NEVI PILLAY: NOBEL DE LA PAZ 2026, DIGNA REIVINDICACIÓN DE UN ILUSTRE GALARDÓN
Como una necesaria reivindicación, luego del escandalo internacional que ocasionó el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2025 a la cuestionada política conservadora venezolana María Corina Machado, este año el Comité Nobel de Noruega confirió este ilustre galardón a la jurista y académica sudafricana de origen hindú Navi Pillay, "por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional", como lo anunciara el pasado viernes el presidente de la institución noruega, Jorgen Watne Frydnes, que se ha referido a ella como "una de las grandes defensoras de los principios jurídicos internacionales y de los derechos humanos de nuestra época".
Antes que nada, hay que recordar, que la galardonada jurista sudafricana sucede, en el podio del Nobel, a un cuestionado y rastrero personaje como María Corina Machado, una elección que vino rodeada de polémica, ante la catadura moral de esta representante de la ultra derecha latinoamericana. La Machado en un gesto controvertido e indigno, le entregó a Donald Trump su medalla del Nobel de la Paz 2025 poco después que Estados Unidos secuestrara y encarcelara al presidente venezolano Nicolás Maduro. La decisión de Machado recibió amplias críticas de la clase política noruega y llevó al Instituto Nobel a declarar que el premio es inseparable del ganador e intransferible y que un laureado no puede compartirlo con otros ni transferirlo una vez que ha sido anunciado. Trump, que en la actualidad, libra una guerra contra Irán y defiende, igual que Machado, el brutal genocidio que Israel perpetra en Gaza, lleva tiempo anhelando el premio y ha afirmado repetidamente que lo merece.
"Navi Pillay nació en el seno de una familia de
origen étnico tamil-indio, durante el oprobioso
régimen del apartheid, en la ciudad de Durban,
Sudáfrica, convirtiéndose en una abogada pionera
en el ámbito jurídico en la defensa de los
derechos humanos"
Pero volvamos a la buena noticia de este año, Navanethem "Navi" Pillay, de 85 años, fue jueza de la Corte Penal Internacional CPI y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. También se desempeñó como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas ACNUDH y presidió de 2021 a 2025 la Comisión Internacional de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, que incluyó el año pasado que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaz. En la actualidad, es magistrada de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el caso en que la Junta Militar de Myanmar está acusada de genocidio.
Navi Pillay nació en el seno de una familia de origen étnico tamil-indio, durante el oprobioso régimen del apartheid, en la ciudad de Durban, Sudáfrica, convirtiéndose en una abogada pionera en el ámbito jurídico en la defensa de los derechos humanos, teniendo que enfrentarse a un sistema de discriminación estructural de segregación y exclusión. Este hilo conductor que va desde sus primeros trabajos en defensa de los activistas anti-apartheid hasta su labor como jueza en los casos internacionales más importantes de nuestro tiempo, la ha convertido en una de las juristas y académicas internacionales más respetadas en el mundo de hoy.
Con este reivindicativo galardón, el Comité Nobel ha querido lanzar un mensaje en tiempos de turbulencias. En una época de violencia, entre los que se incluyen más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo, el derecho internacional ya no es solo un complemento de la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta. Y, sin embargo, el derecho internacional se encuentra sometido a una presión tremenda y sus instituciones están siendo objeto de ataques. Observamos un giro hacia la política del poder y la fuerza, como la demostrada por personajes como Donald Trump, Benjamin Nethanyahu o Vladimir Putin. Cada vez que la fuerza se impone al derecho, se socava la estabilidad, la confianza y la coexistencia pacífica.
"La historia ha demostrado que un mundo
que funciona sin el imperio de la ley es injusto,
imprudente e inhumano. Los jueces, aquellos
que custodian la delgada línea roja entre
el orden y el caos, merecen, por tanto nuestro
reconocimiento"
Este año el Comité Nobel Noruego había recibido 287 candidaturas para el premio de este año. Entre los que se encontraban la Estación Espacial internacional, los equipos de emergencia humanitaria destacados en Sudán, los defensores de los derechos de los niños en Ucrania y dos de los principales tribunales internacionales.
La historia ha demostrado que un mundo que funciona sin el imperio de la ley es injusto, imprudente e inhumano. Los jueces, aquellos que custodian la delgada línea roja entre el orden y el caos, merecen, por tanto nuestro reconocimiento. Pero hoy, cuando esos mismos jueces son sancionados y sus instituciones son objeto de ataques, necesitamos personas con valentía, visión y determinación, cualidades que la magistrada Navi Pillay demuestra en su labor como jueza.










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