Saturday, November 7, 2026

HACIA UN NUEVO ORDEN DE SEGURIDAD EN ASIA OCCIDENTAL Y EL CUERNO DE ÁFRICA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

El avance militar de los hutíes de Yemen -aliados de Irán- sobre las costas del Mar Rojo, le han dado el control
de puntos estratégicos en torno al estrecho de Bab Al-Mandab, frente al Cuerno de África.

Ahora que Irán y las milicias yemeníes de Ansar Allah tensionan la arquitectura de defensa norteamericana en las regiones de Asia Occidental y el Cuerno de África, las potencias de la zona construyen sus propios acuerdos, lo que plantea una pregunta central: ¿A la seguridad de quién sirven estos acuerdos?

Hay que recordar que las regiones del Asia Occidental o Medio Oriente y el Cuerno de África abarcan una de las zonas más estratégicas del mundo, conectadas por el Mar Rojo y separadas en su punto más estrecho por el canal de Bab Al-Mandeb, una de las vías marítimas principales del comercio mundial.

En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, junto con las antiguas potencias coloniales de Gran Bretaña y Francia, llegó a dominar gran parte del Asia Occidental, desde el mar Mediterráneo hasta las montañas del Hindu Kush -entre las fronteras de Afganistán y Pakistán-. A medida que la región se convertía en gran productora de petróleo y gas natural, EEUU construyó una red de bases militares y trabajó con sus aliados de la OTAN para garantizar que ningún que pretenda imponer su soberanía nacional sobre el sistema petrolero pueda consolidar su poder. El golpe de Estado en Irán en 1,953 contra el gobierno de Mohammad Mosaddegh, después que este nacionalizara la Anclo-Iranian Oil Company, fue un ejemplo temprano y decisivo de ello. 

         "Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron 

          en agosto de este año los Acuerdos de La Meca, 

          un intento significativo de construir una plataforma 

          de seguridad regional sin participación directa 

          de los norteamericanos" 

Al mismo tiempo que el poder británico se retiraba de la región durante la década de 1960 y 1,970, en particular en Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos EAU y Yemen, EEUU amplió su propio papel militar para sostener el control occidental sobre las rutas petroleras de la región. Israel, que desde su fundación operó como aliado principal de occidente en el Asia Occidental, se convirtió en un componente importante de esta arquitectura defensiva encabezada por los norteamericanos. Hoy esta arquitectura está sometida a fuertes tensiones, porque la capacidad de Irán para resistir la agresión de Israel y Estados Unidos durante este año, ha puesto en duda su eficacia y su perdurabilidad.

Arabia Saudita, Turquía y Paquistán firmaron en
agosto de este año, los Acuerdos de La Meca, un
intento significativo de construir una plataforma
de seguridad sin participación directa de los 
norteamericanos. Signos del nuevo orden que
se está creando en el Asia Occidental.

En este contexto, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron en agosto de este año los Acuerdos de La Meca, un intento significativo de construir una plataforma de seguridad regional sin participación directa de los norteamericanos. Esto ocurre en el marco de un debate en todo el Golfo, agudizado por los ataques de Irán contra las bases estadounidenses instaladas en los países de la zona, en torno a si estas instalaciones brindan protección o, por el contrario, exponen a los países anfitriones a represalias. Ahora que las tropas norteamericanas se retiraron definitivamente de Irak, la cláusula del acuerdo que permite la adhesión de otros países hace probable que Irak o Estados más pequeños de la Península Arábica soliciten su incorporación.

Paralelamente, el grupo Ansar Allah de Yemén, que controla la capital Saná, y gran parte del norte y el oeste del país, avanzaron a tomar posiciones clave a lo largo de la costa yemení de Mar Rojo, frente al estratégico Cuerno de África, reproduciendo así la posición estratégica de Irán en el Estrecho de Ormuz. Dándoles, a los aliados de Irán, el control de puntos estratégicos en torno al Estrecho de Bab Al-Mandab, la puerta sur del Mar Rojo. Ahora, el tráfico marítimo por este estrecho está  al alcance de los misiles y drones de los aliados de Irán.

           "La presencia emiratí en el Cuerno de África 

            también está estrechamente ligada con las guerras 

            que padece esta región, dado su respaldo a los

            mercenarios de las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF en 

            la guerra civil sudanesa y al Ejército Nacional Libio 

            del general Khalifa Haftar"

Mientras tanto, al otro lado del Mar Rojo y a lo largo del Cuerno de África, los Emiratos Árabes Unidos EAU amplían su presencia estratégica mediante una combinación de desarrollo portuario e infraestructura militar, estrechas relaciones políticas, apoyo a grupos armados y acceso a redes regionales de comercio y recursos. En 2015, los EAU establecieron una base militar en Asab, Eritrea, donde ampliaron un puerto y una pista de aterrizaje desde la cual aviones emiratíes lanzaron ataques contra Yemen.  Al año siguiente, una empresa portuaria de Dubái, asumió el control del puerto de Berbera, en Somalilandia, una provincia autónoma que declaró su independencia de Somalia en 1,991. La presencia emiratí en el Cuerno de África también está estrechamente ligada con las guerras que padece esta región, dado su respaldo a los mercenarios de las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF en la guerra civil sudanesa y al Ejército Nacional Libio del general Khalifa Haftar, quien, a su vez, brinda apoyo logístico a los paramilitares de las RSF. Los vínculos de los EAU con estos grupos armados se entrecruzan con las redes regionales de comercio de oro, por las que el oro vinculado a las RSF y a otros grupos armados ha llegado a los mercados emiratíes. 

Las regiones del Asia Occidental y el Cuerno de
África, abarcan una de las zonas más estratégicas
del mundo, conectadas por el Mar Rojo y separadas
en su punto más estrecho por el canal de Bab Al
Mandeb, una de las principales vía marítimas del
comercio mundial.  

En el plano regional, los EAU se han convertido en un ancla clave del intento norteamericano para construir una estructura de seguridad regional basada en la cooperación entre Israel y sus socios árabes. En setiembre de 2020, con los Acuerdos de Abraham se establecieron relaciones diplomáticas entre Isreal y los EAU, la lógica de este acercamiento con los países árabes de la región, era integrar a Israel con su entorno, pero dejando sin resolver la cuestión palestina. Los intereses del Estado judío han confluido cada vez más en regiones como el Cuerno de África, en particular en torno a Somalilandia. Los EAU, aunque no han llegado a reconocerla, según diversas informaciones, presionan a países como Argentina, R Dominicana, Esuatini y Zambia para que sigan el ejemplo de Israel, un reconocimiento que podría agravar las tensiones con Somalia. Hoy, sin embargo, la creciente incertidumbre sobre el orden de seguridad encabezado por Estados Unidos, sobre el que se construyó esta relación, ha llevado a Israel a depender en gran medida de su socio más cercano en los Acuerdos de Abraham: los EAU.

Esta creciente incertidumbre refleja el debilitamiento de la vieja arquitectura de dominación militar estadounidense en la región, que ofrecía a Israel una sensación de impunidad para mantener su régimen de apartheid y continuar su genocidio contra el pueblo palestino. Ya no se puede dar por sentado que el poder norteamericano es invencible. La experiencia de Afganistán e Irak, donde Estados Unidos finalmente no logró imponerse, así como de Libia, que Estados Unidos y Francia destruyeron junto con sus  aliados árabes del Golfo, y ahora la experiencia de Irán, donde ha sido derrotado estratégicamente, apunta a un patrón recurrente. Estados Unidos puede destruir países pero no necesariamente controlarlos. ¿Qué hará Israel sin su aliado principal (Estados Unidos) y sus aliados menores (los europeos) si estos reducen su presencia en la región? y más aun ante un Donald Trump disminuido luego de la aplastante derrota electoral en las últimas elecciones parlamentarias de medio mandato, que han recortado sus iniciativas y potestades legislativas. Esta nueva realidad, reducirá el incentivo de Trump para continuar conflictos imposibles de ganar.

               "La capacidad de Irán de resistir la agresión 

                norteamericana-israelí y la retirada de las tropas 

                de Estados Unidos de Irak han dejado al descubierto 

                los límites del poder militar estadounidense. Mientras 

                el Acuerdo de La Meca y las cambiantes alianzas 

                regionales muestran a gobiernos que buscan 

                nuevas formas de asegurar sus intereses" 

La pérdida generalizada de confianza en las estrategias de seguridad norteamericanas para la región es quizá más evidente en el caso de Irak. Washington anunció el 30 de setiembre de este año que había completado la retirada de sus tropas, en cumplimiento del calendario negociado por Bagdad en 2024. Las celebraciones en la capital iraquí representaron una contundente afirmación de soberanía. Estas celebraciones no pueden ocultar las informaciones que cuestionan una salida completa de las tropas norteamericanas, al precisar que aviones estadounidenses seguían operando en el espacio aéreo iraquí. Para un  país devastado por la invasión ilegal de 2003 y sus brutales secuelas, la salida conlleva un peso histórico ineludible. Socava el supuesto falso de que las tropas norteamericanas deben de permanecer indefinidamente como organizadoras indispensables de la seguridad iraquí. 

Como vemos, estos acontecimientos apuntan a una reconfiguración más amplia del poder y la seguridad en el Asia Occidental u Oriente Próximo y el Cuerno de África región adyacente al Mar Rojo. La capacidad de Irán de resistir la agresión norteamericana-israelí y la retirada de las tropas de Estados Unidos de Irak han dejado al descubierto los límites del poder militar estadounidense. Mientras el Acuerdo de La Meca y las cambiantes alianzas regionales muestran a gobiernos que buscan nuevas formas de asegurar sus intereses. Todavía no estamos ante un Asia Occidental o Medio Oriente sin Estados Unidos. Washington sigue conservando su influencia mediante alianzas militares, armas, inteligencia y despliegues en otras partes. La retirada de un país no debe ser confundida con el repliegue de toda la región. Tampoco estos nuevos acuerdos se oponen necesariamente a Estados Unidos. Algunos se construyen junto a los vínculos estadounidenses existentes, mientras que otros van más allá de ellos. Lo que está cambiando en este nuevo orden en seguridad que rige en el Asia Occidental y el Cuerno de África, es la confianza en el poder norteamericano como garantía de seguridad estable y suficiente. 

Wednesday, November 4, 2026

"HABÍA UNA VEZ UN REY....."

Por: Javier F. Miranda Prieto 

La coronación del Emperador Bokassa I del Imperio Centroafricano, fue uno de los
episodios más infames y grotescos de la historia reciente de África, que tuvo
como mentor y cómplice a la antigua metrópoli francesa. 

Con esta popular frase se suelen empezar los cuentos infantiles, aquellas historias fabuladas que tienen como protagonistas a valientes monarcas de mágicos reinos, que llevan a sus jóvenes lectores, hacia un mundo de historias fantásticas y aleccionadoras. Pero lamentablemente, en esta ocasión nos remitimos a un personaje escabroso que no tuvo nada de valiente o mágico, que se convirtió en uno de los gobernantes africanos más despóticos y corruptos de la historia reciente del continente.  

Nuestro personaje es Jean Bédel Bokassa, militar golpista que se hizo del poder en la República Centroafricana RCA en octubre de 1,966 y que de buenas a primera se coronó Emperador en ese empobrecido país africano, convirtiéndolo nominalmente en el Imperio Centroafricano, dando inicio así a una caricaturesca historia de represión y oscurantismo, que tuvo como su principal cómplice y mentor a la civilizada y democrática República francesa.

El grotesco episodio de la entronización del autodenominado Emperador Bokassa I, resultó de gran utilidad para desnudar ante la comunidad internacional la naturaleza del neocolonialismo francés implantado en tierras africanas. Toda la retórica empleada por París, para tratar de convencer sobre las nuevas relaciones que se iniciaban entre la antigua metrópoli europea y sus viejas colonias africanas, se convirtió gracias a este triste y patético capítulo vivido por los centroafricanos, en una grave denuncia del nuevo y brutal colonialismo galo que se empezaba a implementar en África.

                "Bokassa había acrecentado con sangre su 

                 lealtad a Francia. De joven se enroló al

                ejército francés, combatiendo en Indochina 

                -Vietnan, Laos y Camboya- matando a asiáticos 

                que luchaban por su liberación. En fin, para Francia

                era un hombre de fiar"

La independencia concedida por Francia a la República Centroafricana en 1960 fue una formalidad. Desde entonces y hasta hoy todos los que detentaron el poder en Bangui, capital del país, fueron más leales a París que al pueblo centroafricano. Francia continuaba dictando la conducta política de la RCA como en el pasado colonial. Si algo cambió fueron las relaciones económicas, pero para peor, porque la explotación de sus recursos naturales -minerales, petróleo- por parte de las transnacionales francesas se incrementaron exponencialmente desde su independencia. 

A pesar de las graves denuncias, el presidente francés
Giscard D´Estaing, siempre continúo apoyando a su aliado
africano. Los diamantes regalados a la familia del mandatario
galo fue uno de los motivos de esa alianza.

Pero continuemos con la historia, en 1,966 era presidente de la RCA David Dacko, obviamente un hombre impuesto por la antigua metrópoli, el Jefe del Estado Mayor de Ejército centroafricano y primo de Dacko, era el coronel Jean Bédel Bokassa, quien derroca al presidente en enero de ese año. Bokassa había acrecentado con sangre su lealtad a Francia. De joven se enroló al ejército francés, combatiendo en Indochina -Vietnan, Laos y Camboya- matando a asiáticos que luchaban por su liberación. En fin era un hombre de fiar. 

Durante su gobierno, Bokassa fue un megalómano, un dictador que abusaba con crueldad de su pueblo, sin contar las serias sospechas de sus monstruosas prácticas de canibalismo. En 1,972 se autoproclamó Presidente Vitalicio, en 1,974 se designó pomposamente Mariscal de Campo y en diciembre de 1,977, en una farsa que asombró al mundo, se coronó Emperador. Pero si alguien conocía muy bien de todos los horrores que cometía Bokassa, ese era el propio presidente francés Valery Giscard D'Estaing, y por la misma profunda dependencia que sufría la RCA con relación a Francia, hubiese bastado un empeño firme del gobierno de París para poner fin a los desmanes y crueldades del tirano africano.  Pero Francia tenía sus propios planes para proteger al dictador.

                  "El grotesco episodio de la coronación del 

                   Emperador Bokassa I, desnudó la naturaleza 

                   real del neocolonialismo francés instalado

                   en tierras africanas"

El bufonesco acto de coronación de Bokassa I fue una ceremonia copiada al estilo napoleónico pero en versión farsesca. Como era de esperarse, las principales Casas Reales europeas se negaron a asistir. Pero lo que no fue una comedia, fueron los ingentes recursos públicos que sirvieron para financiar estos onerosos gastos: fueron más de 28 millones de dólares lo que el Estado centroafricano, uno de los más pobres del mundo, desembolsó para este despropósito. Solo la capa de terciopelo rojo de 12 metros de largo, costó 2 millones de dólares, el equivalente a todo el presupuesto anual del sector educación de aquella época.

Por su ubicación estratégica: en el centro del continente, con 
cinco países limítrofes y poseedora de ingentes recursos
mineros y petroleros, la RCA fue una pieza clave en el 
sistema colonial implantado por Francia en territorio
africano.

La amistad de Bokassa y el gobierno francés se sustentaba en los importantes intereses económicos y estratégicos que tenía Francia en el país africano. El caso del uranio es revelador, su extracción estaba en manos de una empresa suiza, que fue desplazada de este negocio por indicación del gobierno galo. A través de un Consorcio de energía atómica francesa, dirigida por un familiar del presidente francés, se negoció con la RCA acuerdos de explotación de uranio con la compañía Urca, donde la familia Giscard D´Estaing, tenía una importante cantidad de acciones. 

El díscolo Emperador justificó el cambio de régimen político republicano a una monarquía constitucional argumentando que al crear una monarquía ayudaría al país a desmarcarse del resto del continente y a obtener el respeto del mundo. A pesar de los evidentes rasgos despóticos y dictatoriales del régimen de Bokassa, Francia siempre continuó apoyando a su aliado. En mayo de 1,978 Amnistía Internacional denunció el asesinato de un centenar de escolares, quienes venían manifestándose en las calles de Banguí exigiendo el aumento del presupuesto para la educación pública y la reducción del pasaje escolar, legítimas reivindicaciones que fueron reprimidas salvajemente por la policía militarizada del régimen. 

El idilio entre un presidente elegido democráticamente y un tirano despótico empezó a enfriarse, la prensa francesa se fue volviendo cada vez más crítica de esta cercana relación, particularmente después que se revelara que el emperador Bokassa asiduamente daba diamantes como regalo a la familia del presidente Giscard en retribución a sus favores políticos. Al escandalo de los diamantes se añadió la masacre de los escolares en Bangui. 

                   "Bokassa fue el reflejo deformado y caricaturesco 

                    de la civilización occidental. Mientras pudo ocultar 

                    las manchas de sangre de su larga cola de armiño, 

                   el tirano pudo seguir conviviendo con Francia 

                   como su socio, amigo y cómplice" 

A estas alturas de su gobierno, el impresentable Emperador resultaba incomodo a Francia, las atrocidades de Bokassa la asociaban con el gobierno galo, y más aún estando a dos años de una elección presidencial, Giscard D'Estaing necesitaba desembarazarse de su incomodo aliado.

A principios de 1,980 la farsa llegaba a su fin, el Emperador del Imperio Centroafricano Bokassa I era derrocado con apoyo de la aviación francesa. Luego de trece años de dictadura, Bokassa fue acusado de genocidio y canibalismo. Luego de huir a Costa de Marfil y vivir exiliado en París, en 1,986 vuelve a Bangui. Fue arrestado y juzgado por asesinato, corrupción y traición. El Tribunal Republicano condenó a muerte al ex-Emperador, pero la sentencia fue conmutada a cadena perpetua, la cual se redujo posteriormente a 20 años de prisión. 

En los cuentos infantiles los reyes suelen morir en el campo de batalla luchando por su reino y por su honor, pero Bokassa que tenía más de bufón que de rey, murió solo y olvidado en una cama de hospital el 3 de noviembre de 1,996, hace treinta años, luego de varios ataques cerebrales, enfermo del corazón y de los riñones. Su socio y mentor, el presidente Giscard D´Estaing perdió abrumadoramente las elecciones presidenciales de 1,981 a manos del candidato socialista Francois Mitterrand. Pero en esta historia la que perdió más fue la empobrecida República Centroafricana que siguió su destino fatal: depender política y económicamente de su antigua metrópoli europea.

Bokassa fue el reflejo deformado y caricaturesco de la civilización occidental. Mientras pudo ocultar las manchas de sangre de su larga cola de armiño, el tirano pudo seguir conviviendo con Francia como su socio, amigo y cómplice, pero cuando lo grotesco perdió toda gracia, la potencia europea le dio la espalda, olvidando que para el mundo, ambos fueron siempre los verdaderos verdugos del pueblo centroafricano.

Saturday, October 31, 2026

PALESTINA Y EL SÁHARA: EN EL CENTRO DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

Por: Javier F. Miranda Prieto

La bandera de la República Saharaui y la bandera de Palestina. Los saharauis y palestinos, dos pueblos que padecen 
por décadas la ocupación militar: de la corrupta monarquía marroquí y del Estado genocida de Israel
respectivamente.

En Palestina la destrucción, las muertes y el desplazamiento forzado de poblaciones enteras han adquirido una dimensión devastadora ante los ojos impávidos del mundo. Las imágenes de Gaza, donde familias buscan a sus seres queridos entre los escombros, de niños y niñas privados de sus hogares y de personas que intentan sobrevivir sin acceso suficiente a alimentos, agua y atención médica son interpelan como seres humanos. Es decir un genocidio en toda regla. En Cisjordania, la ocupación y la violencia también condicionan la vida cotidiana.

El pueblo saharaui lleva décadas viviendo fragmentado. La retirada española de 1976 dejó pendiente la descolonización. La ocupación marroquí y la guerra infame guerra provocaron un éxodo hacia Argelia. Varias generaciones de saharauis han crecido en los campamentos próximos a Tinduf, mientras otras familias permanecen en el Sáhara Occidental bajo la opresión militar marroquí. El referéndum para el que se creó el MINURSO en 1991 nunca llegó a celebrarse.

Como vemos, hay sufrimientos que el mundo contempla cada día y otros que parecen condenados a permanecer invisibles. El pueblo palestino y el pueblo saharaui conocen esa realidad. Sus historias, sus territorios y sus circunstancias son diferentes, pero ambos comparten la amarga experiencia de la colonización, la ocupación militar, el despojo de sus recursos naturales y la lucha por el derecho a decidir su propio futuro.

          "Las organizaciones de derechos humanos 

           saharauis han documentado: represión 

           sistemática en manifestaciones, hostigamiento a 

           estudiantes y activistas de derechos humanos, 

           persecución y agresiones sexuales a mujeres" 

En los campamentos saharauis, su pueblo a construido escuelas, servicios sanitarios y estructuras comunitarias en condiciones muy difíciles. Las mujeres saharauis han desempeñado un papel fundamental. Reconocer su aporte a la causa independentista exige valorar su capacidad política y sus valientes decisiones, sin idealizar la sobrecarga que soportan ni convertir su valiente resistencia en una obligación. 

En los territorios ocupados, la defensa de la identidad saharaui y de la autodeterminación se enfrenta a restricciones de las libertades de expresión, reunión y asociación. Las organizaciones de derechos humanos han documentado: represión sistemática en manifestaciones, hostigamiento a estudiantes y activistas de derechos humanos, persecución y agresiones sexuales a mujeres. Las diversas redes y colectivos por la causa saharaui mantienen espacios de denuncia, apoyo y memoria. 

A la represión se suman las denuncias de discriminación en el acceso al empleo y las reivindicaciones de jóvenes saharauis al trabajo. La causa saharaui también habla del derecho a trabajar, a tener oportunidades y a beneficiarse de los recursos de su propia tierra.

         "En Palestina, la ocupación, los asentamientos 

           y el control territorial se entrecruzan con el peso 

           estratégico de una región como el Medio Oriente. 

           El evidente y continuado respaldo político y militar 

           de los Estados Unidos al Estado genocida de Israel

          ha sido determinante"

No se trata de establecer equivalencias entre Palestina y el Sáhara ni de enfrentar sus causas. Cada pueblo tiene su historia, sus particularidades y sus reivindicaciones. Se trata de reconocer que el derecho a vivir en libertad, conservar la identidad, habitar la propia tierra y construir un futuro digno no puede depender de los intereses de quienes ejercen el poder, de la potencia invasora: el Estado genocida de Israel y la corrupta monarquía de Marruecos respectivamente. 

El Sahara Occidental ubicado en el Magreb, al norte de África
bañadas sus costas por el Océano Atlántico y Palestina 
enclavada en Oriente Próximo, en el Mediterráneo Oriental.
Ambos territorios atravesados por los intereses de la 
geopolítica internacional

En Palestina, la ocupación, los asentamientos y el control territorial se entrecruzan con el peso estratégico de una región como el Medio Oriente. El evidente y continuado respaldo político y militar de los Estados Unidos al Estado genocida de Israel ha sido determinante. En el Sáhara Occidental, los ingentes recursos naturales, sus ricas zonas marítimas y la conocida rivalidad diplomática entre Marruecos y Argelia -aliado incondicional de la causa saharaui- condicionan las decisiones internacionales. Mientras los gobiernos negocian y calculan sus movimientos, la población soporta las consecuencias.

En 2020, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en el marco del acuerdo que condujo a la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. Este episodio demostró cómo una negociación entre Estados puede afectar a un pueblo sin que este haya podido ejercer su derecho a decidir. El Estado español tiene, además, una responsabilidad particular respecto al Sáhara, derivada de su pasado colonial, que el paso del tiempo no debería diluir. 

             "La solidaridad con la causa palestina y saharaui, 

              debe de empezar escuchando las voces de 

              sus pueblos y acompañando sus reivindicaciones 

              sin sustituirlos. Exige reclamar protección para la 

              población civil, garantías para las personas detenidas

              e investigación de las torturas" 

En la actualidad, el valor geopolítico de Palestina y el Sáhara Occidental radica en su importancia como puntos de conflicto armado y en procesos de descolonización. Ambas regiones han sido objeto de pugnas territoriales con potencias coloniales y países vecinos. La historia compartida y la lucha por la autodeterminación son aspectos clave que resaltan la relevancia de estos territorios en el contexto internacional.

La solidaridad con la causa palestina y saharaui, debe de empezar escuchando las voces de sus pueblos y acompañando sus reivindicaciones sin sustituirlos. Exige reclamar protección para la población civil, garantías para las personas detenidas, investigación de las torturas y respuestas claras frente a la discriminación y el despojo.

Hacer visible la causa saharaui significa ensanchar nuestra solidaridad. La empatía que despierta el sufrimiento de Palestina puede ayudarnos a comprender y acompañar a otros pueblos cuyos derechos siguen pendientes. Ninguna injusticia debería volverse invisible porque dure demasiado, porque resulte incómodo para algunas potencias o porque nos hayamos acostumbrado a ellas.

Wednesday, October 28, 2026

SENEGAL: ENTRE LA FRUSTRACIÓN Y LA MOVILIZACIÓN

Por: Javier F. Miranda Prieto

El presidente de Senegal Bassirou Diomaye Faye (izquierda) y el ex-primer ministro Ousmane Sonko (derecha), antiguos aliados convertidos hoy en irreconciliables rivales y enemigos políticos. 
Un enfrentamiento que puede derivar en una gran movilización popular sin precedentes.

Dos años después de las protestas civiles que impulsaron un cambio de gobierno, la sociedad senegalesa se prepara para volver a salir a las calles ante el retraso de la convocatoria a elecciones municipales programadas inicialmente para el próximo año.  

Senegal, el país con mayor tradición democrática del África subsahariana, vivió del 2021 al 2024 históricas movilizaciones ciudadanas que luchaban por garantizar la continuación de la democracia y forzar las elecciones que pudieran traer un cambio de gobierno y una alternancia en el poder ante las intenciones del presidente Macky Sall de intentar una ilegal y fraudulenta tercera elección. Ahora, en el 2026, con un nuevo gobierno en el poder, esa situación se puede repetir.

El país confía en celebrar elecciones locales democráticas en enero de 2027, pero el presidente actual, Bassirou Diomaye Faye, aún no las ha convocado. Los partidos políticos y la sociedad civil temen que se retrasen o se posterguen ante el temor de una victoria masiva de los partidos de la oposición. Una nueva situación de inestabilidad política podría tener un gran impacto en una región como la noroccidental africana, ya de por sí frágil y agravada por los constantes flujos migratorios hacia Europa.  

          "A lo largo de esos años a manos de las fuerzas de 

           seguridad hubo desapariciones, torturas, detenciones 

           arbitrarias y más de 85 fallecidos, según los datos 

           recopilados por organismos humanitarios instalados 

           en ese país, como Amnistía Internacional" 

Las movilizaciones populares de los últimos años consiguieron su propósito de cambiar el régimen político, aunque tuvieron un costo humano muy elevado. A lo largo de esos años a manos de las fuerzas de seguridad hubo desapariciones, torturas, detenciones arbitrarias y más de 85 fallecidos, según los datos recopilados por organismos humanitarios instalados en el país, como Amnistía Internacional. Esta brutal represión fue posible gracias al apoyo asolapado al gobierno de Sall por parte de países europeos, como Francia y España que temían un cambio del statu quo del poder colonial.

Hay que recordar que la militarizada policía senegalesa reprimió las pacíficas manifestaciones usando equipamiento anti migratorio suministrado por los gobiernos de París y Madrid, como lo denunció en su momento la agencia Al Jazeera. Esta cooperación a favor de la brutal represión contra el pueblo senegalés se enmarcaba dentro del Proyecto GAR-SI Sahel financiado por la Comisión Europea, aún en vigor.

Las elecciones generales de marzo de 2024 dieron el triunfo al Partido de los Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad PASTEF, partido liderado por el carismático y popular Ousmane Sonko, apoyado por una amplia mayoría social. Sonko se convirtió en Primer Ministro, pero no en presidente, porque se presentaron acusaciones falsas en los tribunales de la época por parte de su rival y enemigo político Macky Sall. 

         "El próximo reto son las elecciones municipales y 

          locales previstas para enero de 2027, aunque no hay

          una convocatoria oficial hasta hoy. Este retraso, unido a 

          una campaña de búsqueda de apoyos entre militantes 

          del PASTEF por parte del partido recientemente creado 

          por el presidente Faye, han generado un ambiente de 

          desconfianza y tensión entre los rivales" 

Sonko sorteó este impedimento nombrando como presidente a Bassirou Diomaye Faye, un colaborador de su absoluta confianza aunque no gozaba de su popularidad. El ambicioso programa del PASTEF, apoyado masivamente por una diáspora amplia y muy comprometida, postulaba resituar a Senegal en el ámbito económico y de desarrollo social que le correspondería por sus ingentes recursos naturales y humanos y por la ubicación geopolítica de la región. 

La sociedad civil senegalesa que llenaron las calles en 2024,
no está dispuesta ni a dejarse llevar por un presidente que le 
debe el cargo a Sonko, ni a renunciar a las reformas que
necesita el país. Los acuerdos con el FMI y la destitución
de Sonko como primer ministro están activando una
 fuerte movilización popular en todo el país.

La sociedad civil senegalesa que salió a las calles en 2024 para pedir un cambio de gobierno, no está dispuesta ni a dejarse llevar por un presidente que le debe el cargo a Sonko, el líder indiscutible de los jóvenes y de la diáspora, ni a renunciar a los cambios estructurales que necesita el país. Los acuerdos firmados con el FMI en setiembre y la destitución de Sonko como primer ministro activaron una fuerte movilización de protesta. 

El próximo reto son las elecciones municipales y locales previstas para enero de 2027, aunque no hay una convocatoria oficial hasta hoy. Este retraso, unido a una campaña de búsqueda de apoyos entre militantes del PASTEF por parte del partido recientemente creado por el presidente Faye, el KIRAAY (Patriotas Republicanos), han generado un ambiente de desconfianza y tensión entre los rivales. 

Como vemos, los próximos meses serán decisivos para el futuro de Senegal. En las próximas elecciones locales convergen muchos factores desestabilizadores que al mismo tiempo pueden ser el germen de la construcción del país que los senegaleses demandan. La creciente impopularidad del presidente Faye, el descontento ciudadano, la presión social y el papel de las instituciones y países occidentales que siguen reacios a perder el poder en ciertas regiones de África, van a ser factores fundamentales durante la campaña electoral. Un retraso de las mismas o su anulación podrían suponer la vuelta a las revueltas y movilizaciones en las calles, pero la victoria muy probable del PASTEF en la mayoría de ciudades y pueblos marcarían el inicio del cambio y un nuevo despertar del sueño de un país que aspira tercamente a adueñarse de su futuro. 

Monday, October 19, 2026

¿EL MUNDO SE DIRIGE HACIA UNA INTIFADA GLOBAL?

Por: Javier F. Miranda Prieto

Las legítimas marchas de protesta que han tenido como escenario diversas ciudades de Francia, 
son una constatación que el mundo se dirige hacia una "Intifada Global", ese movimiento popular
y juvenil de protesta contra la ilegal ocupación israelí del territorio palestino.

La violencia que se está viviendo en varias ciudades de Europa, evidencian el carácter bananero de la sociedad europea que se militariza y reprime a sus población por orden de Washington. Y para hacerlo debe de desfinanciar su Estado de Bienestar, los servicios sociales que está obligado a brindar. Como en los países de Latinoamérica, que cada vez que en las calles de Francia, Roma o Berlín arde un contenedor o se rompe una vitrina, por acción de una juventud indignada, los medios mercenarios recién descubren la violencia. Hablan de vandalismo, de radicales, de amenaza al orden democrático. Nunca la descubren cuando un gobierno elimina derechos laborales conquistados por generaciones; cuando una reforma, decidida en despachos lejanos, obliga a millones a trabajar más por menos; ni cuando sus jubilaciones se invierten en la industria de la muerte. Esa violencia no rompe vidrieras. Rompe vidas, y a eso llaman "democracia liberal", la estafa maestra del capitalismo.

Solo en los últimos 30 años, las potencias occidentales han bombardeado, invadido, financiado masacres que dejaron millones de muertos, desde Irak hasta Libia, desde el Sahel en África hasta Palestina. ¿Cuántos responsables rindieron cuentas ante algún tribunal? Ninguno. Los mismos que exigen orden en las calles de París han decretado el caos, la esclavitud (en Libia, Congo), el hambre y la muerte en decenas de países. 

      "Estamos en camino hacia una intifada global 

        -levantamiento popular palestino contra la 

        ocupación israelí-. Hoy las élites del poder 

       mundial invierten fortunas en represión, propaganda 

        y elecciones para retrasarla" 

En comparación, la violencia en las protestas populares es mínima. Es la respuesta de quienes han agotado las urnas, los reclamos de justicia y las marchas contra las interminables guerras y genocidios. La historia lo confirma con una regularidad irrefutable: ningún derecho fue concedido por la generosidad de los poderosos. Todos fueron arrancados por la presión y la violencia de los de abajo.

Mientras la periferia aprende la lección que los imperios olvidan. Los pueblos dispersos, humillados por la fuerza organizada de unos pocos, comienzan a reconocerse en una misma causa. El catalizador ha sido Gaza. Estamos en camino hacia una intifada global -levantamiento popular palestino contra la ocupación israelí-. Hoy las élites del poder mundial invierten fortunas en represión, propaganda y elecciones para retrasarla. Podrán postergarla algunos años. Pero no podrán evitarla. El polvorín se seguirá secando y la chispa hará el resto.

Saturday, October 17, 2026

RD DEL CONGO-UGANDA: ¿VECINOS Y RIVALES?

Por: Javier F. Miranda Prieto

Milicias de las Fuerzas Democráticas Aliadas ADF llevan a cabo ataques nocturnos en aldeas al Este
 de la RD del Congo. Grupo musulmán armado que ingresaron de Uganda hace más de dos décadas. 
En noviembre de 2021 los ejércitos de la República Democrática del Congo RDC y Uganda iniciaron una lucha conjunta para acabar con la milicia musulmana ugandesa de las Fuerzas Democráticas Aliadas ADF, que lleva décadas enclavada en la selva del Congo, siendo el grupo armado más sanguinario de los muchos que pululan por la región oriental congoleña. En la actualidad, aunque golpeadas, las ADF siguen fuertes y masacrando a la población congoleña con más saña aún. En ello tiene mucho más que ver los intereses económicos y políticos que sustentan a esta banda fanática, que el accionar conjunto de los ejércitos vecinos.

Las ADF son un grupo rebelde islámico fundado en los años 90 que se oponía al gobierno del dictador ugandés Yoweri Museveni -actualmente en el poder- y que viene operando desde las selvas congoleñas desde 1995. En los primeros años ocupaban parte del territorio de Benin, en la estratégica provincia de Kivu Norte, y salvo notables excepciones, mantenía una buena relación con las comunidades locales, al menos hasta el 2005. Entre 2013 y 2015 comenzaron a perpetrar terribles crímenes contra la población civil, hasta nuestros días. Más que motivos religiosos, el terror ejercido por las ADF le sirve para sobrevivir en la selva: controlando las cosechas de la zona, realizando secuestros y robos, reclutando nuevas milicias y accediendo a zonas mineras. 

Las consecuencias del accionar de esta banda criminal han sido espantosas: entre el 2014 y la actualidad más de 12,750 civiles han sido asesinados, registrándose 2,577 heridos y 3,196 personas desaparecidas en el mismo periodo, información proporcionada por el Centro de Estudios por la Paz y los Derechos Humanos CEPADHO que dirige el periodista congoleño Daniel Michombero.   

        "Luego de siete años del inicio de la operación Shujaa, 

         no es arriesgado señalar que Uganda no ha buscado 

         la destrucción de las ADF, sino alejarlas de sus fronteras, 

         con el evidente interés de acosar a su vecino congoleño"

En noviembre de 2019 los gobiernos de Kinshasa y Kampala dieron inicio a la Operación Shujaa ("Valientes" según lengua suajili), acción conjunta de ambos ejércitos para acabar con este sanguinario grupo armado. Pero esta operación, hasta la actualidad, no ha conseguido sus objetivos. En la parte positiva está la seguridad que han logrado implantar en algunas zonas de Uganda, eliminando y capturando a líderes de rango menor. Pero las ADF se han extendido a otros territorios y provincias del Congo, aliándose con otros grupos armados de la zona, en especial en la provincia de Benin, quedando la población de la zona desprotegida. Es por ello, que luego de siete años del inicio de la operación Shujaa, no es arriesgado señalar que Uganda no ha buscado la destrucción de las ADF, sino alejarlas de sus fronteras, con el evidente interés de acosar a su vecino congoleño. 

Mapa comparativo del accionar de las milicias de las ADF en
la frontera de Uganda y la RD del Congo. Se advierte la menor
presencia de la banda armada en territorio ugandés en los 
últimos años, en desmedro del suelo congoleño.

Acabar con las ADF no es tarea fácil pese a, o gracias, al reducido número de sus efectivos, unos miles de milicianos. Estos "asesinos silenciosos", como los califica los Cascos Azules de la ONU, que evitan los choques directos con fuerzas superiores, se mueven rápidamente en grupos pequeños en un amplio territorio que los favorece. Es por ello, que para acabar con este ejército irregular es necesario un amplísimo despliegue de fuerzas en grandes extensiones y que se mantengan por mucho tiempo, para proteger a la población civil y para evitar los habituales retornos de los milicianos a posiciones de las que huyeron.

Y todo ello, visto desde el lado ugandés, ¿para qué? Las ADF siembran el terror y masacran principalmente a la población congoleña y son contadas las acciones en territorio de Uganda, mientras del lado congoleño sus crímenes son casi diarios y han costado miles de vidas. Según la opinión de observadores en la zona, Kampala ha utilizado la Operación Shujaa para expulsar a esta milicia rebelde de su territorio. Si se comparan los territorios ocupados por las ADF en los primeros años de la operación militar conjunta y la actualidad, se comprueba que la expulsión de esta milicia rebelde de territorio ugandés se ha conseguido en su mayor parte.

         "Estos operativos militares conjuntos han servido 

          a Uganda para tomar posiciones y control de territorios 

          del Este del Congo y aumentar su poder en la explosiva 

          como rica región congoleña de Los Grandes Lagos, jugando 

          a todas las bandas y debilitando a su vecino y aliado, 

          el ejército congoleño"

Un aspecto importante de la ejecución de la Operación Shujaa, que ha beneficiado principalmente a Uganda es la creación de una amplia red de infraestructura vial construida entre ambas fronteras. Estas carreteras tienen un especial valor para los ugandeses, que tiene en la RD Congo a uno de sus principales clientes, un comercio (470 millones de dólares en el 2024) que unas nuevas vías en buen estado conseguirían aumentar. Pero las exportaciones de Uganda también están relacionadas con el Congo como fuente de materias primas, las más de la veces mediante el contrabando.

El régimen de Kampala declaró en 2025 unas exportaciones de 62 toneladas de oro pero ninguna producción, señalando a la provincia congoleña de Iturri como origen de ese oro que sale ilegalmente hacia Uganda. Además, el mercado ugandés de madera también es ilegal, se alimenta en su mayor parte de las talas ilegales congoleñas, con madera de gran calidad, la mayor parte de esta extracción se realiza en territorio controlado por las ADF, lo que convierte a la milicia en un competidor. 

Como vemos, hasta la fecha la Operación Shajaa solo ha tenido un impacto positivo real en las zonas cercanas a la frontera ugandesa; un balance que podría confirmar que Uganda está más interesada en proyectar su poder y proteger sus intereses económicos y estratégicos que en proteger a la población civil de la región fronteriza. Estos operativos militares conjuntos han servido a Uganda para tomar posiciones y control de territorios ubicados al  Este del Congo y aumentar su poder en la explosiva como rica región congoleña de Los Grandes Lagos, jugando a todas las bandas y debilitando a su vecino y aliado, el ejército congoleño.

            "El ejército congoleño, con soldados mal pagados, 

             oficiales corruptos que se quedan muchas veces 

             con sus salarios, altos mandos que en Kinshasa 

             actúan al margen de la dura realidad de los campos 

             de batalla, enfrentando al poderoso ejército de milicianos

             del M23, poco hace frente a las ADF y el propio ejército 

             ugandés"

Además de todo ello, el ejército ugandés, que muchas veces actúa por su cuenta en las operaciones contra las ADF, también ha ocupado, por iniciativa propia, y al margen de lo que el gobierno congoleño pueda decidir, vastos territorios del Congo que controla como propios. El ejército de Uganda se ha desplegado lejos de la frontera común y se está estableciendo en ciudades congoleñas importantes como Benin, Butembo y Bunia, y están interviniendo en regiones estratégicas como Mahagi, donde no existe amenaza terrorista, sin dar explicaciones claras sobre su presencia. 

Desde el 2014 hasta hoy más de 12,750 civiles congoleños
han sido asesinados, registrándose 2,577 heridos, 3,196
personas desaparecidas y 2 millones de desplazados internos
en el mismo periodo.

Estos avances militares y económicos de los Ugandeses sobre territorio congolés, refuerzan su posición contra Ruanda, otro vecino importante y expansionista de la zona, que financió, armó y lanzó al M23 -grupo armado que controla el Este congoleño- contra la RD Congo tras el inicio de la Operación Shujaa, y ésta amplió a los territorios de actuación del ejército ugandés en el Congo tras la caída en poder del M23 de las importantes ciudades congoleñas de Bukavu y Goma, en una espiral de enfrentamiento entre ambos países a través de un tercero, el pueblo congoleño. 

Por otra parte, el ejército congoleño, con soldados mal pagados, oficiales corruptos que se quedan muchas veces con sus salarios, altos mandos que en Kinshasa actúan al margen de la dura realidad de los campos de batalla, enfrentando al poderoso ejército de milicianos del M23 y con decenas de focos de violencia que enfrentar en el Este del país y más allá, poco puede hacer y poco hace frente a las ADF y el propio ejército ugandés.

          "Con la Operación Shujaa se ha creado un nuevo 

            avispero en el Este congoleño en el que las ADF están 

            más dispersas y son más difíciles de controlar y 

            las fuerzas ugandesas se expanden por territorio 

            congoleño, desafiando Uganda a los poderes regionales 

            con sus avances militares y económicos"

Con lo señalado líneas arriba, queda claro que Uganda no tiene ningún interés real en proteger a la población civil o en acabar con las milicias de la ADF sino proteger sus intereses económicos, sus vías de contrabando de oro y madera robados en el Congo y las infraestructuras que favorecen el comercio con sus vecinos, alejando a esas milicias y a otros grupos armados de sus intereses. Muy al contrario, con la Operación Shujaa se ha creado un nuevo avispero en el Este congoleño en el que las ADF están más dispersas y son más difíciles de controlar -lo que sufre el pueblo congoleño cada día-, nuevas milicias atacan al ejército del Congo -apoyadas por el ugandés-, y las fuerzas ugandesas se expanden por territorio congoleño, desafiando Uganda a los poderes regionales con sus avances militares y económicos.

A todo esto, el ejército congoleño puede hacer poco más que defenderse y contemplar los avances de su socio, vecino y rival que lo debilita continuamente con apoyos a sus enemigos.

Wednesday, October 14, 2026

ELECCIONES EN ISRAEL: ¿CAMBIARÁ ALGO?

Por: Javier F. Miranda Prieto

Las elecciones generales en Israel se dan en un ambiente de polarización política, ante la figura del genocida
Netanyahu. Pero un posible recambio de gobierno no supondrá un avance significativo en la lucha
por la causa del pueblo de Palestina.

Cada vez que se acercan elecciones para renovar el Knéset -parlamento unicameral israelí- buena parte del mundo parece contener la respiración. Se multiplican los análisis sobre las encuestas, las coaliciones posibles, la posibilidad de la caída de Netanyahu -quien ha gobernado 16 años-, y las posibilidades que aparezca una alternativa más moderada, centrista o incluso de una supuesta izquierda. Y, una vez más, se mira a las elecciones como si de sus urnas pudiera salir un futuro diferente para Palestina.

La verdad, es que para los palestinos esas elecciones les importa bastante menos de lo que parece deberían importarles. No porque todos los gobiernos sean exactamente iguales ni porque sus diferencias no puedan tener consecuencias concretas sobre sus vidas. Las tienen. Pero hay algo mucho más profundo que permanece cuando cambian los gobiernos y los nombres de los ministros. La experiencia histórica nos ha enseñado que el proyecto de colonización y sometimiento territorial de Palestina no comenzó con Netanyahu y tampoco terminará cuando Netanyahu desaparezca.

A veces parece que se ha olvidado quién llevó a cabo la Nakba -o "catástrofe" palestina, marcada por el éxodo forzoso de palestinos tras la creación del Estado de Israel en 1948-. No fue la extrema derecha israelí que hoy escandaliza a algunos gobiernos occidentales. El poder político que dirigió el nuevo Estado de Israel en 1948 estaba encabezado por David Ben-Gurión, el principal líder del sionismo laborista. Bajo aquel poder se produjo la expulsión masiva de palestinos, la destrucción y despoblación de centenares de localidades y la transformación de la mayoría del pueblo palestinos en refugiados.

      "Pero desmontan una idea que reaparece una y otra vez:

       que la violencia contra el pueblo palestino pertenece

       exclusivamente a la derecha israelí y que bastaría un

       cambio electoral para modificar una estructura de represión

       construida mucho antes que Netanyahu"

Tampoco la infame colonización de los territorios ocupados desde 1967 nació con el Likud -el todopoderoso partido de Netanyahu-. Los primeros asentamientos fueron establecidos bajo gobiernos laboristas. En abril de 1996 gobernaba Shimon Peres cuando Israel lanzó la operación Uvas de la Ira contra Líbano. El 18 de abril, la artillería israelí alcanzó el recinto de Naciones Unidas en Qana, donde más de 800 civiles libaneses habían buscado refugio, al rededor de un centenar de personas fueron asesinadas. En octubre de 2000 gobernaba Ehud Barak, el laborista de tendencia más progresista, cuando la policía israelí mató a trece ciudadanos palestinos durante las protestas que acompañaron el comienzo de la segunda Intifada -valiente levantamiento popular contra la ocupación israelí en Cisjordania (1987-1993, 200-2003).

No son episodios idénticos. Pero desmontan una idea que reaparece una y otra vez: que la violencia contra el pueblo palestino pertenece exclusivamente a la derecha israelí y que bastaría un cambio electoral para modificar una estructura de represión construida mucho antes que Netanyahu.

En las campañas electorales israelíes, factores como: experiencia en las fuerzas armadas, en inteligencia estratégica o capacidad para enfrentarse al enemigo se convierten en argumentos de legitimidad política. Convirtiendo habilidades tácticas y éxitos en operaciones militares en credenciales electorales. En buena parte del electorado israelí es bien visto: la experiencia represiva que pueda ejercer el candidato contra la población palestina, es decir, esa imagen de fuerza puede proporcionarle respaldo electoral.

     "Cuando hablan de "seguridad", escuchamos los 

       aviones sobre Gaza. Cuando exhiben su "experiencia 

      militar", recordamos Rafah. Cuando prometen "mano 

      dura", sabemos quienes estarán dejado de esa mano. 

      Todos los candidatos israelíes, saben que la demostración 

      de fuerza puede convertirse allí en capital electoral"

En el corazón del conflicto entre palestinos e israelíes yace
una disputa en torno a tierras y fronteras. La causa de
Palestina es una reivindicación por su territorio: desde
el río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.

Pero también existe una gran responsabilidad de la sociedad civil que no podemos olvidar. Existen en la población de Israel sectores que se oponen a determinadas guerras y políticas contra los palestinos. Pero los gobiernos tampoco aparecen de la nada. Alguien los elige. Los candidatos conocen a su electorado y construyen sus campañas al rededor de aquello que creen que puede proporcionarles votos.

Si bombardear Gaza, atacar Líbano, destruir ciudades en Irán, presumir de un historial militar o prometer todavía más violencia contra los palestinos puede utilizarse como credencial política, tenemos derecho ha preguntarnos por qué quienes aspiran ha gobernar consideran que esa demostración de fuerza puede ser premiada en las urnas.

Pero nosotros sabemos la verdad de ese lenguaje. Cuando hablan de "seguridad", escuchamos los aviones sobre Gaza. Cuando exhiben su "experiencia militar", recordamos Rafah. Cuando prometen "mano dura", sabemos quienes estarán dejado de esa mano. Todos los candidatos israelíes, saben que la demostración de fuerza puede convertirse allí en capital electoral. Los palestinos pagan demasiadas veces esa competición electoral con su propia sangre.

       "Los palestinos no son el decorado en estas 

        elecciones. No son cifras con las que un general 

        pueda construir su futuro político. Mientras en 

        Israel cuentan sus votos, los palestinos seguirán 

        contando sus muertos" 

Ante esta realidad, cabe preguntarse: ¿Por qué el futuro de los palestinos tendría que depender de las elecciones en Israel? ¿Y por qué quienes disponen de capacidad económica, política y diplomática para presionar a Israel convierten su propia responsabilidad en una espera permanente? La libertad de los palestinos no puede quedar suspendida entre dos esferas: que la sociedad israelí vote de otra manera y que los gobiernos que sostienen a Israel decidan algún día dejar de hacerlo. Por eso estoy seguro que no habrá ningún cambio luego de estas elecciones.

Los palestinos no son el decorado en estas elecciones. No son cifras con las que un general pueda construir su futuro político. Mientras en Israel cuentan sus votos, los palestinos seguirán contando sus muertos. Mientras el mundo mira hacia las próximas elecciones israelíes buscando allí una respuesta, el pueblo palestino seguirá haciendo lo que ha hecho generación tras generación: permanecer, organizarse, resistir y luchar por su liberación y su retorno: desde el río hasta el mar.