP ha mantenido conexiones con el Estado
Islámico, que anteriormente habían demostrado ser cruciales para ayudarlo a
mejorar su desempeño militar.
Existen razones convincentes para creer que el Estado
Islámico ha sido clave en el asesoramiento para las innovaciones tácticas y el
uso de tecnología militar de avanzada. La utilización por parte de las bandas
yihadistas de instrumentos de visión nocturna y de drones artillados que sirven
para lanzar explosivos contra campamentos militares de los ejércitos combinados
de los países de la cuenca del Chad, son indicativos del avance y el reforzamiento
de posiciones de estas bandas armadas.
Por otro lado, los ejércitos de los países de la cuenca del
Chad, se han visto sacudidos por descoordinaciones y debilitamiento en la
respuesta militar ante las acciones yihadistas. Las autoridades nigerianas, en
las últimas semanas, han estado transfiriendo, algunos de sus activos militares
del noreste, escenario del conflicto, a otros lugares, para enfrentar otros
problemas de seguridad, especialmente en el noroeste, donde el bandidaje, el
secuestro y el conflicto entre agricultores y pastores se combinan para
degradar las condiciones de seguridad.
“La creciente inquietud y malestar en la
cooperación
entre los estados de la cuenca del lago Chad
no
está ayudando. Esta situación conflictiva
entre
los estados de la región, podrían infringir
un
grave daño a la moral del ejército nigeriano”
Adicionalmente, la creciente inquietud y malestar en la
cooperación entre los estados de la cuenca del lago Chad no está ayudando. En
particular, el golpe de estado en Níger y el rechazo inicial del recién elegido
presidente nigeriano Bola Tinubu contra la junta nigerina crearon una ruptura
que dura hasta hoy entre Niamey y Abuja. A pesar de varios esfuerzos para
mejorar las relaciones entre los dos países, a partir de este año, el líder de
la Junta nigerina seguía acusando a Nigeria de organizar reuniones en Abuja con
potencias occidentales hostiles y
elementos yihadistas para conspirar contra Níger.
![]() |
| La cuenca del lago Chad, una región del sahel golpeada por la seguía y la violencia yihadista, podría convertirse en un territorio de éxodo masivo de migrantes. |
Asimismo, las relaciones de Nigeria con Chad han sido menos
estables desde la muerte del presidente chadiano Idriss Déby: su sucesor e hijo
no ha ocultado su frustración por el manejo de Nigeria de la crisis con Boko
Haram y parece contento en centrarse solo en el propio territorio chadiano.
Solo Camerún parece comprometido en ayudar a Nigeria a afrontar la crisis de violencia armada. Esta
situación conflictiva entre los estados de la región, podría infringir un
grave daño a la moral del ejército nigeriano y a la estrategia anti-subversiva diseñada para combatir a estas bandas armadas.
La evolución de la situación en la región del lago Chad va
depender de muchos factores. Parece que Nigeria ha consolidado nuevamente su
capacidad aérea, en especial en el estado de Borno. Sin embargo, el problema
sigue siendo la postura fundamentalmente defensiva de Nigeria, incluso cuando
los ataques aéreos pueden infligir graves daños a las huestes yihadistas, no
desafían el dominio territorial mantenidas por las huestes fundamentalistas en
importantes áreas rurales, incluyendo el estado de Borno. Esta debilidad del
ejército regular podría generar una consolidación territorial de las milicias
del ISWAP, con el agravante de crear una posible tercera provincia autónoma,
bajo el control de la banda armada, en el
mismo estado de Borno.
“La continuación de esta “guerra civil”
yihadista,
tendrá un alto costo para ambos grupos
disidentes.
Sin embargo, si una facción prevaleciera o se
alcanzara
un acuerdo entre ellas, el peligro para los
estados
del lago Chad aumentaría enormemente”
Entre otras incertidumbres importantes, la evolución de la
relación de las facciones de Boko Haram, y la preeminencia del ISWAP es, sin
duda, un factor clave, dado que estas ramas yihadistas son más hábiles para
destruirse mutuamente que el ejército. La continuación de esta “guerra civil”
yihadista, tendrá un alto costo para ambos grupos disidentes. Sin embargo, si
una facción prevaleciera o se alcanzara un acuerdo entre ellas, el peligro para
los estados del lago Chad aumentaría enormemente.
Otro factor preocupante, es la proliferación de otros grupos
de milicianos islámicos en Nigeria. Esto incluye al establecido Ansaru, una filial de Al Qaeda que
tiene una presencia discreta en el centro nigeriano; los misteriosos Lakurawa, que han mudado de Mali a los
estados de Nigeria de Sokoto y Kebbi y que algunos observadores asocian con una
rama radical de Al Qaeda y Darusalam,
un grupo independiente ubicado en la frontera de la República de Benín. La
información sobre estos grupos es escasa y a menudo contradictoria, lo que en sí
mismo constituye una realidad preocupante.
En cualquier caso, tanto ISWAP como las otras facciones de Boko Haram, parecen haberse arraigado en las zonas rurales del noreste nigeriano, transformándose, según los estudiosos del tema, en sociedades egocéntricas, es decir, que administran su propio territorio y su propia economía. Gracias al estado Islámico, estos grupos han logrado la capacidad de recuperarse y adaptarse a los cambios en la estrategia y en las tácticas del ejército nigeriano. Lo cierto es que a medida que continúe evolucionando, la yihad en la cuenca del lago Chad llegó para quedarse.



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