Wednesday, September 30, 2026

LOS ESTRECHOS MARINOS: UN AÑO EN QUE TUVIERON AL MUNDO EN VILO

Por: Javier F. Miranda Prieto

La compleja geopolítica actual evidencia los esfuerzos de los grandes actores internacionales
para controlar las vías marítimas y los llamados "puntos de estrangulamiento"
más conocidos como estrechos y canales.

Al cierre del estrecho de Ormuz y las turbulencias en Bab al-Mandeb se suma una sequía persistente en el Canal de Panamá y las dudas sobre el funcionamiento del estratégico estrecho de Malaca en Indonesia.

No eran ni las ocho de la mañana del martes 23 de marzo de 2021. El Ever Given, uno de los mayores cargueros del planeta, quedaba encallado en el Canal de Suez: 400 metros de eslora y 16 de calado que obstaculizaban el paso en una arteria clave para el comercio entre Asia, Oriente Próximo y Europa. 

Era el principio de un atasco global de a penas una semana, pero que puso a la economía mundial contra las cuerdas. En 2023 la seguía hundiría el tráfico marino en el Canal de Panamá, otra vía clave: evita un rodeo larguísimo por el estrecho de Magallanes. Y a fines de ese año los ataques de los hutíes en Bab Al-Mandeb incendiarían la única entrada al Mar Rojo, esencial para los flujos energéticos y de mercancías. Visto en perspectiva, sin embargo, aquello no fue más que un aperitivo de lo que estaba por venir.

        "El estrecho de Ormuz, por el que típicamente 

         circulaba la quinta parte del petróleo y el gas 

         natural licuado del mundo, lleva meses al 

         antojo de Irán y de Donald Trump"

Este año 2026, un año belicoso y muy convulso, parará a la historia como el año más difícil para los pasos marinos mundiales desde que hay registros. El estrecho de Ormuz, por el que típicamente circulaba la quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, lleva meses al antojo de Irán y de Donald Trump.

Los aliados de Irán en Yemen, mientras, acarician el control total del Bab Al-Mandeb. El Canal de Panamá, por donde pasan el 40% de los contenedores con origen y destino en Estados Unidos, opera a la mitad de su capacidad por la seguía persistente. Y en Malaca, un estrecho estratégico para media Asia, Indonesia coquetea con cobrar peajes. Una concatenación de eventos sin precedentes, para una actividad, el transporte por mar, del que depende el 80% del comercio mundial y que no para en darnos sustos.

En perspectiva histórica, la actual es una situación extrema. Ha habido interrupciones en algunas de estas vías marítimas en el pasado, pero nunca una perturbación simultánea de esta magnitud. 

Hay mucho, muchísimo en juego: más de la quinta parte del comercio marítimo mundial en valor. Por Bab Al-Mandeb transita el 16%, por Ormuz el 8%, por el Canal de Panamá el 7%. La gran diferencia entre ellos es que Ormuz no tiene alternativas: solo unas pocas conexiones terrestres de capacidad muy limitada. El nombre de Malaca resuena menos, pero es vital para Pekín: por él pasan las cuatro quintas partes del crudo y del gas que importa. El año pasado, el valor de las mercancías transportadas por mar rondó los 18,4 billones de dólares, según datos de la Organización Mundial de Comercio OMC. Es casi tanto como el PBI de China.

         "El tránsito por el estrecho de Bad Al-Mandeb 

        y el canal de Suez cayó por la escalada de violencia 

        en el Mar Rojo y cada vez más barcos optan por 

        rodear África, por el cabo de Buena Esperanza"

No es fácil hacer un ránking de importancia de los estrechos y canales en el mundo, pero, si debo elegir, me quedaría con Ormuz. Entre muchos aspectos, por la ausencia de alternativas y porque uno de los únicos oleoductos alternativos también está en jaque: el saudí Este-Oeste, con salida al Mar Rojo. Por aguas del Ormuz transita la cuarta parte del petróleo que se mueve por mar. También un tercio del fertilizante que consume el mundo. La seguridad alimentaria pende de un hilo, cortesía del militarismo de Trump.

Los rebeldes hutíes, aliados de Irán, con la toma y el control de
las costas de Yemen sobre el Mar Rojo, dominan el estrecho
de Bab Al-Mandeb, estratégica vía marítima por donde 
transita el 16% del comercio mundial.

Por otra parte, el tránsito por el estrecho de Bad Al-Mandeb y el canal de Suez cayó por la escalada de violencia en el Mar Rojo y cada vez más barcos optan por rodear África, por el cabo de Buena Esperanza. La tensión vuelve a repuntar ahora. Los últimos movimientos apuntan en esa dirección. Frente a la ineptitud de Trump, el primer ministro británico Andy Burnham, ha anunciado esta semana el envío de apoyo logístico y militar a Riad. Tres día después fue Francia la que comunicó el envío de tropas, radares y sistemas de defensa a la zona para ayudar a Arabia Saudita. Ambos países europeos saben que cada día que pasa sin resolver la policrisis en Oriente Próximo, ocasionada por ellos mismos, es una jornada más de inflación desbocada en Londres y en París.

El poco conocido estrecho de Malaca, por donde se mueve el 22% de los bienes que se transporta por mar en todo el mundo, lo atraviesan cada año más de 102,500 buques comerciales, en su gran mayoría con origen o destino China. 

       "La escalada militarista propiciada por occidente 

       durante este año, en regiones como: el Golfo Pérsico, 

       Cuerno de África, extremo oriente, nos ha servido como

       un recordatorio brutal: seguimos siendo una civilización

       profundamente dependiente del transporte marítimo" 

En la actualidad, con Ormuz y Bab Al-Mandeb en llamas, las dudas siguen sobrevolando sobre Malaca. El riesgo concierne sobre todo a China, que importa las tres cuartas partes de su petróleo por esta vía. Una dependencia -y una vulnerabilidad- con nombre propio: "el dilema de Malaca". Para dañar a Pekín, no hay más que dinamitar el paso marítimo. Sobre Malaca pesa otro problema: el robo armado. Aunque a una escala muy inferior que en décadas pasadas -sobre todo en los noventa- en los últimos años han aumentado los incidentes armados por parte de milicias de pueblos originarios que se enfrentan al Estado indonesio por rivalidades étnicas.

Como vemos, la escalada militarista propiciada por occidente durante este año, en regiones como: el Golfo Pérsico, Cuerno de África, extremo oriente, nos ha servido como un recordatorio brutal: seguimos siendo una civilización profundamente dependiente del transporte marítimo. A pesar de la proliferación de las casi futuristas rutas ferroviarias transcontinentales, los barcos continúan transportando más de la mitad del comercio mundial. 

Mientras "el efecto Ormuz, Bab Al-Mandeb, Suez o Malaca" sigan encareciendo la energía y los alimentos, otros puntos críticos -desde el Mar Rojo al Sudeste Asiático- amenazarán con fragmentar definitivamente la globalización. 

Tuesday, September 29, 2026

LA ONU, TRUMP, NETANYAHU Y LAS SILLAS VACÍAS

Por: Javier F. Miranda Prieto

El genocida israelí Benjamin Netanyahu quedó ante un auditorio casi vacío durante su discurso en la 
Asamblea General de las Naciones Unidas, expresión clara del repudio y rechazo internacional 
por las brutales matanzas perpetradas contra el territorio palestino en Gaza y Cisjordania.

No podía dejar de comentar lo ocurrido la semana pasada en la 8O Edición de la  Asamblea General de las Naciones Unidas UNGA8O, hecho que tuvo como protagonistas a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y las sillas vacías. La Asamblea General de la ONU, que por definición, debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Trump, el jactancioso homicida confeso del líder iraní Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre próximo.

De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu -corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán- subieron al podio ha proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota de sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia delante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías.

     "Usó a la ONU como tribuna imperial para 

      amenazar a cualquier país que se rebele contra 

      la maquinaría bélica del Pentágono en América 

      Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó 

      su intención de aniquilar a Irán y enviarlo al "infierno"

Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump -como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense- exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todo poderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastado, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortaleza América, usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaría bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de aniquilar a Irán -un país de más de 90 millones de personas- y enviarlo al "infierno".

Asientos vacíos en la Asamblea de la ONU. Irán responde a 
Netanyahu con el retrato del líder militar iraní Soleimani,
Jefe de la Guardia de la Revolución de Irán, asesinado por
Trump en 2020, en su primer gobierno.

Al aludir a Venezuela, Trump utilizó la frase favorita de los conquistadores del siglo XVI: "Al vencedor le corresponde el botín", y se refirió al secuestrado y encarcelado Nicolás Maduro como "dictador forajido". Y en relación a Cuba, con su habitual matonería volvió a machacar la categoría imperial sobre el "Estado Fallido" y aseguró que pronto "caerá", pero eludió mencionar que el Pentágono sigue llevando a cabo un abusivo, peligroso y progresivo cerco naval petrolero genocida contra la isla.

En un gesto político-diplomático, la delegación cubana abandonó la sala negándose a legitimar con su presencia los infamantes señalamientos del precario inquilino de la Casa Blanca. No fue una huida ni un arrebato, Cuba traslado el debate al terreno simbólico, donde una silla vacía puede ser más elocuente que cualquier discurso. Quedarse a escuchar en silencio habría sido legitimar y blanquear al orador. En cambio, las sillas vacías hablaron por sí mismas y se convirtieron en la noticia; fue una forma de comunicación no verbal, un mensaje que no necesita micrófono y una negativa a ser cómplice público. 

        "La delegación iraní había dejado una fotografía 

         del teniente general Qasem Soleimani, en su 

         asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, 

         ex Comandante de las Fuerzas Armadas de Irán

         y Jefe del Cuerpo de los Guardianes de la 

         Revolución Islámica de Irán" 

Benjamin Netanyahu también estuvo ahí para completar la escena, pero fue abucheado y repudiado por 77 delegaciones que se retiraron dignamente de la Asamblea cuando se disponía a hablar, y según señaló la cadena de televisión israelí Canal 12, tuvo que pronunciar sus diatribas "ante una sala casi vacía". Sin embargo, durante su intervención, otra imagen también llamó la atención: la delegación iraní había dejado una fotografía del teniente general Qasem Soleimani, en su asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, ex Comandante de las Fuerzas Armadas de Irán y Jefe del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, quien fue asesinado en Bagdad en 2020, en un ataque aéreo terrorista, ordenado por Trump durante su primer mandato. 

La paradoja no pudo ser más brutal: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como el lanzamiento de más 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina de Gaza -una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto que eran potenciales terroristas-, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nuremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al legítimo representante de la Autoridad Nacional Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped. Otro fracaso de la diplomacia en un mundo fracturado ambiguamente en dos.

Saturday, September 26, 2026

 SOMALIA: CADA VEZ, MÁS DE LO MISMO

Por: Javier F. Miranda Prieto

Las mujeres esperan en fila para recoger suministros de ayuda del ACNUR en el asentamiento de Maajo, Mogadiscio,
Somalia 31 de agosto 2026, en una visita del órgano de NN.UU para los refugiados,
al sur del país, una región golpeada por la sequía y el hambre.

Cuando un hecho noticioso se vuelve reiterativo, casi de todos los días, ya no es noticia. Puede continuar sucediendo, pero ya pierde interés y se vuelve casi invisible para la opinión pública, y más aún, si estamos hablando de un hecho ocurrido en la inhóspita región oriental de África.

Somalia vive desde hace cerca de cuatro décadas, una interminable espiral de violencia armada, generando una desestabilización e inestabilidad política crónica, lo que ha derivado en una creciente crisis humanitaria. El conflicto armado, la seguía, la subida de los precios de los alimentos y el recorte drástico en el financiamiento humanitario, han sumergido al país en una nueva crisis letal.

A pesar de esta larga situación de violencia, Somalia vive, desde hace meses, sumida en otra crisis alimentaria. Más de seis millones de personas, de un país de 19,7 millones de habitantes, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. A la seguía y a la guerra en este país del oriente africano, se suma los recortes en la ayuda internacional y la reducción de los fondos del Programa Mundial de Alimentos PMA, que actualmente trabaja con una décima parte de los recursos que tenía en 2022. 

       "De las personas que sufren desnutrición existen 

        cerca de dos millones de niños menores de cinco 

        años. Somalia ocupa el puesto 123 en el Índice Global 

        del Hambre 2025, un ranking de 123 países. Es decir, 

        Somalia se encuentra en el último lugar"

En Puntlandia, uno de los Estado federados de Somalia, el PMA se ha visto obligado a cerrar más de 70 centros de salud. Si bien aún no se ha declarado el estado de "hambruna" la situación es considerada por las organizaciones humanitarias de "severa". De las personas que sufren desnutrición existen cerca de dos millones de niños menores de cinco años. Somalia ocupa el puesto 123 en el Índice Global del Hambre 2025, un ranking de 123 países. Es decir, Somalia se encuentra en el último lugar. 

Mapa de Somalia en donde se grafica en colores las zonas de
Crisis Armada (amarillo), Emergencia Sanitaria (rojo) y
Campamentos de Refugiados (verde). Los tres problemas
más gravitantes que padece este país africano en las 
últimas décadas.

Esta situación extrema que se vive en el país ha provocado el colapso de hospitales y centros de atención primaria. Según cuentan desde Médicos Sin Fronteras MSF, miles de niños y niñas se han quedado sin tratamiento para la desnutrición a causa del cierre de servicios sanitarios y nutricionales en determinadas regiones por falta de fondos. A la desnutrición se une, según la organización humanitaria, otras enfermedades como la difteria, la neumonía o el sarampión, que afectan a la población más vulnerable. 

Un problema adicional que genera la hambruna y el colapso del sistema sanitario y nutricional en Somalia, es el fuerte recorte en materia de ayuda humanitaria y la escasez de fondos. En un país como Somalia, cuya población depende de la ayuda humanitaria internacional para solucionar sus necesidades básicas, los drásticos recortes en las diferentes organizaciones y agencias de las Naciones Unidas han tenido un efecto devastador. Según un último reporte de UNICEF, "Los recortes de financiamiento han obligado al cierre de más de 200 centros nutricionales en el país, y otros 600 más se encuentran en riesgo de desaparecer, dejando desamparada a la población".

        "El cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el de 

         Bad Al-Mandeb, en el Mar Rojo, han provocado 

         un contexto de inestabilidad global que se traduce 

         en que miles de personas no puedan acceder a productos

         de primera necesidad, como ocurre en Somalia"

Los recortes del gobierno de Estados Unidos el año pasado provocaron un enorme revés para este país, porque gran parte de la financiación, más del 50% tanto humanitaria como para el desarrollo, procedía del gobierno estadounidense a través de sus diferentes departamentos. Actualmente, Somalia no tendría recursos para cubrir las necesidades causadas por la seguía ni para emprender acciones que mitiguen la devastación que ocurrirá cuando llegue el Fenómeno del Niño, previsto para fines de este año.

Soldados somalíes patrullas calles de la capital Mogadiscio.
Las diversas facciones armadas que se disputan el control
del país, suelen hacer ostentación de poder en las ciudades
que controlan.  

La devastación que provoca cada llegada del Fenómeno del Niño a las costas somalí "es increíble, porque todas las infraestructuras de agua quedan arrasadas: las letrinas, los reservorios, las fuentes comunitarias, los pozos. Por no hablar de las enfermedades causadas por las fuentes de agua contaminadas", así se señala en un minucioso informe elaborado por OXFAM-Somalia. "Enfermedades como el colera y las diarreas se dispararán rápidamente, provocando nuevas muertes sobre todo en niñas y niños", advierte la organización humanitaria.

A la crisis alimentaria causada por una seguía extrema -por efecto del fenómeno climático- hay que sumarle el encarecimiento de algunos alimentos y la subida del precio del combustible a causa de la situación de guerra en el Medio Oriente. El cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el de Bad Al-Mandeb, en el Mar Rojo, han provocado un contexto de inestabilidad global que se traduce en que miles de personas no puedan acceder a productos de primera necesidad, como ocurre en Somalia. 

       "Cada crisis es cada vez, más de los mismo: 

         guerras, seguías, hambrunas, inundaciones, 

         violencia....y vuelta a empezar. Hay poco 

         margen para la recuperación. Cada paso dado 

         queda erosionado por una nueva perturbación"

Por otro lado, el eterno conflicto armado que padece Somalia provoca desplazamientos masivos de población y una sobresaturación de los precarios campos de refugio, pero sobre todo severas violaciones de derechos humanos, principalmente contra mujeres y niños. Los desplazamientos generados por la violencia yihadista o los enfrentamientos inter-étnicos, traen grandes desafíos: cuando la gente se desplaza a otras ciudades presionan los servicios básicos que ya son insuficientes para los residentes de esos lugares.

Como vemos, Somalia vive desde hace años sumida en una espiral de devastación por diferentes motivos que hace que las posibilidades de recuperación sean pocas. Cada crisis es cada vez, más de los mismo: guerras, seguías, hambrunas, inundaciones, violencia....y vuelta a empezar. Hay poco margen para la recuperación. Cada paso dado queda erosionado por una nueva perturbación. Cada cifra es impresionante, pero no hay que perder de vista que detrás de cada número está la vida de una persona.


Tuesday, September 22, 2026

ESTADOS UNIDOS EN ÁFRICA: PERPETUANDO LA DEPENDENCIA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

En la actualidad los instrumentos de poder de los EE.UU en África han cambiado, pero sus objetivos
fundamentales siguen siendo los mismos: operaciones clandestinas, apoyo a regímenes
autoritarios, con el único fin de perpetuar los lazos de dependencia con occidente.

Cuando a fines de la década de 1950 se inició el proceso de independencia en África, Estados Unidos se enfrentó a una situación sin precedentes. Los imperios coloniales europeos que dominaban gran parte del continente desde fines del siglo XIX se desintegraban rápidamente. En menos de dos décadas, varias decenas de nuevos Estados africanos alcanzaron la soberanía, sin embargo, a ojos de muchos dirigentes africanos esta independencia política no era más que un primer paso a su plena libertad. 

Dirigentes históricos como Kwame Nkrumah en Ghana, Patricio Lumumba en el Congo Belga, Ahmmed Ben Bella en Argelia, Julius Nyerere en Tanzania, Modibo Keita en Mali o Séuko Touré en Guinea Conakry defendían la idea de que una verdadera emancipación supone también el control de los recursos naturales, la industrialización, la cooperación entre los estados africanos y una reducción de la dependencia respecto a sus antiguas metrópolis coloniales.

Para Washington estas transformaciones se producen en un contexto dominado por la Guera Fría. Por eso los dirigentes norteamericanos se oponen al no alineamiento, al panafricanismo y al socialismo africano, así como todo aquello que ponga en entredicho su acceso a los recursos del continente.

     "Durante la Guerra Fría, la Casa Blanca apoyó 

          a varios regímenes autoritarios reconocidos 

          como baluartes contra la expansión soviética 

          y contra los movimientos populares. En la década de 

          1990, con la desaparición de la Unión Soviética, 

          la lucha contra el terrorismo se convirtió en el 

          principal marco de su compromiso militar en África" 

Esta política seguida por los Estados Unidos se adaptó a diversas formas según los períodos: en la década de 1960 se materializa en operaciones clandestinas, el respaldo a determinados golpes de Estado y al apoyo a dirigentes considerados favorables a los intereses occidentales. Durante la Guerra Fría, la Casa Blanca apoyó a varios regímenes autoritarios reconocidos como baluartes contra la expansión soviética y contra los movimientos populares. En la década de 1990, con la desaparición de la Unión Soviética, la lucha contra el terrorismo se convirtió en el principal marco de su compromiso militar en África. Por último, a lo largo de la década de 2020 la Administración Biden y posteriormente la segunda Administración Trump vuelven a situar a África en el centro de la competencia estratégica con China, dando prioridad al acaparamiento de minerales críticos y a la construcción de infraestructuras viales.

En el 2007 EE.UU consolidó sus diversas operaciones militares
en África, para establecer el AFRICOM, ubicándose en más
de 15 países. Mientras Rusia, China e India desarrollan una
aproximación para atraer a África, Washington invierte en 
operativos militares, infligiendo un daño incalculable a estas 
naciones, desestabilizando sus gobiernos. 

Un quiebre importante de la relación de los Estados Unidos y los países africanos se dio con los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York. El derrumbe de las Torres Gemelas otorgó a África un nuevo lugar entre las preocupaciones estratégicas de Washington, aunque este cambio ya se percibía desde años antes. Los atentados con bomba a las embajadas norteamericanas en Nairobi (Kenia) y Dar Es Salaam (Tanzania) el 7 de agosto de 1998 marcaron un punto de infección importante. Estos hechos perpetrados por Al Qaeda causaron 224 muertos y más de 4,500 heridos. Aunque las embajadas fueron los objetivos, estos atentados demostraron que África no era simplemente un escenario periférico del incipiente conflicto yihadista transnacional, sino también un lugar donde las poblaciones locales estaban directamente expuestas a su violencia fanática.

Los atentados del 11-S integraron a África, hasta la actualidad, en "la guerra mundial contra el terrorismo" liderada por Washington. Los grupos armados islamistas presentes en Somalia, el Sahel, la cuenca del Lago Chad, el Golfo de Guinea y Mozambique se convirtieron en objetivos cada vez más importantes. Esta evolución condujo a la creación en 2007 del Mando Militar de Estados Unidos para África (AFRICOM). Por primera vez todo el continente africano -a excepción de Egipto, que depende del Mando Militar de Medio Oriente- pasó a estar bajo la responsabilidad de un comando estratégico y militar estadounidense específico.

         "A pesar de dos décadas de operaciones 

          internacionales, los grupos yihadistas siguen 

          ganado terreno en los países del sahel. Los golpe 

          de Estado en Mali, Burkina Faso y Níger han puesto 

          de manifiesto una profunda crisis de la estrategia 

          occidental en el sahel"

La creación del AFRICOM ilustra una importante transformación. Durante la Guerra Fría se gestionaba principalmente desde Washington a través de alianzas políticas, ayuda militar y operaciones secretas. Desde el inicio del AFRICOM se ha puesto en marcha programas de formación para las fuerzas armadas africanas: ejercicios militares conjuntos, operaciones de inteligencia y programas de vigilancia aérea y con drones. Un sofisticado aparato militar al servicio de la preservación de los intereses militares, económicos y geopolíticos de los Estados Unidos en África.

El gobierno de Trump está intensificando esfuerzos para
fortalecer la presencia económica y estratégica de EE.UU
en África, en un intento de contrarrestar la creciente influencia
de China en el continente. Su interés es perpetuar la dependencia
económica, comercial y política de África con respecto a los
intereses de EE.UU.

Por ejemplo, la base militar estadounidense de Camp Lemonnier, en Yibuti, se ha convertido en uno de los principales centros militares norteamericanos en el continente africano. Situado cerca de Mar Rojo y el Golfo de Adén, esta base militar en     Yibuti, constituye una plataforma estratégica para la vigilancia y operaciones militares en África Orienta y Oriente Medio, y en especial, a lo largo de las principales rutas y estrechos marinos de la región, muy en boga en estos tiempos.

La política norteamericana en el Sahel se ha convertido en otro pilar fundamental de esta estrategia. Esta militarización ha dado resultados dispares para los intereses de la Casa Blanca. A pesar de dos décadas de operaciones internacionales, los grupos yihadistas siguen ganado terreno en los países del sahel. Los golpe de Estado en Mali, Burkina Faso y Níger han puesto de manifiesto una profunda crisis de la estrategia occidental en el sahel.

         "A las distintas potencias que intervienen en África, 

          les conviene que se produzcan conflictos en el 

          continente para debilitar la capacidad de resistencia 

           y unidad de los pueblos"

Por otro lado, el regreso de Donald Trump al gobierno en 2025 convirtió a África en un escenario explícito del enfrentamiento entre Estados Unidos y China: Washington busca fenar la influencia de Pekín, asegurarse el acceso a los recursos estratégicos de África e impedir que China consolide su posición económica y geopolítica en el continente. Estos objetivos explican el creciente interés de Washington por los minerales de la RD del Congo, el cobre de Zambia, el corredor de Lobitos -proyecto de infraestructura ferroviaria que une el puerto de Lobitos en Angola con el cinturon de cobre en África Central-. También explica la importancia cada vez mayor que, la consede a los Acuerdos entre Ruanda y RD del Congo, respaldados por Washington, destinados a reducir las tensiones en el este del Congo y promover la estabilidad regional.

Sin embargo, en realidad este acuerdo se inscribe en un contexto más amplio en el que Estados Unidos busca asegurarse el acceso a los recursos mineros estratégicos como el coltan, el cobalto y los minerales necesarios para la nueva tecnología. Adicionalmente, no hay que perder de vista que la Casa Blanca está reforzando el uso del Banco Mundial y del FMI para consolidar su influencia en África, al tiempo que profundiza en las políticas neoliberales que ya se aplican ampliamente desde la década de 1980. 

Como señalábamos líneas arriba, desde los años 90 -fin de la Guerra Fría- los instrumentos de poder de los Estados Unidos en África han cambiado, pero sus objetivos fundamentales siguen sido los mismos. Las operaciones clandestinas y el apoyo a regímenes autoritarios o dictatoriales considerados favorables a los intereses de Washington continúan, la presencia militar estadounidense se ha consolidado y se han establecido nuevas alianzas en materia de seguridad. Ante la creciente influencia de China, la Admiración Trump busca ahora recuperar parte del terreno económico y estratégico perdido en el continente. 

Para garantizar su acceso a los recursos naturales y preservar sus intereses geopolíticos, Washington pretende impedir cualquier resurgimiento de un panafricanismo progresista que pueda poner en entre dicho ese dominio. A las distintas potencias que intervienen en África, les conviene que se produzcan conflictos en el continente para debilitar la capacidad de resistencia y unidad de los pueblos. Si los pueblos africanos quieren alcanzar las condiciones para un desarrollo verdaderamente soberano, que garantice el ejercicio de los derechos humanos y respete la naturaleza, deberán oponerse a las pretensiones de Washington, así como a las de las grandes potencias, ya sean occidentales o orientales, de perpetuar en el continente el sometimiento y la dependencia. 

Friday, September 18, 2026

YEMEN: "LA PUERTA DE LAS LAMENTACIONES" SACUDIDA POR LOS HUTÍES

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Aunque llevan más de una década defendiéndose de los ataques de la coalición de países encabezados
por Arabia Saudita y Estados Unidos, las milicias de los hutíes de Yemen, aliados de Irán,
han logrado posesionarse de las estratégicas costas sobre el Mar Rojo.  

El término Bab Al Mandeb, que en idioma árabe significa: "La Puerta de las Lamentaciones", es el nombre de la estratégica vía marítima ubicada entre la Península Arábica y el Cuerno de África, y que según una leyenda árabe toma ese nombre por los peligros que acompaña su navegación. Precisamente esta fatídica región del planeta en los últimos días ha tomado una relevancia internacional que podría redefinir la geopolítica del Medio Oriente. 

Nada menos que 25 años después del 11-S, la historia vuelve a asestar al mundo un poderoso golpe. Hace a penas cinco años asistimos a la asombrosa humillación infringida a los Estados Unidos en Afganistán, consumada en pocos días. Ahora, somos testigos de la oprobiosa humillación de Arabia Saudita en Yemen, consumada también en cuestión de días.

El colapso generalizado de las bandas mercenarias saudíes en Yemen fue tan rápido que incluso los medios de comunicación dominantes se vieron obligados a reconocer el triunfo de los hutíes yemeníes. La operación militar llamada "Rolling Tunder" (Tormenta Rodante) ejecutada por las milicias de Ansar Alláh (Partidarios de Dios), tomó diversas ciudades costeras e islas; capturando a miles de matones y mercenarios; liberando a todos los prisioneros -y concediéndoles amnistía-;  haciéndose con el control de un número incalculable de tanques y armas norteamericanas; siendo aclamados como libertadores por el pueblo yemení en todo su espectro tribal, es decir, un Afganistán reeditado en pleno Medio Oriente.

        "El eje de la Resistencia era plenamente consciente 

         de que, tras los desbastadores ataques iraníes contra 

         las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, 

         Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para 

         ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení"

Y, por su puesto, Ansar Alláh asumió oficialmente, el control total del estratégico estrecho de Bab Al Mandeb, la "Puerta de las Lamentaciones" fue sacudida por los hutíes. En cuanto a imágenes emblemáticas, se vio a Mohammed al-Houthi, primo del líder supremo Abdul-Malik al-Houthi -de ahí proviene el nombre de hutíes-, en la liberación de la ciudad de Al Jarrahi conduciendo uno de los innumerables vehículos blindados abandonados por las bandas mercenarias controladas por los Emiratos Árabes Unidos EAU. 

El estrecho de Bab Al-Mandeb, ubicado entre Yemen y el
Cuerno de África, es una importante vía marítima y paso
obligado de los buque-tanques petroleros que se dirigen a
Europa y EE.UU. Región clave, tan igual como el 
estrecho de Ormúz controlado por Irán.

La información de inteligencia que sustentó esta exitosa operación militar -descrita por observadores como la mayor operación de captura masiva de la guerra moderna- se coordinó cuidadosamente con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. El eje de la Resistencia era plenamente consciente de que, tras los devastadores ataques iraníes contra las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení.

El contexto es clave: en 2015, Riad formó una "coalición de voluntarios pro occidente" al estilo árabe con el objetivo fundamental de expulsar a Ansar-Allah, los Hutíes, de la capital, Sana. Fue un fracaso estrepitoso, incluso a pesar de haber impuesto un bloqueo de los puertos yemeníes y de haber llevado a cabo bombardeos indiscriminados. A partir de 2022, se estableció un alto al fuego no oficial. Los saudíes lo rompieron en julio de este año, al atacar la pista del aeropuerto de Sana. Su derrota estaba escrita.

        "La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca 

          se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto. 

         Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la 

         guerra saudí contra Yemen, ya que los drones 

         turcos llevan semanas cayendo como moscas en 

         territorio yemení"

La exitosa operación "Rolling Thunder" de los hutíes sobre las costas yemeníes, complica el tablero de ajedrez en Medio Oriente -y más allá- hasta un grado fascinante. El precio del petróleo está fuera de control. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advierte del lanzamiento de una nueva arma que provocará un infarto a los occidentales, es decir, que hará añicos el tambaleante bloqueo naval norteamericano.

El éxito militar de los hutíes en Yemen, también fue celebrado
en las ciudades de Irán, aliado de estas milicias shiías
yemeníes. Alegando solidaridad con los pueblos de 
Palestina e Irán, los hutíes, ahora dominan las costas 
del Mar Rojo.

La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto. Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la guerra saudí contra Yemen, ya que los drones turcos llevan semanas cayendo como moscas en territorio yemení. Pakistán ha advertido tímidamente de que el pacto de defensa podría entrar en vigor, solo para dar marcha atrás y afirmar que no se aplica a una situación preexistente -como la guerra saudí iniciada en 2015 contra Yemen-.

Ante esta situación, las consecuencias son previsibles: cabe esperar que los costos de producción de las plantas de fertilizantes nitrogenados, ubicadas desde Europa hasta Asia, se disparen totalmente. Se prevé que los rendimientos del trigo, arroz y maíz caigan drásticamente, en paralelo los precios del petróleo, gas y otros derivados subirán estratosféricamente. Como vemos, el riego, las cosechas y el combustible se convertirán en un privilegio solo para los ricos.

         "Este éxito militar en Yemen, se inscribe en un 

          contexto regional donde la asimetría favorece a 

         Teherán. A medida que los ataques iraníes contra

          las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, 

          EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de 

          Washington, el costo de la guerra se vuelve 

          insostenible para occidente"

Las perspectivas para Arabia Saudita, el principal aliado de los Estados Unidos en la región, son desoladoras, ya que se está adentrando en la peor situación posible en la que todas las partes salen perdiendo: la infraestructura petrolera terrestre está en ruinas y las rutas marítimas de exportación, bloqueadas. El veredicto aún no se ha pronunciado. Pero todo apunta, de forma ominosa, a que Arabia Saudí está siendo arrastrada a la ruina, reducida a un páramo desértico, en beneficio de los sospechosos habituales. 

Como vemos, este éxito militar en Yemen, se inscribe en un contexto regional donde la asimetría favorece a Teherán. A medida que los ataques iraníes contra las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de Washington, el costo de la guerra se vuelve insostenible para occidente. Lanzar interceptores Patriot de cuatro millones de dólares para derribar drones Shahed, de fabricación iraní, de cincuenta mil dólares es un cálculo económico condenado al fracaso. En este escenario, la captura de la costa yemení por parte de los hutíes, envía un mensaje claro: en el estrecho de Ormuz como en el de Bab al-Mandeb, la supremacía tecnológica norteamericana se ve socavada por la determinación y la astucia de un actor regional que ahora ha tomado las riendas de su propio destino.  

Tuesday, September 15, 2026

 SÁHARA OCCIDENTAL: LA ÚLTIMA HERIDA ABIERTA DEL COLONIALISMO EN ÁFRICA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Durante más de seis décadas, al pueblo del Sáhara Occidental se le ha negado su derecho
inalienable a la autodeterminación, considerándose la última herida abierta 
del colonialismo en África. Foto: P. Da Silva agencia Prensa Latina.

Hay causas que trascienden las fronteras y los intereses de los poderosos. Hay luchas que, aunque silenciadas por los grandes medios y ninguneadas por las cancillerías occidentales, se sostienen en la verdad histórica, en el derecho y en la dignidad de un pueblo.

La causa del pueblo del Sáhara Occidental es una de ellas. No es solo una causa anticolonial y antiimperialista, es también la causa de la justicia, del derecho internacional y del principio fundamental de que ningún pueblo puede ser sometido contra su voluntad.

El Sáhara Occidental figura todavía hoy en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas. Fue incluido en 1,963 y, desde entonces, la comunidad internacional ha sido clara: España sigue siendo "de iure" la potencia administradora del territorio. La Asamblea General de la ONU estableció ya en 1965, mediante la Resolución 2072, que España debía conducir el Sáhara Occidental hacía su independencia. Pero ese proceso quedó trunco. 

Los llamados Acuerdos de Madrid de 1975, firmados en la agonía del franquismo, no transfirieron la soberanía del territorio ni modificaron su estatus jurídico internacional. Las Naciones Unidas lo recordó en 2002: "España no puede disponer unilateralmente de su condición de potencia administradora ni transferir la soberanía del territorio". 

          "En diciembre de 2020, la administración Trump 

           reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara 

           Occidental a cambio de la normalización de las

           relaciones entre Marruecos e Israel. Fue un 

           canje vergonzoso"

Sin embargo, el referéndum de autonomía prometido sigue sin celebrarse. La MINURSO -Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental- fue establecida en 1991 para realizar esa consulta. Más de treinta años después, el pueblo saharaui sigue esperando. La reciente Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025, renueva un año más el mandato de la MINURSO, pero evita precisar acciones concretas que permitan avanzar hacía el referéndum. Es la misma inacción de siempre, el mismo aplazamiento que favorece al país ocupante: la monarquía marroquí.

El Sáhara Occidental ubicado en las costas 
noroeste de África, alberga ricos yacimientos de
minerales y recursos pesqueros. 

Pero Marruecos no actúa solo. Su expansión territorial, basada en supuestos derechos históricos de antiguos sultanatos que nada tiene que ver con el derecho internacional contemporáneo, se sostiene sobre alianzas estratégicas con potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Reino Unido) y con ente sionista de Israel.

En diciembre de 2020, la administración Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel. Fue un canje vergonzoso: un territorio pendiente de descolonización se convirtió en moneda de cambio en los Acuerdos de Abraham -tratado auspiciado por EE.UU para normalizar las relaciones de Israel con los países árabes-. Desde entonces, Estados Unidos ha reiterado su apoyo a la posición de Rabat y Francia y por su parte, Alemania ha calificado el plan de autonomía marroquí como "serio y creíble". La alianza con Israel, con cooperación en seguridad, tecnología y economía, ha dado a Marruecos un respaldo político y militar sin precedentes. 

           "Frente a esta alianza de potencias coloniales y 

            neocoloniales, el Frente Polisario se mantiene 

            en pie. No es un grupo cualquiera. Es el único 

            representante legítimo del pueblo saharaui, 

            reconocido como tal por la ONU y por la 

            Unión Africana"

Esta alianza no es un fenómeno aislado. Es parte de un nuevo mapa de alianzas que trata de debilitar la posición negociadora de Europa, convirtiendo el Mediterráneo en un escenario de presión y chantaje. Marruecos sabe muy bien que puede usar la presión migratoria como arma de negociación. No es socio de fiar, es un país que juega sistemáticamente con cartas marcadas.

El 2020 Trump anunció que Marruecos accedió a tener
relaciones diplomáticas con Israel a cambio que la Casa
Blanca aceptara la soberanía de Rabat sobre el
territorio del Sáhara Occidental.

Pero la corrupta monarquía alauita convierte a su propio pueblo en objeto de su explotación y expropiación de riquezas y derechos, empobreciéndolo y negándole el bienestar, manipulándole y oprimiendo a otras minorías interiores, mientras su rey posee la quinta fortuna más grande de África.

Frente a esta alianza de potencias coloniales y neocoloniales, el Frente Polisario se mantiene en pie. No es un grupo cualquiera. Es el único representante legítimo del pueblo saharaui, reconocido como tal por la ONU y por la Unión Africana. La Asamblea General de las NN.UU, mediante las Resoluciones 3437 (año 1979) y 3519 (año 1980), reconoció al Frente Polisario como representante político, militar y diplomático del pueblo del Sáhara Occidental. La inmensa mayoría de los países africanos, todos ellos excolonias, reconocen y apoyan la causa del pueblo saharaui. Mientras que Marruecos, Israel y EE.UU solo gozan del apoyo de potencias que fueron colonizadoras y que desean hacer del reino alauita una base contra el multilateralismo y la soberanía de los pueblos.

           "La causa saharaui expresa que el colonialismo 

             sigue presente y que tanto Marruecos por sí 

            mismo como por delegación occidental lo ejerce, 

            al igual que el Estado sionista de Israel en Palestina

            o Gran Bretaña en Gibraltar y en Las Malvinas"

El Sáhara Occidental no es caso aislado. Es la expresión de una lacra más amplia: el brutal neocolonialismo. Occidente y sus potencias siguen practicando la usurpación y expropiación de las riquezas naturales del Sur Global. El Sáhara Occidental es un territorio rico en fosfatos, pesca, hidrocarburos y otros recursos. Su ocupación bloquea la explotación de esos recursos por su población autóctona, mientras que la potencia ocupante los ofrece a empresas multinacionales y a potencias extranjeras que están depredando este territorio.

Marruecos, con la connivencia de Estados Unidos, Israel, la OTAN y la Unión Europea, mantiene un escenario de guerra y ocupación para asegurar el control de esas riquezas. Cuando las naciones del mundo muestren ser capaces de lograr su propio desarrollo, las potencias coloniales recurren a sátrapas o a la guerra. La causa saharaui expresa que el colonialismo sigue presente y que tanto Marruecos por sí mismo como por delegación occidental lo ejerce, al igual que el Estado sionista de Israel en Palestina o Gran Bretaña en Gibraltar y en Las Malvinas.

El Sáhara Occidental es la última herida abierta del colonialismo en África. Es el recordatorio que el colonialismo no es asunto del pasado, sino una realidad presente. Es la prueba que el derecho internacional puede ser violado impunemente cuando los poderosos así lo deciden. Pero la justicia no prescribe. El pueblo saharaui sigue en pie, el Frente Polisario sigue luchando y la comunidad internacional tiene la obligación moral y jurídica de exigir el cumplimiento de las Resoluciones de Naciones Unidas. 


Wednesday, September 2, 2026

SENEGAL: EN BUSCA DE LAS PROMESAS PERDIDAS

Por: Javier F. Miranda Prieto 

La promesa de construir un auténtico gobierno popular y democrático, declarado hace dos años, naufragó
ante la ruptura del gobierno en Senegal. El divorcio político entre el presidente Faye y el primer 
ministro Songo, enrumba a este país del occidente africano hacia una crisis política sin retorno.

En marzo del 2024, cuando Bassirou Diomaye Faye ganó las elecciones senegalesas con el 54% de los votos en primera vuelta, salido literalmente de la cárcel diez días antes, pareció abrirse en el África occidental una nueva forma del panafricanismo llegando al poder. Dos años después, esa dirección progresista y de cambio parece enrumbar por caminos opuestos.

No fue un golpe de Estado. Fue un movimiento popular y democrático con bases en una juventud sin trabajo y sin futuro, que llevó a la presidencia a un partido que había prometido la ruptura con el neocolonialismo francés. Pero ahora, luego del tiempo transcurrido y un mes después de la ruptura interna del nuevo gobierno, el cuadro político en Senegal se vislumbra más complejo y peligroso.

El partido de gobierno PASTEF -Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad- fue fundado en el 2014 por Ousmane Sonko, entonces inspector fiscal que se hizo conocido al denunciar la corrupción del gobierno anterior y los contratos leoninos firmados con multinacionales francesas. El partido se presentó como representante del "panafricanismo de izquierda" construyendo su base electoral sobre tres ejes: soberanía económica, ruptura con el Franco CFA y renegociación de los contratos de extracción de gas y petróleo, que en palabras del propio Sonko, dejaban a Senegal con a penas el 10% de los beneficios generados por la producción de hidrocarburos.

    "Una juventud que observaba que sus 

    recursos pesqueros eran extraídos por 

    flotas extranjeras y que el gas y el petróleo 

    que descansaba en su suelo solo enriquecían

    a las multinacionales mientras que la mitad 

    de la población senegalesa sigue viviendo

    con menos de dos dólares al día"

Ese discurso encontró terreno fértil en un país estructuralmente castigado: la edad media de la población con 19 años, el desempleo rondando el 20% de la población activa, y el 75% de los 18 millones de senegaleses con menos de 35 años de edad. Una juventud que observaba que sus recursos pesqueros eran extraídos por flotas extranjeras y que el gas y el petróleo que descansaba en su suelo solo enriquecían a las multinacionales British Petroleum y Total mientras que la mitad de la población vivían con menos de dos dólares al día. Esa acumulación de rabia fue la base social real del ascenso del PASTEF con Faye y Sonko encabezando grandes movilizaciones juveniles.

Los principales yacimientos petrolíferos y gasíferos 
ubicados en las costas de Senegal. El petróleo y gas 
extraído del zócalo continental senegalés parece estar
ganado impulso ante el concierto de los países del
África occidental.

El camino hacia la presidencia estuvo atravesado por una represión creciente que paradójicamente fortaleció al movimiento. Entre 2021 y 2023 el gobierno represivo de Macky Sall combatió la candidatura presidencial de Faye dejando al menos 15 muertos. Tanto Faye como Sonko permanecieron presos hasta marzo de 2024, cuando Sall los liberó bajo la presión de las movilizaciones populares que amenazaban con desbordar ante cualquier intento de manipular el resultado de las elecciones. Diez días después, Faye ganó la presidencia en primera vuelta, formando su primer gobierno encabezado por Sonko. 

El eje central del programa del PASTEF era la soberanía de los recursos naturales. Senegal entró a producir petróleo en junio de 2024 en los pozos de Sangomar, operados por la petrolera australiana Woodside, y comenzó a exportar gas a inicios de 2025 desde el campo GTA, yacimiento submarino cerca a las costa de Mauritania operado por la British Petroleum BP. 

   "Sonko anunció la anulación de los contratos

    "abusivos" en minería, pesca y gas. Lo que

   generó el inicio de arbitrajes internacionales

   promovidos por las empresas transnacionales

   contra el Estado senegalés ante el CIADI

   -tribunal del Banco Mundial para las disputas

   entre Estados e inversionistas-"

El problema es que estos contratos ya estaban firmados por el gobierno anterior, ya estaban en producción y tenían clausulas de estabilidad que blindaban las inversiones extranjeras contra cualquier cambio legislativo posterior. En otras palabras: los contratos firmados por el gobierno de Macky Sall con las multinacionales petroleras y gasíferas incluían una trampa jurídica que hacía casi imposible cambiarlos sin enfrentar arbitrajes internacionales millonarios.

Aún así, el gobierno creó en agosto de 2024 una comisión de revisión de contratos e inició renegociaciones. En marzo de 2026, Sonko anunció la anulación de los contratos "abusivos" en minería, pesca y gas. Lo que generó el inicio de arbitrajes internacionales promovidos por las empresas transnacionales contra el Estado senegalés ante la CIADI -tribunal del Banco Mundial para las disputas entre Estados e inversionistas-.

Pero no solo empresas norteamericanas y europeas medran de los recursos de este país africano. China ocupa otro espacio, menos visible pero más difícil de enfrentar. La flota pesquera industrial china opera en aguas senegalesas provocando pérdidas anuales de 300 millones de dólares y afectando a más de 1,3 millones de personas que dependen de la pesca artesanal. En 2025, el 43,7% de las embarcaciones con permiso para pescar en aguas senegalesas estaban controladas por extranjeros, principalmente de origen chino y español. 

Otro tema de conflicto fue la herencia de la deuda externa dejada por el gobierno anterior. La primera auditoría financiera ordenada por Faye al asumir el cargo fue una bomba. Reveló que el gobierno de Sall había ocultado prestamos con el Fondo Monetario Internacional FMI equivalentes al 25% del PBI entre 2019 y 2024: la deuda real a diciembre de 2023 era del 99% del PBI -casi 28 mil millones de euros- contra el 74% que Sall había declarado oficialmente. Senegal no es un caso aislado, es uno de los países más ahogados por la arquitectura financiera internacional, parte de las 35 naciones muy endeudadas que el FMI reconoce, de las cuales 14 son africanas y pertenecen a la zona del franco CFA.

    "Para una población donde el 20% 

     está desempleada y la juventud ve 

     al mar como única vía de escape a Europa, 

     ese programa fue un ataque directo a las 

     condiciones de vida"

Como se sabe, el FMI para tratar de negociar estos montos de deuda impone a los países deudores sus conocidos "ajustes" o "programas de estabilización" que tienen un contenido concreto: recorte del gasto público, reducción de subsidios a los combustibles y alimentos, privatizaciones. Para una población donde el 20% está desempleada y la juventud ve al mar como única vía de escape a Europa, ese programa fue un ataque directo a las condiciones de vida.

Francia, luego de 65 años, retiró sus bases militares y soldados
de territorio senegalés. "Senegal es un país independiente y 
soberano, y la soberanía no permite la presencia de bases 
militares extranjeras", palabras del presidente Faye.
 

Ante esta situación, el 22 de mayo de este año, el presidente Faye destituyó a Sonko como primer ministro y disuelve el gobierno. La causa inmediata fue una disputa de poder que se venía gestando desde mediados del año anterior, pero el fondo era político y económico en igual medida. Las diferencias eran concretas: Sonko se negaba ha negociar con el FMI en los términos que el organismo exigía y presionaba por acelerar los juicios contra los funcionarios del gobierno de Sall acusados de corrupción.; Faye, en cambio, decidió asumir personalmente las negociaciones con el FMI y designó como primer ministro a Ahmadou Al Aminou Lo, economista y ex-funcionario del Banco Central Regional, exactamente el perfil de ortodoxia que el partido de gobierno había combatido durante años.

La paradoja era evidente: Sonko, destituido del ejecutivo, fue elegido presidente de la Asamblea Nacional, donde PASTEF controla 130 de los 165 escaños, y anunció que el partido no participará en el nuevo gobierno. Como se ve, la diferencia entre Faye y Sonko es de método, no de ruptura estructural: ambos aceptan el marco del FMI y discuten cómo negociar dentro de él. La fractura dentro del propio movimiento político que llegó al poder prometiendo una ruptura con el modelo financiero internacional, muestra hasta donde llegan los límites del panafricanismo moderado cuando choca con la realidad de la deuda. No hay ruptura con el modelo neoliberal sin ruptura con el FMI.

   "La tarea que queda -construir una organización 

    popular que lleve un programa panafricanista 

    auténtico, que no negocie las políticas económicas 

    con el FMI, que no renegocie contratos gasíferos 

    con la BP, que expulse a los militares franceses 

    pero sin dejar las aguas a las empresas china-" 

La comparación de la experiencia senegalesa con los golpes de Estado del sahel -Burkina Faso, Mali, Níger- tiene un límite claro: en Senegal el cambio llegó por movilización popular y urnas, no por el ejército y los tanques. Pero la pregunta que se plantea sigue en pie: ¿qué queda de la promesa de ruptura con el neocolonialismo y el neoliberalismo económico cuando el gobierno tiene que negociar con el FMI, no toca los contratos con las petroleras, enfrenta un arbitraje en el CIADI por intentar modificar el equilibrio fiscal y designa como primer ministro a un tecnócrata neoliberal?

La tarea que queda -construir una organización popular que lleve un programa panafricanista auténtico, que no negocie las políticas económicas con el FMI, que no renegocie contratos gasíferos con la BP, que expulse a los militares franceses pero sin dejar las aguas a las empresas china- es la que ninguno de los actores políticos hoy en escena se propone hacer. Pero es la única que puede dar respuesta real al saqueo colonial que aún persiste en Senegal y África.