IRÁN: LA SOMBRA DE LA GUERRA SOBRE ÁFRICA
El actual conflicto armado que se vive en Irán, puede parecer
lejano, pero está generando una fuerte volatilidad global y conmociones
geopolíticas mucho más allá del Medio Oriente. Una región afectada por este conflicto
son los países del África. Comercio alterado, costos del transporte en alza,
amistades en riesgo y alianzas en constante cambio: la sombra de los ataques
aéreos de la alianza norteamericana-sionista contra Irán ya tiene un impacto
devastador sobre la población africana.
La semana pasada Bloomberg, la agencia de noticias
económicas, informaba que el gobierno de Kenia vivía pendiente del
desplazamiento de un barco lleno de gasolina. Este país africano no dispone de
reservas de combustible, y debe de importar la gasolina para hacer funcionar su
economía. El 76% de su suministro proviene de los Emiratos Árabes Unidos, Omán
y Kuwait, cuya producción y distribución de petróleo y gasolina se ha visto
afectada por la guerra en Irán. El país del África oriental, que hace menos de
dos años se enfrentó a disturbios después de un plan de ajuste del gobierno,
intuye que la inflación energética aumentará el descontento en las calles.
Kenia, no está sola: en el resto del continente africano, los países que ya
tenían una situación financiera delicada por el aumento de pagos de la deuda
ahora deben de afrontar un golpe que sacudirá toda su economía.
Los equilibrios en las declaraciones de los países están a la
altura de la gravedad de la situación: Sudáfrica, Kenia, Nigeria y la Unión
Africana, tienen un tono más neutral, mencionan el derecho internacional, las
normas de la guerra y los riesgos para la seguridad internacional. Marruecos se
ha mostrado más solidario con los países del Golfo, mientras que Chad y los países
de la Alianza del Sahel -Burkina Faso, Mali y Níger- no ocultan su simpatía con
Irán. En un continente con pocas refinerías, muchos países dependen de las
importaciones de gasolina, incluso aquellos que producen petróleo. El bloqueo
del Estrecho de Ormúz, por donde circula el 20% de las exportaciones petroleras
del mundo, implica que el petróleo crudo sea más caro y esto se traslada a los
costes de la gasolina importada -a los que hay que sumar el coste del
transporte-. En total el continente africano gastó 92,700 millones de dólares
en importar gasolina en el 2024.
“La sombra de los ataques aéreos
de la alianza norteamericana-sionista
contra Irán ya tiene un impacto
devastador sobre la población africana”
Los brutales ataques de los Estados Unidos e Israel a Irán,
unido a la respuesta de este último atacando a varios de sus vecinos del Golfo,
al generado inquietud en el Cuerno de África. Etiopía ya está sufriendo la
escasez de combustible: un 97% es producido por Kuwait, Arabia Saudita y los
Emiratos Árabes Unidos. Este país africano, en medio de un programa de ajuste
del FMI desde julio de 2024, ve el aumento de la factura de las importaciones
de gasolina como una amenaza existencial tras una durísima devaluación: de los
57 birr (moneda etíope) por dólar en julio 2024 hasta los 155 birr por dólar en
la actualidad. La crisis del combustible en Etiopía ya está afectando a su
frágil industria, y los efectos podrían extenderse a medida que continúen los
combates. Los países vecinos, que ya lidian con desplazamientos de personas y
crisis de alimentos como la seguía en Somalia, corren el riesgo de sufrir un
aumento de la inflación, lo que convierte esto quizás en el peor periodo de su
historia económica reciente.
En la región del Cuerno de África, también se halla el
Estrecho de Bab el-Mandeb, punto de entrada al Mar Rojo y que, al igual que el
Estrecho de Ormúz, es una arteria determinante del comercio global, por donde
transita más del 12% del comercio mundial. Históricamente, los países de la
región lo han utilizado para ganarse el favor y atraer las inversiones de Arabia
Saudita, Emiratos Árabes y Qatar, pero ahora algunos empiezan a verlo como un
riesgo: preocupa que Irán pueda ampliar sus operaciones contra los intereses
norteamericanos en el Cuerno de África. Yibuti, por ejemplo, alberga una
importante base militar en su territorio, y Somalilandia fue recientemente
reconocida por Israel. Además, Somalia es el país con una situación financiera
más delicada, a raíz de la caída de su ayuda exterior. Este país ya se alineado
con Arabia Saudita, navegando la rivalidad reciente entre Riad y Abu Dabi.
“En los últimos años se ha generado una
división económica entre “dos Áfricas”
a partir de sus principales exportaciones.
Hay una parte de África que tiene como
primera
exportación el oro, y se ve beneficiada por
el
aumento reciente de este. La otra,
exportadora
de petróleo crudo, llevaba una temporada
sufriendo precios bajos”
En los últimos años se ha generado una división económica
entre “dos Áfricas” a partir de sus principales exportaciones. Hay una parte de
África que tiene como primera exportación el oro, y se ve beneficiada por el
aumento reciente de este. La otra, exportadora de petróleo crudo, llevaba una
temporada sufriendo precios bajos. La reducción de las exportaciones de grandes
productores como Kuwait, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos generará una
oportunidad para los vendedores de petróleo africanos como: Angola, Nigeria,
Libia, Guinea Ecuatorial o Chad entre otros.
El anuncio de Qatar del bloqueo de sus exportaciones de gas
natural licuado puede abrir oportunidades a productores como Mozambique y
Senegal, que podrían vender su producción a precios más elevados. Pero esta
situación favorable podría resultar efímera: el petróleo crudo cotiza por
encima de los 87 dólares por barril, muy por encima del umbral presupuestario
angoleño de 61 dólares por barril. El petróleo representa más del 90% de los
ingresos por exportación, pero Angola importa la mayoría de sus bienes, por lo
que está expuesta a la inflación global de precios de otros productos. En esa
encrucijada se encuentran la mayoría de países africanos: los que ganen por un
lado -mayores ingresos por exportación- tendrán que gastarlo en otro
-importaciones más caras-.
Por otro lado, el freno a las exportaciones de urea -un tipo
de fertilizante- a través del Estrecho de Ormúz y el aumento del precio del gas
-una materia prima fundamental para la producción de fertilizantes- constituyen
otro peligro para África: el 30% de los fertilizantes pasan por el estrecho. La
producción local de alimentos como el arroz y el trigo -que no suele ser
suficiente para alimentar a toda la población- se debe complementar con
importaciones del exterior que llegan con mayores precios. Como vemos, los
gobiernos africanos, acuciados por los pagos de deuda, deberán hacer equilibrios
para frenar el aumento de los precios de los productos básicos de alimentos.
Esta guerra que se libra en el Medio Oriente no es una guerra de los africanos,
pero la sombra de este conflicto viene acechando sobre su territorio.








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