YEMEN: "LA PUERTA DE LAS LAMENTACIONES" SACUDIDA POR LOS HUTÍES
El término Bab Al Mandeb, que en idioma árabe significa: "La Puerta de las Lamentaciones", es el nombre de la estratégica vía marítima ubicada entre la Península Arábica y el Cuerno de África, y que según una leyenda árabe toma ese nombre por los peligros que acompaña su navegación. Precisamente esta fatídica región del planeta en los últimos días ha tomado una relevancia internacional que podría redefinir la geopolítica del Medio Oriente.
Nada menos que 25 años después del 11-S, la historia vuelve a asestar al mundo un poderoso golpe. Hace a penas cinco años asistimos a la asombrosa humillación infringida a los Estados Unidos en Afganistán, consumada en pocos días. Ahora, somos testigos de la oprobiosa humillación de Arabia Saudita en Yemen, consumada también en cuestión de días.
El colapso generalizado de las bandas mercenarias saudíes en Yemen fue tan rápido que incluso los medios de comunicación dominantes se vieron obligados a reconocer el triunfo de los hutíes yemeníes. La operación militar llamada "Rolling Tunder" (Tormenta Rodante) ejecutada por las milicias de Ansar Alláh (Partidarios de Dios), tomó diversas ciudades costeras e islas; capturando a miles de matones y mercenarios; liberando a todos los prisioneros -y concediéndoles amnistía-; haciéndose con el control de un número incalculable de tanques y armas norteamericanas; siendo aclamados como libertadores por el pueblo yemení en todo su espectro tribal, es decir, un Afganistán reeditado en pleno Medio Oriente.
"El eje de la Resistencia era plenamente consciente
de que, tras los desbastadores ataques iraníes contra
las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos,
Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para
ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení"
Y, por su puesto, Ansar Alláh asumió oficialmente, el control total del estratégico estrecho de Bab Al Mandeb, la "Puerta de las Lamentaciones" fue sacudida por los hutíes. En cuanto a imágenes emblemáticas, se vio a Mohammed al-Houthi, primo del líder supremo Abdul-Malik al-Houthi -de ahí proviene el nombre de hutíes-, en la liberación de la ciudad de Al Jarrahi conduciendo uno de los innumerables vehículos blindados abandonados por las bandas mercenarias controladas por los Emiratos Árabes Unidos EAU.
La información de inteligencia que sustentó esta exitosa operación militar -descrita por observadores como la mayor operación de captura masiva de la guerra moderna- se coordinó cuidadosamente con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. El eje de la Resistencia era plenamente consciente de que, tras los devastadores ataques iraníes contra las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení.
El contexto es clave: en 2015, Riad formó una "coalición de voluntarios pro occidente" al estilo árabe con el objetivo fundamental de expulsar a Ansar-Allah, los Hutíes, de la capital, Sana. Fue un fracaso estrepitoso, incluso a pesar de haber impuesto un bloqueo de los puertos yemeníes y de haber llevado a cabo bombardeos indiscriminados. A partir de 2022, se estableció un alto al fuego no oficial. Los saudíes lo rompieron en julio de este año, al atacar la pista del aeropuerto de Sana. Su derrota estaba escrita.
"La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca
se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto.
Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la
guerra saudí contra Yemen, ya que los drones
turcos llevan semanas cayendo como moscas en
territorio yemení"
La exitosa operación "Rolling Thunder" de los hutíes sobre las costas yemeníes, complica el tablero de ajedrez en Medio Oriente -y más allá- hasta un grado fascinante. El precio del petróleo está fuera de control. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advierte del lanzamiento de una nueva arma que provocará un infarto a los occidentales, es decir, que hará añicos el tambaleante bloqueo naval norteamericano.
La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto. Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la guerra saudí contra Yemen, ya que los drones turcos llevan semanas cayendo como moscas en territorio yemení. Pakistán ha advertido tímidamente de que el pacto de defensa podría entrar en vigor, solo para dar marcha atrás y afirmar que no se aplica a una situación preexistente -como la guerra saudí iniciada en 2015 contra Yemen-.
Ante esta situación, las consecuencias son previsibles: cabe esperar que los costos de producción de las plantas de fertilizantes nitrogenados, ubicadas desde Europa hasta Asia, se disparen totalmente. Se prevé que los rendimientos del trigo, arroz y maíz caigan drásticamente, en paralelo los precios del petróleo, gas y otros derivados subirán estratosféricamente. Como vemos, el riego, las cosechas y el combustible se convertirán en un privilegio solo para los ricos.
"Este éxito militar en Yemen, se inscribe en un
contexto regional donde la asimetría favorece a
Teherán. A medida que los ataques iraníes contra
las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait,
EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de
Washington, el costo de la guerra se vuelve
insostenible para occidente"
Las perspectivas para Arabia Saudita, el principal aliado de los Estados Unidos en la región, son desoladoras, ya que se está adentrando en la peor situación posible en la que todas las partes salen perdiendo: la infraestructura petrolera terrestre está en ruinas y las rutas marítimas de exportación, bloqueadas. El veredicto aún no se ha pronunciado. Pero todo apunta, de forma ominosa, a que Arabia Saudí está siendo arrastrada a la ruina, reducida a un páramo desértico, en beneficio de los sospechosos habituales.
Como vemos, este éxito militar en Yemen, se inscribe en un contexto regional donde la asimetría favorece a Teherán. A medida que los ataques iraníes contra las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de Washington, el costo de la guerra se vuelve insostenible para occidente. Lanzar interceptores Patriot de cuatro millones de dólares para derribar drones Shahed, de fabricación iraní, de cincuenta mil dólares es un cálculo económico condenado al fracaso. En este escenario, la captura de la costa yemení por parte de los hutíes, envía un mensaje claro: en el estrecho de Ormuz como en el de Bab al-Mandeb, la supremacía tecnológica norteamericana se ve socavada por la determinación y la astucia de un actor regional que ahora ha tomado las riendas de su propio destino.



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