SÁHARA OCCIDENTAL: LA ÚLTIMA HERIDA ABIERTA DEL COLONIALISMO EN ÁFRICA
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| Durante más de seis décadas, al pueblo del Sáhara Occidental se le ha negado su derecho inalienable a la autodeterminación, considerándose la última herida abierta del colonialismo en África. |
Hay causas que trascienden las fronteras y los intereses de los poderosos. Hay luchas que, aunque silenciadas por los grandes medios y ninguneadas por las cancillerías occidentales, se sostienen en la verdad histórica, en el derecho y en la dignidad de un pueblo.
La causa del pueblo del Sáhara Occidental es una de ellas. No es solo una causa anticolonial y antiimperialista, es también la causa de la justicia, del derecho internacional y del principio fundamental de que ningún pueblo puede ser sometido contra su voluntad.
El Sáhara Occidental figura todavía hoy en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas. Fue incluido en 1,963 y, desde entonces, la comunidad internacional ha sido clara: España sigue siendo "de iure" la potencia administradora del territorio. La Asamblea General de la ONU estableció ya en 1965, mediante la Resolución 2072, que España debía conducir el Sáhara Occidental hacía su independencia. Pero ese proceso quedó trunco.
Los llamados Acuerdos de Madrid de 1975, firmados en la agonía del franquismo, no transfirieron la soberanía del territorio ni modificaron su estatus jurídico internacional. Las Naciones Unidas lo recordó en 2002: "España no puede disponer unilateralmente de su condición de potencia administradora ni transferir la soberanía del territorio".
"En diciembre de 2020, la administración Trump
reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara
Occidental a cambio de la normalización de las
relaciones entre Marruecos e Israel. Fue un
canje vergonzoso"
Sin embargo, el referéndum de autonomía prometido sigue sin celebrarse. La MINURSO -Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental- fue establecida en 1991 para realizar esa consulta. Más de treinta años después, el pueblo saharaui sigue esperando. La reciente Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025, renueva un año más el mandato de la MINURSO, pero evita precisar acciones concretas que permitan avanzar hacía el referéndum. Es la misma inacción de siempre, el mismo aplazamiento que favorece al país ocupante: la monarquía marroquí.
| El Sáhara Occidental ubicado en las costas noroeste de África, alberga ricos yacimientos de minerales y recursos pesqueros. |
Pero Marruecos no actúa solo. Su expansión territorial, basada en supuestos derechos históricos de antiguos sultanatos que nada tiene que ver con el derecho internacional contemporáneo, se sostiene sobre alianzas estratégicas con potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Reino Unido) y con ente sionista de Israel.
En diciembre de 2020, la administración Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel. Fue un canje vergonzoso: un territorio pendiente de descolonización se convirtió en moneda de cambio en los Acuerdos de Abraham -tratado auspiciado por EE.UU para normalizar las relaciones de Israel con los países árabes-. Desde entonces, Estados Unidos ha reiterado su apoyo a la posición de Rabat y Francia y por su parte Alemania ha calificado el plan de autonomía marroquí como "serio y creíble". La alianza con Israel, con cooperación en seguridad, tecnología y economía, ha dado a Marruecos un respaldo político y militar sin precedentes.
"Frente a esta alianza de potencias coloniales y
neocoloniales, el Frente Polisario se mantiene
en pie. No es un grupo cualquiera. Es el único
representante legítimo del pueblo saharaui,
reconocido como tal por la ONU y por la
Unión Africana"
Esta alianza no es un fenómeno aislado. Es parte de un nuevo mapa de alianzas que trata de debilitar la posición negociadora de Europa, convirtiendo el Mediterráneo en un escenario de presión y chantaje. Marruecos sabe muy bien que puede usar la presión migratoria como arma de negociación. No es socio de fiar, es un país que juega sistemáticamente con cartas marcadas.
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| El 2020 Trump anunció que Marruecos accedió a tener relaciones diplomáticas con Israel a cambio que la Casa Blanca aceptara la soberanía de Rabat sobre el territorio del Sáhara Occidental. |
Pero la corrupta monarquía alauita convierte a su propio pueblo en objeto de su explotación y expropiación de riquezas y derechos, empobreciéndolo y negándole el bienestar, manipulándole y oprimiendo a otras minorías interiores, mientras su rey posee la quinta fortuna más grande de África.
Frente a esta alianza de potencias coloniales y neocoloniales, el Frente Polisario se mantiene en pie. No es un grupo cualquiera. Es el único representante legítimo del pueblo saharaui, reconocido como tal por la ONU y por la Unión Africana. La Asamblea General de las NN.UU, mediante las Resoluciones 3437 (año 1979) y 3519 (año 1980), reconoció al Frente Polisario como representante político, militar y diplomático del pueblo del Sáhara Occidental.
La inmensa mayoría de los países africanos, todos ellos excolonias, reconocen y apoyan la causa del pueblo saharaui. Mientras que Marruecos, Israel y EE.UU solo gozan del apoyo de potencias que fueron colonizadoras y que desean hacer del reino alauita una base contra el multilateralismo y la soberanía de los pueblos.
"La causa saharaui expresa que el colonialismo
sigue presente y que tanto Marruecos por sí
mismo como por delegación occidental lo ejerce,
al igual que el Estado sionista de Israel en Palestina
o Gran Bretaña en Gibraltar y en Las Malvinas"
El Sáhara Occidental no es caso aislado. Es la expresión de una lacra más amplia: el brutal neocolonialismo. Occidente y sus potencias siguen practicando la usurpación y expropiación de las riquezas naturales del Sur Global. El Sáhara Occidental es un territorio rico en fosfatos, pesca, hidrocarburos y otros recursos. Su ocupación bloquea la explotación de esos recursos por su población autóctona, mientras que la potencia ocupante los ofrece a empresas multinacionales y a potencias extranjeras que están depredando este territorio.
Marruecos, con la connivencia de Estados Unidos, Israel, la OTAN y la Unión Europea, mantiene un escenario de guerra y ocupación para asegurar el control de esas riquezas. Cuando las naciones del mundo muestren ser capaces de lograr su propio desarrollo, las potencias coloniales recurren a sátrapas o a la guerra. La causa saharaui expresa que el colonialismo sigue presente y que tanto Marruecos por sí mismo como por delegación occidental lo ejerce, al igual que el Estado sionista de Israel en Palestina o Gran Bretaña en Gibraltar y en Las Malvinas.
El Sáhara Occidental es la última herida abierta del colonialismo en África. Es el recordatorio que el colonialismo no es asunto del pasado, sino una realidad presente. Es la prueba que el derecho internacional puede ser violado impunemente cuando los poderosos así lo deciden. Pero la justicia no prescribe. El pueblo saharaui sigue en pie, el Frente Polisario sigue luchando y la comunidad internacional tiene la obligación moral y jurídica de exigir el cumplimiento de las Resoluciones de Naciones Unidas.


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