Monday, February 9, 2026

 

LA CUENCA DEL LAGO CHAD:               

LA YIHAD LLEGÓ PARA QUEDARSE

Por: Javier F. Miranda Prieto 

El ejército chadiano sostuvo en el mes de enero un enfrentamiento armado con miembros de la banda Boko Haram. 
En los últimos años África está siendo víctima de un crecimiento de grupos terroristas.
Hay una zona como es la cuenca del lago Chad, que sin que se le preste demasiada 
atención está siendo devastada.

África es hoy un escenario de inmensos contrastes, marcados por destacados avances -datos macroeconómicos, crecimiento demográfico e inmensas infraestructuras-, pero también por significativos retrocesos, donde la conflictividad y la violencia -las amenazas más persistentes- adquieren un dramático protagonismo, especialmente en las regiones del sahel occidental, el Magreb, el centro de África, el Cuerno Africano, Mozambique y la Cuenca del Lago Chad.

En estas zonas africanas, las duras condiciones de vida; la falta de expectativas, en especial en la juventud; la pobreza endémica y la crisis de estabilidad, han generado un terreno fértil para la proliferación de conflictos armados, el crimen organizado y en especial el terrorismo de carácter yihadista, generando un triángulo pernicioso que socaba la convivencia, la seguridad y el desarrollo africano.

Aunque una parte significativa de la atención internacional se centra actualmente en las acciones yihadistas en el sahel central y su posible extensión hacia el sur, la cuenca del lago Chad, una vasta área que abarca el noreste de Nigeria, la región de Diffa en la República de Níger, el extremo norte de Camerún y una parte del oeste de Chad, se está convirtiendo, peligrosamente, en un foco de violencia fundamentalista.

En esta zona, las dos facciones del movimiento yihadista, a menudo designado como Boko Haram, siguen causando graves estragos. Uno de estos dos grupos, la Provincia del África Occidental del Estado Islámico ISWAP, ocupó el primer lugar entre las llamadas “provincias” del estado Islámico en todo el mundo, tanto en el número de ataques revindicados (445) como en víctimas (1552) durante el año 2025. Durante este mismo periodo, el Estado Islámico de la Provincia del Sahel ISSP, la otra facción de la banda fundamentalista, se atribuyó “solo” 40 ataques y 535 muertos. En estas primeras semanas de 2026, los yihadistas de la cuenca del Chad han emprendido un esfuerzo renovado contra objetivos militares especialmente en Nigeria y Camerún. La situación se ha vuelto tan grave, que el pasado 8 de enero, el gobernador del estado nigeriano de Borno, la región de Nigeria más afectada por las dos facciones de Boko Haram, anunció que las autoridades y el ejército estaban perdiendo terreno.  Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿Qué está sucediendo en la cuenca del lago Chad?, ¿Qué explica la nueva oleada de atentados contra los militares? y ¿Qué dice estas acciones sobre la evolución de la insurgencia yihadista en la región?

                “Las duras condiciones de vida; la falta de expectativas,

                      en especial de la juventud y la pobreza endémica

                  han generado un terreno fértil para la proliferación

                                del terrorismo de carácter yihadista”

La insurgencia en la cuenca del lago Chad estalló en 2009, cuando los seguidores de un predicador salafista de línea dura, Mohammad Yusut, funda la banda armada Boko Haram, iniciando un levantamiento fundamentalista en varias ciudades del noreste de Nigeria. Aunque el levantamiento fue reprimido y el propio Yusut fue ejecutado por la policía nigeriana, sus seguidores se reorganizaron con cierto apoyo y asesoramiento de Al Qaeda, bajo el liderazgo de Abubakar Shekau, transformándose en una organización terrorista urbana. Después de ser expulsada de las ciudades, la banda se reasento en áreas rurales iniciando una guerra de guerrillas que finalmente se extendió a las zonas fronterizas de los países vecinos (Níger, Camerún y Chad), por toda la cuenca del Chad, donde Yusut había cultivado un grupo de seguidores.  Hasta el 2015, este movimiento yihadista experimentó una espectacular expansión militar, expulsando al ejército nigeriano de varias ciudades del noreste.

Ese mismo año, con la esperanza de recibir ayuda y tratando de apaciguar las disidencias internas, Shekau jura lealtad al “Califa” del Estado Islámico, convirtiéndose en ISWAP. Sin embargo, a partir de 2018, el ejército nigeriano comienza a contraatacar, apoyado por una empresa militar privada sudafricana y por los Estados vecinos, que coordinaron con Nigeria para establecer una coalición militar. Dando inicio a un proceso de avances y retrocesos tanto en las acciones de la banda yihadista como en la ejecutoria de los ejércitos de la zona. Las pugnas y divisiones internas del grupo terrorista y los cambios de gobierno tanto en Nigeria como en los países que conforman la cuenca del lago Chad, debilitaron las estrategias militares y el éxito de las acciones armadas en ambos bandos.

Solía ser el sexto lago más grande del mundo. Pero ahora el 
lago compartido por Chad, Níger, Nigeria y Camerún es
como un collage inmenso de charcas y zonas desérticas.

El notable aumento de la actividad yihadista que comenzó en abril de 2025 en la cuenca del Chad se debe casi y exclusivamente a las acciones del ISWAP, la facción alineada con el estado Islámico. Los mismos grupos terroristas han circulado amplia información de sus operaciones armadas, destacando saqueos de pueblos, ataques armados y asesinatos selectivos. Lo que distingue a la actual ola de ataques yihadistas no es solo el gran volumen de acciones armadas  revindicados por ISWAP, sino el hecho de que muchas de estas acciones se han dirigido contra posiciones militares y objetivos estratégicos, muchos de ellos bastantes impactantes.

                               “La cuenca del lago Chad, una vasta área que abarca

                             el noreste de Nigeria, la región de Diffa en la República

                                 de Níger, el extremo norte de Camerún y una parte

                            del oeste de Chad, se está convirtiendo, peligrosamente,

                                           en un foco de violencia fundamentalista”

Este resurgimiento de atentados terroristas se debe a una variedad de factores, tanto del propio ISWAP como de la respuesta de Nigeria y de los demás estados de la cuenca del Chad. En primer lugar, esta situación es intrínseca a la naturaleza de la guerra de guerrillas: los guerrilleros o milicianos yihadistas se suelen esconder, esperan, se agrupan, se adaptan a la postura de los ejércitos estatales, probando nuevas estrategias y tácticas. Dominan los espacios conquistados. Controlando importantes áreas rurales, aprovechándose de su población y de su economía para obtener impuestos, suministros y mano de obra. Además, ISWAP ha mantenido conexiones con el Estado Islámico, que anteriormente habían demostrado ser cruciales para ayudarlo a mejorar su desempeño militar.

Existen razones convincentes para creer que el Estado Islámico ha sido clave en el asesoramiento para las innovaciones tácticas y el uso de tecnología militar de avanzada. La utilización por parte de las bandas yihadistas de instrumentos de visión nocturna y de drones artillados que sirven para lanzar explosivos contra campamentos militares de los ejércitos combinados de los países de la cuenca del Chad, son indicativos del avance y el reforzamiento de posiciones de estas bandas armadas.

Por otro lado, los ejércitos de los países de la cuenca del Chad, se han visto sacudidos por descoordinaciones y debilitamiento en la respuesta militar ante las acciones yihadistas. Las autoridades nigerianas, en las últimas semanas, han estado transfiriendo, algunos de sus activos militares del noreste, escenario del conflicto, a otros lugares, para enfrentar otros problemas de seguridad, especialmente en el noroeste, donde el bandidaje, el secuestro y el conflicto entre agricultores y pastores se combinan para degradar las condiciones de seguridad.

                             “La creciente inquietud y malestar en la cooperación

                                  entre los estados de la cuenca del lago Chad no

                                  está ayudando. Esta situación conflictiva entre

                                   los estados de la región, podrían infringir un

                                   grave daño a la moral del ejército nigeriano” 

Adicionalmente, la creciente inquietud y malestar en la cooperación entre los estados de la cuenca del lago Chad no está ayudando. En particular, el golpe de estado en Níger y el rechazo inicial del recién elegido presidente nigeriano Bola Tinubu contra la junta nigerina crearon una ruptura que dura hasta hoy entre Niamey y Abuja. A pesar de varios esfuerzos para mejorar las relaciones entre los dos países, a partir de este año, el líder de la Junta nigerina seguía acusando a Nigeria de organizar reuniones en Abuja con potencias occidentales hostiles y  elementos yihadistas para conspirar contra Níger.

La cuenca del lago Chad, una región del sahel golpeada por 
la seguía y la violencia yihadista, podría convertirse en
un territorio de éxodo masivo de migrantes.


Asimismo, las relaciones de Nigeria con Chad han sido menos estables desde la muerte del presidente chadiano Idriss Déby: su sucesor e hijo no ha ocultado su frustración por el manejo de Nigeria de la crisis con Boko Haram y parece contento en centrarse solo en el propio territorio chadiano. Solo Camerún parece comprometido en ayudar a Nigeria a afrontar la crisis de violencia armada. Esta situación conflictiva entre los estados de la región, podría infringir un grave daño a la moral del ejército nigeriano y a la estrategia anti-subversiva diseñada para combatir a estas bandas armadas.

La evolución de la situación en la región del lago Chad va depender de muchos factores. Parece que Nigeria ha consolidado nuevamente su capacidad aérea, en especial en el estado de Borno. Sin embargo, el problema sigue siendo la postura fundamentalmente defensiva de Nigeria, incluso cuando los ataques aéreos pueden infligir graves daños a las huestes yihadistas, no desafían el dominio territorial mantenidas por las huestes fundamentalistas en importantes áreas rurales, incluyendo el estado de Borno. Esta debilidad del ejército regular podría generar una consolidación territorial de las milicias del ISWAP, con el agravante de crear una posible tercera provincia autónoma, bajo el control de la banda armada,  en el mismo estado de Borno.

                                  “La continuación de esta “guerra civil” yihadista,

                                tendrá un alto costo para ambos grupos disidentes.

                           Sin embargo, si una facción prevaleciera o se alcanzara

                                un acuerdo entre ellas, el peligro para los estados

                                       del lago Chad aumentaría enormemente”

Entre otras incertidumbres importantes, la evolución de la relación de las facciones de Boko Haram, y la preeminencia del ISWAP es, sin duda, un factor clave, dado que estas ramas yihadistas son más hábiles para destruirse mutuamente que el ejército. La continuación de esta “guerra civil” yihadista, tendrá un alto costo para ambos grupos disidentes. Sin embargo, si una facción prevaleciera o se alcanzara un acuerdo entre ellas, el peligro para los estados del lago Chad aumentaría enormemente.

Otro factor preocupante, es la proliferación de otros grupos de milicianos islámicos en Nigeria. Esto incluye al establecido Ansaru, una filial de Al Qaeda que tiene una presencia discreta en el centro nigeriano; los misteriosos Lakurawa, que han mudado de Mali a los estados de Nigeria de Sokoto y Kebbi y que algunos observadores asocian con una rama radical de Al Qaeda y Darusalam, un grupo independiente ubicado en la frontera de la República de Benín. La información sobre estos grupos es escasa y a menudo contradictoria, lo que en sí mismo constituye una realidad preocupante.

En cualquier caso, tanto ISWAP como las otras facciones de Boko Haram, parecen haberse arraigado en las zonas rurales del noreste nigeriano, transformándose, según los estudiosos del tema, en sociedades egocéntricas, es decir, que administran su propio territorio y su propia economía. Gracias al estado Islámico, estos grupos han logrado la capacidad de recuperarse y adaptarse a los cambios en la estrategia y en las tácticas del ejército nigeriano. Lo cierto es que a medida que continúe evolucionando, la yihad en la cuenca del lago Chad llegó para quedarse.   

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