SÁHARA OCCIDENTAL: LA ÚLTIMA HERIDA ABIERTA DEL COLONIALISMO EN ÁFRICA
Otra mirada a África
Tuesday, September 8, 2026
Wednesday, September 2, 2026
SENEGAL: EN BUSCA DE LAS PROMESAS PERDIDAS
En marzo del 2024, cuando Bassirou Diomaye Faye ganó las elecciones senegalesas con el 54% de los votos en primera vuelta, salido literalmente de la cárcel diez días antes, pareció abrirse en el África occidental una nueva forma del panafricanismo llegando al poder. Dos años después, esa dirección progresista y de cambio parece enrumbar por caminos opuestos.
No fue un golpe de Estado. Fue un movimiento popular y democrático con bases en una juventud sin trabajo y sin futuro, que llevó a la presidencia a un partido que había prometido la ruptura con el neocolonialismo francés. Pero ahora, luego del tiempo transcurrido y un mes después de la ruptura interna del nuevo gobierno, el cuadro político en Senegal se vislumbra más complejo y peligroso.
El partido de gobierno PASTEF -Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad- fue fundado en el 2014 por Ousmane Sonko, entonces inspector fiscal que se hizo conocido al denunciar la corrupción del gobierno anterior y los contratos leoninos firmados con multinacionales francesas. El partido se presentó como representante del "panafricanismo de izquierda" construyendo su base electoral sobre tres ejes: soberanía económica, ruptura con el Franco CFA y renegociación de los contratos de extracción de gas y petróleo, que en palabras del propio Sonko, dejaban a Senegal con a penas el 10% de los beneficios generados por la producción de hidrocarburos.
"Una juventud que observaba que sus
recursos pesqueros eran extraídos por
flotas extranjeras y que el gas y el petróleo
que descansaba en su suelo solo enriquecían
a las multinacionales mientras que la mitad
de la población senegalesa sigue viviendo
con menos de dos dólares al día"
Ese discurso encontró terreno fértil en un país estructuralmente castigado: la edad media de la población con 19 años, el desempleo rondando el 20% de la población activa, y el 75% de los 18 millones de senegaleses con menos de 35 años de edad. Una juventud que observaba que sus recursos pesqueros eran extraídos por flotas extranjeras y que el gas y el petróleo que descansaba en su suelo solo enriquecían a las multinacionales British Petroleum y Total mientras que la mitad de la población vivían con menos de dos dólares al día. Esa acumulación de rabia fue la base social real del ascenso del PASTEF con Faye y Sonko encabezando grandes movilizaciones juveniles.
El camino hacia la presidencia estuvo atravesado por una represión creciente que paradójicamente fortaleció al movimiento. Entre 2021 y 2023 el gobierno represivo de Macky Sall combatió la candidatura presidencial de Faye dejando al menos 15 muertos. Tanto Faye como Sonko permanecieron presos hasta marzo de 2024, cuando Sall los liberó bajo la presión de las movilizaciones populares que amenazaban con desbordar ante cualquier intento de manipular el resultado de las elecciones. Diez días después, Faye ganó la presidencia en primera vuelta, formando su primer gobierno encabezado por Sonko.
El eje central del programa del PASTEF era la soberanía de los recursos naturales. Senegal entró a producir petróleo en junio de 2024 en los pozos de Sangomar, operados por la petrolera australiana Woodside, y comenzó a exportar gas a inicios de 2025 desde el campo GTA, yacimiento submarino cerca a las costa de Mauritania operado por la British Petroleum BP.
"Sonko anunció la anulación de los contratos
"abusivos" en minería, pesca y gas. Lo que
generó el inicio de arbitrajes internacionales
promovidos por las empresas transnacionales
contra el Estado senegalés ante el CIADI
-tribunal del Banco Mundial para las disputas
entre Estados e inversionistas-"
El problema es que estos contratos ya estaban firmados por el gobierno anterior, ya estaban en producción y tenían clausulas de estabilidad que blindaban las inversiones extranjeras contra cualquier cambio legislativo posterior. En otras palabras: los contratos firmados por el gobierno de Macky Sall con las multinacionales petroleras y gasíferas incluían una trampa jurídica que hacía casi imposible cambiarlos sin enfrentar arbitrajes internacionales millonarios.
Aún así, el gobierno creó en agosto de 2024 una comisión de revisión de contratos e inició renegociaciones. En marzo de 2026, Sonko anunció la anulación de los contratos "abusivos" en minería, pesca y gas. Lo que generó el inicio de arbitrajes internacionales promovidos por las empresas transnacionales contra el Estado senegalés ante la CIADI -tribunal del Banco Mundial para las disputas entre Estados e inversionistas-.
Pero no solo empresas norteamericanas y europeas medran de los recursos de este país africano. China ocupa otro espacio, menos visible pero más difícil de enfrentar. La flota pesquera industrial china opera en aguas senegalesas provocando pérdidas anuales de 300 millones de dólares y afectando a más de 1,3 millones de personas que dependen de la pesca artesanal. En 2025, el 43,7% de las embarcaciones con permiso para pescar en aguas senegalesas estaban controladas por extranjeros, principalmente de origen chino y español.
Otro tema de conflicto fue la herencia de la deuda externa dejada por el gobierno anterior. La primera auditoría financiera ordenada por Faye al asumir el cargo fue una bomba. Reveló que el gobierno de Sall había ocultado prestamos con el Fondo Monetario Internacional FMI equivalentes al 25% del PBI entre 2019 y 2024: la deuda real a diciembre de 2023 era del 99% del PBI -casi 28 mil millones de euros- contra el 74% que Sall había declarado oficialmente. Senegal no es un caso aislado, es uno de los países más ahogados por la arquitectura financiera internacional, parte de las 35 naciones muy endeudadas que el FMI reconoce, de las cuales 14 son africanas y pertenecen a la zona del franco CFA.
"Para una población donde el 20%
está desempleada y la juventud ve
al mar como única vía de escape a Europa,
ese programa fue un ataque directo a las
condiciones de vida"
Como se sabe, el FMI para tratar de negociar estos montos de deuda impone a los países deudores sus conocidos "ajustes" o "programas de estabilización" que tienen un contenido concreto: recorte del gasto público, reducción de subsidios a los combustibles y alimentos, privatizaciones. Para una población donde el 20% está desempleada y la juventud ve al mar como única vía de escape a Europa, ese programa fue un ataque directo a las condiciones de vida.
Ante esta situación, el 22 de mayo de este año, el presidente Faye destituyó a Sonko como primer ministro y disuelve el gobierno. La causa inmediata fue una disputa de poder que se venía gestando desde mediados del año anterior, pero el fondo era político y económico en igual medida. Las diferencias eran concretas: Sonko se negaba ha negociar con el FMI en los términos que el organismo exigía y presionaba por acelerar los juicios contra los funcionarios del gobierno de Sall acusados de corrupción.; Faye, en cambio, decidió asumir personalmente las negociaciones con el FMI y designó como primer ministro a Ahmadou Al Aminou Lo, economista y ex-funcionario del Banco Central Regional, exactamente el perfil de ortodoxia que el partido de gobierno había combatido durante años.
La paradoja era evidente: Sonko, destituido del ejecutivo, fue elegido presidente de la Asamblea Nacional, donde PASTEF controla 130 de los 165 escaños, y anunció que el partido no participará en el nuevo gobierno. Como se ve, la diferencia entre Faye y Sonko es de método, no de ruptura estructural: ambos aceptan el marco del FMI y discuten cómo negociar dentro de él. La fractura dentro del propio movimiento político que llegó al poder prometiendo una ruptura con el modelo financiero internacional, muestra hasta donde llegan los límites del panafricanismo moderado cuando choca con la realidad de la deuda. No hay ruptura con el modelo neoliberal sin ruptura con el FMI.
"La tarea que queda -construir una organización
popular que lleve un programa panafricanista
auténtico, que no negocie las políticas económicas
con el FMI, que no renegocie contratos gasíferos
con la BP, que expulse a los militares franceses
pero sin dejar las aguas a las empresas china-"
La comparación de la experiencia senegalesa con los golpes de Estado del sahel -Burkina Faso, Mali, Níger- tiene un límite claro: en Senegal el cambio llegó por movilización popular y urnas, no por el ejército y los tanques. Pero la pregunta que se plantea sigue en pie: ¿qué queda de la promesa de ruptura con el neocolonialismo y el neoliberalismo económico cuando el gobierno tiene que negociar con el FMI, no toca los contratos con las petroleras, enfrenta un arbitraje en el CIADI por intentar modificar el equilibrio fiscal y designa como primer ministro a un tecnócrata neoliberal?
La tarea que queda -construir una organización popular que lleve un programa panafricanista auténtico, que no negocie las políticas económicas con el FMI, que no renegocie contratos gasíferos con la BP, que expulse a los militares franceses pero sin dejar las aguas a las empresas china- es la que ninguno de los actores políticos hoy en escena se propone hacer. Pero es la única que puede dar respuesta real al saqueo colonial que aún persiste en Senegal y África.
Friday, August 28, 2026
EL SAHARA OCCIDENTAL, AMÉRICA LATINA Y LA OFENSIVA MARROQUÍ
"Marruecos trató de conseguir apoyos institucionales
![]() |
| En diversos Congresos de América Latina, se ha alzado la voz para denunciar el genocidio que viene perpetrando la corrupta monarquía marroquí contra el pueblo saharaui. |
Wednesday, August 5, 2026
YIBUTI:
LA PERLA DEL MAR ROJO…PARA CHINA
El pequeño Yibuti es un Estado modesto en tamaño, con apenas
23 mil kilómetros cuadrados de extensión y una población que no llega al millón
de habitantes. Pero es su ubicación geográfica lo que le da un estatus especial
que no tiene parangón en el mundo. De hecho, la República de Yibuti está
situada a la salida del Mar Rojo, en las inmediaciones del estrecho de
Bad-el-Mandeb. Es un punto de cruce imprescindible en la ruta marítima entre
Asia y Europa y un estratégico punto de unión entre la Península Arábica y el
Cuerno de África.
Factores que explican la presencia de numerosas bases
militares de potencias extranjeras (China, Estados Unidos, Francia, India, Japón,
Italia, Alemania, Arabia Saudita). Su ubicación estratégica y su importancia
geopolítica es tal que China ha introducido a esta pequeña república africana
en su proyecto de la Ruta de la Seda Marítima. Algo que ha despertado las
suspicacias de otras potencias como: Estados Unidos, India o Japón, entre
otras, con intereses también en Yibuti, y mucho más allá.
En una región africana sacudida por el conflicto y la
violencia, como las costas del Mar Rojo, desde Somalia a Yemen, pasando por Eritrea
o Etiopía, su estabilidad ha convertido a Yibuti en la mejor base de
operaciones, con instalaciones de varias potencias. Pero también en la mejor
punta de lanza para la defensa de otro tipo de proyectos e intereses que van
más allá de lo estrictamente geoestratégico para adentrarse ya en lo
geoeconómico.
“Con la presencia de grupos yihadistas como
Al-Shabaab en Somalia y la fuerte rivalidad
étnica en Etiopía, la pequeña Yibuti con una
situación estratégica privilegiada destaca
como un país de relativa estabilidad”
IMPORTANCIA
GEOESTRATÉGICA:
Con el paso de los años, el Cuerno de África se ha ido
convirtiendo en epicentro de la actividad militar extranjera. Una región en la
que se han ido desplegando tropas de diferentes países en el marco de la lucha
contra diferentes organizaciones terroristas, contra el auge de la piratería en
sus aguas, pero principalmente para la defensa de los intereses geopolíticos de
las grandes potencias.
Pero en una zona tan inestable, con más de un conflicto
armado en desarrollo como Etiopía, Eritrea, Sudán y Yemen o, por ejemplo, con
la presencia de grupos yihadistas como Al-Shabaab en Somalia y la fuerte
rivalidad étnica en Etiopía, la pequeña Yibuti con una situación estratégica
privilegiada destaca además como un país de relativa estabilidad -gobernada por
un régimen autoritario desde hace tres décadas-. Por ello, Yibuti es el lugar
que alberga un mayor número de tropas extranjeras en suelo africano y una mayor
densidad de las mismas por kilómetro cuadrado y por número de habitantes en el
mundo.
El caso de Francia merece una mención especial. Es la
ex-potencia colonial (1883-1977) y ya estaba presente en suelo yibutiano con
anterioridad, lugar desde el que accedía, y accede hasta hoy, a sus territorios
de ultramar de la región y desde el que proyecta su influencia en el Océano
Indico Occidental, el Este de África y Oriente Próximo. Aparte de París, hay
actualmente en Yibuti bases militares de Estados Unidos (desde 2003), Italia,
Japón, Alemania, España y China (desde 2017) que dispone además de su propio
muelle. Arabia Saudita e India se suman a la lista de países con interés de asentarse
en esta pequeña nación africana.
“China inaugura su base militar en Yibuti en
2017
la primera de su ejército fuera de territorio
chino.
Allí mantiene desplegados a 400 soldados,
tienen
su propio muelle, un helipuerto, una pista de
aterrizaje
y amplios depósitos de municiones y
armamento”
Estados Unidos tiene 4 mil efectivos en la base militar de
Camp Lemonnier desde 2002, su única base permanente en territorio africano y el
país con mayor número de soldados allí. Desde esas bases los norteamericanos ha
llevado a cabo operaciones en Irak, contra los yihadistas en Somalia y contra
Al Qaeda en la Península Arábica. Para EE.UU Yibuti es un punto logístico
crucial y pieza central de una red de bases de drones y de vigilancia, aparte
de su utilidad para la presencia estadounidense en el noroeste del Océano
Indico.
Por su parte, China inaugura su base militar en Yibuti en 2017
cerca del puerto Doraleh, la primera de su ejército fuera de territorio chino.
Allí mantiene desplegados a 400 soldados, tienen su propio muelle, un
helipuerto, una pista de aterrizaje y amplios depósitos de municiones y
armamento. Unas instalaciones que han servido para sus operaciones contra la
piratería, para la evacuaciones de civiles de otros “puntos calientes” del
continente africano y como base para trabajadores humanitarios.
Como se ha visto líneas arriba toda aquella potencia, de
mayor o menor rango, que se precie de tal nombre y que disponga de alguna
capacidad para proyectarse estratégicamente (ya sea económica o militarmente)
debería de tener o, al menos intentarlo, un “pie” en esta zona del globo.
“China lleva a cado grandes inversiones en
este
pequeño país ribereño al Mar Rojo, que entra
a
formar parte de su proyecto de la Ruta de la
Seda
Marítima (un corredor comercial, industrial y
de
conectividad entre Asia, Europa y África)”
IMPORTANCIA
GEOECONÓMICA
Yendo más allá del aspecto puramente militar, hay otros
motivos para establecerse en este codiciado territorio africano. Entre ellos,
la cada vez más imperiosa protección de los propios intereses comerciales en un
área (las costas del Mar Rojo) que se ha convertido en el foco de la atención
de las potencias globales, añadida a la creciente relevancia del continente
africano en materia de recursos naturales y su proximidad a las principales
rutas marítimas comerciales, justo en un momento de competición por la
prevalencia entre estas mismas potencias.
Y todo apunta a que China es la primera en actuar, porque su
relación con Yibuti va bastante más lejos de una mera base logística. Lleva a
cado grandes inversiones en este pequeño país ribereño al Mar Rojo, que entra a
formar parte de su proyecto de la Ruta de la Seda Marítima (un corredor
comercial, industrial y de conectividad entre Asia, Europa y África) como uno
de sus puntos esenciales.
Un dato adicional, en las
proximidades de Yibuti, y en beneficio de Pekín, están ubicadas las principales fuentes de petróleo y energía,
como Arabia Saudita e Irán, y en naciones como Sudán y Sudán del Sur China ha
llevado a cabo importantes inversiones en su industria petrolífera. Además, en
el este africano China ha construido varios puertos, modernas vías ferroviarias
y es un socio relevante para las islas Seychelles y Madagascar, lugares muy
próximos a Yibuti donde el Gigante Asiático extrae minerales y energía con lo
que sustenta su crecimiento económico. Como vemos, la pequeña Yibuti seguirá
brillando como la única perla anclada en el Mar Rojo…pero para beneficio
principalmente de China.
Wednesday, July 29, 2026
LA GUERRA EN SUDÁN:
MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS DE ÁFRICA
Se han cumplido tres años de la interminable guerra que se
vive en Sudán entre su ejército regular y las fuerzas paramilitares, pero en
realidad son décadas de un conflicto armado ininterrumpido en la Nación del
valle del Nilo. El alto costo en vidas humanas, a falta de una confiable
estadística oficial, es de 2,5 millones y el de desplazados supera los 15
millones. Se considera el conflicto armado más mortal del continente africano.
El origen de la reciente violencia procede del antiguo
conflicto de Darfur en 2003. Los fur -la
tribu principal que da nombre a la región- junto con los zaghawa y los masalit,
son tribus de musulmanes -como el resto de los sudaneses- pero de etnia negra,
que se rebelaron contra el gobierno del dictador Omar Hassan Al Bashir (1989-2019),
acusándolo de racismo y marginación social. El tirano respondió creando la
milicia llamada: janjaweed, una
unidad paramilitar preparada para imponer una campaña de limpieza étnica contra
la población no árabe: el resultado de esta represión fue de cientos de miles
de muertos. Naciones Unidas documentó atrocidades masivas cometidas por el
ejército sudanés y sus aliados paramilitares en Darfur, aunque nunca las
calificó formalmente de genocidio debido a los intereses políticos y
diplomáticos que tenían las grandes potencias en ese país.
El ex-presidente Al-Bashir gobernó durante su régimen
autocrático en alianza con el fundamentalismo suní, aplicando la sharía (ley islámica) y el código penal
islámico, que discriminaban penalmente a las minorías étnicas. En 2019 fue
finalmente derrotado y el gobierno de transición aseguró que sería trasladado a
la Corte Penal Internacional para ser juzgado por genocidio. Pero, al día de
hoy, todavía permanece bajo arresto militar en Sudán.
“A cambio del apoyo económico,
el gobierno de Sudán aceptó firmar
los Acuerdos de Abraham (pacto impuesto por
EEUU a algunos países árabes para dirigir su
política
exterior) y establecer relaciones con Israel”
El Consejo Militar de Transición cedió el mando al general
Abdel Fattah al-Burhan, un oficial sin relación con los crímenes sucedidos en
Darfur; seguidamente, el presidente de facto aceptó la formación de un gobierno
provisional. Cuando el economista Abdala Hamdok fue nombrado primer ministro,
decidió pedir ayuda a los Estados Unidos, adquiriendo créditos millonarios del
Banco Mundial y el FMI. A cambio del apoyo económico, el gobierno de Hamdok
aceptó firmar los Acuerdos de Abraham (pacto impuesto por EEUU a algunos países
árabes para dirigir su política exterior) y establecer relaciones con Israel.
Para Donald Trump, el premier sudanés representaba la esperanza de instaurar
una “verdadera democracia” en Sudán y
en el Cuerno de África.
En 2021, el general Al Burhan, presidente en funciones, da un
golpe de Estado y Hamdok es destituido. En su comparecencia pública declaró:
“Hemos iniciado nuestro camino hacia la libertad y la paz, pero algunos poderes
políticos siguen intentando mantener el control absoluto, sin prestar atención
a las amenazas políticas, económicas y sociales”. Dos años después, en junio de
2023, estalla la guerra civil, que perdura hasta ahora, entre el ejército
regular sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF (según sus siglas en inglés)
una aterradora milicia paramilitar formada por los antiguos janjaweed.
Desde hace tres años, el conflicto se ha extendido por todo
el país, repitiéndose el mismo escenario del genocidio de 2003: la capital de
la región de Darfur, El Fasher, fue asediada desde el 2024 durante 18 meses por
los paramilitares árabes. Miles de civiles de etnia negra resultaron asesinados
por los janjaweed en una campaña de “tierra arrasada”, una verdadera “limpieza étnica” que ha obligado al
éxodo de millones de habitantes, provocando la mayor emergencia humanitaria del
planeta. Cabe anotar, que al frente de estas hordas asesinas, como en la guerra
de Darfur de hace trece años, se encuentra el general y ex-vicepresidente
Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”.
“Históricamente, el propósito de la política
exterior de Abu Dabi ha sido erradicar la
democracia
como tipo de régimen imperante en las naciones
islámicas. La doctrina de la diplomacia
emiratí
se ha basado en el suministro de armamento
y respaldo político a líderes autoritarios”
Las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF de Hemedti se han establecido
en el oeste de Sudán, mientras el ejército regular mantiene su control en el
resto del país y la capital Jartum. El origen del armamento de las fuerzas
paramilitares es oscuro: se afirma que reciben apoyo principalmente de los
Emiratos Árabes Unidos EAU y de Rusia a través del Africa Corp, aunque Moscú está comprometida en apoyar de manera más
directa al ejército sudanés tras la firma de un acuerdo que le permite usar la
base naval de la estratégica ciudad Port Sudan, a orillas del Mar Rojo.
Históricamente, el propósito de la política exterior de Abu
Dabi ha sido erradicar la democracia como tipo de régimen imperante en las
naciones islámicas. La doctrina de la diplomacia emiratí se ha basado en el
suministro de armamento y respaldo político a líderes autoritarios: el apoyo al
golpe de Estado en Egipto, el padrinazgo al ejército del mariscal Jalifa Hafter
en Libia o sus alianzas con regímenes tiránicos como los de Arabia Saudita o
Baréin.
![]() |
| La antigua guerra en Darfur que empezó en 2003, tuvo el mismo escenario del actual conflicto sudanés, que viene asolando al país desde hace tres años. |
En ese marco, es habitual el desvío de armamento emiratí a
Darfur y a las fuerzas de los sanguinarios paramilitares del RSF. Se envía por
vía área rumbo a Libia o Chad, y desde allí es dirigido por rutas terrestres
con destino a los campamentos de las Fuerzas de Apoyo Rápido. En un último
artículo en The Guardian se afirmaba que
se han descubierto material bélico
británico que, según Naciones Unidas, podría a verse vendido a los EAU,
violando la normativa internacional sobre la exportación de recursos militares que pueden ser utilizados
en contra de los derechos humanitarios.
Al general Hemedti, comandante de los janjaweed, se le considera una de las personas más ricas de Sudán.
Participo en el genocidio de Darfur hasta su fin en el 2014, por su actividad
militar el propio dictador Al-Bashir lo recompensó con varias minas de oro. Con
el tiempo, Hemedti tomaría personalmente el control de los yacimientos
auríferos de Jebel Amir, en Darfur. Desde entonces, el general sátrapa ha
creado una empresa familiar, Al Janaid, especializada en exportar el mineral
precioso. El contrabando a Emiratos Árabes Unidos es el principal recurso para
financiar la guerra y pagar el elevado costo del armamento moderno.
“Entidades
políticas como Somalilandia
(la
provincia rebelde de Somalia), nacida
a la sombra
de Israel, ofrecen sus bases
navales a
Estados Unidos para contener a China
en su
condición de socio comercial estratégico”
Por otro lado, Sudán ve a Rusia como un socio más confiable;
prueba de ello es que, en varias ocasiones, el Kremlin ha vetado en la ONU
resoluciones que amenazaban su soberanía nacional. La relación con los Estados
Unidos es más coyuntural: la firma de Acuerdo de Abraham en el 2020, se realizó
a cambio de eliminar a Sudán de la lista negra del terrorismo. De hecho Jartum,
se enfrenta (como aliado o rival) a una de las principales potencias de la
Coalición Abrahámica: los EAU.
El control marítimo del Mar Rojo, crucial para el comercio
entre Asia y Europa, está ampliando el conflicto sudanés a una fase global. La
guerra en Sudán va más allá de las fronteras de África. Entidades políticas
como Somalilandia (la provincia rebelde de Somalia), nacida a la sombra de
Israel, ofrecen sus bases navales a Estados Unidos para contener a China en su
condición de socio comercial estratégico. Arabia Saudita líder de la nueva Coalición
Islámica -integrada por Turquía, Pakistán, Argelia y Egipto-, ha declarado ser
un contrapeso al eje abrahámico, acusándolo de provocar inestabilidad con su
agresiva política regional. Por su parte, ellos los culpan de no haber sabido
contener el yihadismo radical.
Los países firmantes del Acuerdo de Abraham pretenden
reordenar las relaciones militares y económicas a la vez que intentan expandir
la normalización de lazos entre los países árabes e Israel. Sus miembros han
proyectado el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa IMEC, un eje
terrestre y marítimo con el que uniría India y Grecia a través de la Península
Arábica, pasando por Tel Aviv. Su trazado perjudicaría los intereses comerciales
tanto de Egipto como de Turquía y, aunque Arabia Saudita firmó el pacto
original del IMEC, el rechazo social a las relaciones con Israel es total.
Como vemos, la larga guerra en Sudán ha desbordado las
fronteras africanas a través de redes financieras, complejos mecanismos
comerciales de oro, rutas de contrabando de armas provenientes de potencias
globales y regionales e injerencias geopolíticas de Oriente Medio y Europa,
transformando un enfrentamiento interno en un peligroso foco de tensión internacional.
Tuesday, July 21, 2026
RECORDANDO A LUMUMBA:
LA INDEPENDENCIA, UN
PROCESO INCONCLUSO
El Pasado 2 de julio se conmemoró 101 años del natalicio del líder
congoleño Patricio Lumumba, el dirigente que convirtió la independencia de su
país en un proyecto de soberanía real. Su asesinato, a los 35 años de edad,
marcó los límites que el colonialismo estaba dispuesto a imponer a los procesos
de emancipación africanos.
La icónica figura de Lumumba, se hizo más conocida en la
última edición de la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026, a través de la
performance artística “Lumumba Vea” (Lumumba Vive) ejecutada en cada una de las presentaciones de la selección de futbol de la RD del Congo por el activista
congoleño Michel Kuka Mboladinga. A partir de este hecho casi anecdótico,
mucha gente recién se ha interesado en conocer más sobre este importante personaje
de la historia reciente de África.
Patricio Lumumba nació el 2 de julio de 1925 en el entonces
Congo Belga, una de las colonias más violentas que produjo el imperialismo
europeo en África. Bajo la dominación belga, millones de congoleños fueron
sometidos a un régimen de trabajo forzado, despojo territorial, segregación
social y terror cuya historia permanece relativamente ausente de los relatos de
la historia occidental. Fue en ese contexto donde comenzó a formarse un
dirigente político que entendió que la independencia no era el reemplazo de una
bandera por otra.
“Mientras el rey Balbuino de Bélgica celebraba
la supuesta “era civilizadora” del
colonialismo,
Lumumba tomó la palabra para recordar los
trabajos forzados, las humillaciones cotidianas,
la violencia sistemática y el racismo que había
estructurado la dominación colonial”
Autodidacta, lector voraz y extraordinario orador, Lumumba emergió
durante la década de 1950 como una de las principales figuras del nacionalismo
congoleño. En 1958 fundó el Movimiento Nacional Congoleño, una organización que
rechazaba las divisiones étnicas promovidas por el colonialismo y promovía la
construcción de un Estado verdaderamente soberano. Su apuesta era profundamente
panafricanista, Lumumba creía que la emancipación del Congo solo tendría
sentido como parte de la liberación de todo el continente africano.
Cuando el Congo obtuvo su independencia el 30 de junio de 1960,
Lumumba se convirtió en el Primer Ministro del nuevo Estado, asumiendo la
presidencia Joseph Kasa-Vubu. Aunque el sistema distribuía las funciones entre
ambas autoridades, fue Lumumba quien encarnó el proyecto de una soberanía plena
sobre el país y sus recursos naturales. El mismo día de la asunción del cargo,
Lumumba protagonizo uno de los discursos más importantes del siglo XX. Mientras
el rey Balbuino de Bélgica celebraba la supuesta “era civilizadora” del colonialismo, él tomó la palabra para
recordar los trabajos forzados, las humillaciones cotidianas, la violencia sistemática,
la explotación de las riquezas naturales y el racismo que había estructurado la
dominación colonial.
Ese discurso alteró mucho más que el protocolo de una ceremonia
oficial. Desafió la narrativa con la que las antiguas metrópolis buscaban
administrar el proceso de descolonización. El problema no era únicamente que el
Congo se independizara, el problema era que un dirigente africano reclamara
ejercer plenamente la soberanía sobre uno de los territorios más ricos del
planeta, dueño de inmensos recursos minerales estratégicos para la economía
mundial.
“El 17 de enero de 1961 Lumumba fue
trasladado
a Katanga junto con tres colaboradores. Allí
los
detenidos fueron torturados y ejecutados esa
misma noche por un pelotón de fusilamiento
con participación decisiva de autoridades
belgas
y del régimen secesionista katangués”
La respuesta fue inmediata. Tras una profunda crisis
institucional, el presidente Kaza-Vubu anunció su destitución, decisión que
Lumumba desconoció por considerarla inconstitucional. Pocos días después, el
coronel Joseph Desiré Mobutu tomó el poder mediante un golpe de Estado. Lumumba
fue puesto bajo arresto, intentó reorganizar la resistencia desde el este del
país, pero fue capturado por las tropas golpistas. El 17 de enero de 1961 fue
trasladado a Katanga junto con tres colaboradores. Allí los detenidos fueron
torturados y ejecutados esa misma noche por un pelotón de fusilamiento con
participación decisiva de autoridades belgas y del régimen secesionista katangués.
Sus cuerpos fueron luego destruidos para borrar las huellas del crimen. Lumumba
tenía apenas 35 años. En el 2022 Bélgica
restituyó a su familia el único resto conservado de su cuerpo, un diente que había
sido retirado por un policía belga tras el intento de hacer desaparecer
completamente sus restos.
Décadas de investigación demostraron la responsabilidad de
autoridades belgas en este macabro asesinato y revelaron también el rol
desempeñado por la CIA norteamericana durante el proceso que condujo a su
eliminación. La muerte de Lumumba fue una advertencia dirigida al conjunto del
mundo en desarrollo, lo que se conoce hoy como el Sur Global. La independencia política
y económica de un Estado tiene límites cuando amenaza la arquitectura
internacional heredada del colonialismo. La eliminación física de Lumumba abrió
el camino para décadas de inestabilidad, autoritarismo y saqueo de los recursos
congoleños, cuyas consecuencias siguen marcando la historia de la actual RD del
Congo.
Con el paso del tiempo, Lumumba dejó de pertenecer exclusivamente
a la historia congoleña. Su figura pasó a integrar el gran repertorio político
del panafricanismo junto a Kwame Nkrumah de Ghana, Juliuss Nyrere de Tanzania,
Amilcar Cabral de Guinea Bissau o Thomas Sankara de Burkina Faso, entre otros.
No porque todos compartieran las mismas estrategias, sino porque entendieron
que el colonialismo no terminaba con la independencia formal. Persistía bajo
nuevas forma de dependencia económica, subordinación política y jerarquización
racial.
“Recordar a Lumumba no significa convertirlo
en una figura intocable, significa reconocer
que
buena parte de las discusiones contemporáneas
sobre soberanía, justicia social, dignidad,
reparación
histórica y autodeterminación de los pueblos
ya estaban
presentes en su pensamiento hace más de seis décadas”
Hoy, cuando el saqueo de los recursos naturales o el
extractivismo continúa definiendo el destino de buena parte del continente
africano y las disputas por minerales críticos vuelven a colocar al Congo en el
centro de la competencia global, el pensamiento y la trayectoria de Lumumba
recupera una actualidad incómoda. Sus palabras siguen interpelando a un sistema
internacional donde las asimetrías entre Norte y Sur permanecen vigentes bajo
otros lenguajes y otros mecanismos.
Recordar a Lumumba no significa convertirlo en una figura
intocable, significa reconocer que buena parte de las discusiones contemporáneas
sobre soberanía, justicia social, dignidad, reparación histórica y
autodeterminación de los pueblos ya estaban presentes en su pensamiento hace
más de seis décadas. Por eso Patricio Lumumba continúa siendo una de las voces imprescindibles
para comprender la historia africana y, al mismo tiempo, para leer críticamente
el presente. Su vida recuerda que la descolonización e independencia de un
Estado nunca fue un acontecimiento cerrado, es un proceso todavía inconcluso.


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