Thursday, October 8, 2026

 ETIOPÍA  A  VUELTO  A  LA  GUERRA

Por: Javier F. Miranda Prieto

Combatientes del Frente Popular de Liberación de Tigray, en Hawzen, al norte de Etiopía. Cuatro años después
del acuerdo de Pretoria, el ejército federal y las milicias rebeldes se enfrentan en la región de Tigray y en la capital etíope. Foto: Ben Curtis Agencia AP.

Nadie puede afirmar que el regreso a la guerra en la región de Tigray en el norte de Etiopía es una sorpresa, pero no es menos horrible. Las atrocidades que se vivieron en la guerra en Tigray (2020-2022) son demasiado recientes para olvidarlas: la muerte estimada de 600 mil personas, las masacres en Axum y Adigrat, los incesantes ataques con drones contra escuelas, hospitales e industrias, la violencia y agresión sexual a más de 120 mil niñas y mujeres y las desgarradoras consecuencias de la hambruna, que todavía se padece.

En la actualidad, enfrentarse a un nuevo conflicto armado más amplio, a penas cuatro años después de la firma del acuerdo de Pretoria, es catastrófico, y esta vez, amenaza con cruzarse con la metástasis que significa la guerra civil sudanesa. 

El pasado jueves 3 de octubre, el conflicto que se había abierto con varios grupos rebeldes unidos bajo la bandera opositora de la llamada Alianza por la Supervivencia de las Fuerzas Populares de Etiopía, que tiene como fin derrocar al gobierno de Abiy Ahmed, va tomando un cariz de guerra civil prolongada. Hasta el momento las acciones armadas habían ocurrido en le norte del país, pero el jueves se escucharon explosiones en la misma capital Adís Abeba.

       "Ambas partes -el ejército federal de Etiopía y 

        la Alianza opositora dirigida por el Frente de Liberación 

        de Tigray- están tratando de pintar al otro como el agresor,

        y cómo esto se intensifica en el volátil teatro del norte de

        Etiopía, que limita parcialmente con Eritrea y Sudán"

Mientras tanto, el ejecutivo de Ahmed se apresuró a culpar a enemigos externos: expulsó del país a 10 diplomáticos de la vecina Eritrea y a otro diplomático egipcio, a su vez, Egipto contestó haciendo lo propio con diplomáticos etíopes en El Cairo. El domingo pasado, los presidentes de los cuatro países rivales del gobierno etíope de Ahmed se reunieron en la capital egipcia precisamente para definir que hacer con el regreso de esta guerra. Allí estaban Abdelfatha Al-Sisi por Egipto, Issaias Affwerki por Eritrea, Abdelfatha Al-Burhan de Sudán y Hassan Sheikh Mohamud por Somalia.

Etiopía ha vuelto a la guerra en la rebelde provincia de Tigray,
pero en un contexto más complejo de inestabilidad en el
país y en el resto de naciones del Cuerno de África.

Los cuatro líderes lanzaron un mensaje de calma pidiendo desescalar las tensiones, pero a la vez fue una muestra de fuerza, incluyendo en su declaración final que los países costeros del Cuerno de África, son los que deberían tener el control de sus territorios y de sus costas, en un claro mensaje a la ambición de Ahmed para que Etiopía tenga su anhelado acceso al mar vía Somalilandia, la provincia rebelde de Somalia. Este lunes, la muestra de fuerza la hizo el ejército etíope al retomar el control de la ciudad de Mekele capital de la provincia de Tigray, epicentro de la guerra iniciada hace seis años.

Como vemos, la niebla de la guerra es inmensa, y con la situación en el terreno tan fluida, mucho sigue siendo desconocido. Ambas partes -el ejército federal de Etiopía y la Alianza opositora dirigida por el Frente de Liberación de Tigray- están tratando de pintar al otro como el agresor, y cómo esto se intensifica en el volátil teatro del norte de Etiopía, que limita parcialmente con Eritrea y Sudán, la situación se vuelve de gran preocupación. 

        "Pero en Sudán -país que vive tres años una 

         cruenta guerra civil- y ahora en Etiopía, la Unión 

         Africana y las capitales extranjeras han fallado 

         repetidamente en controlar a las fuerzas beligerantes 

         y a sus patrocinadores extranjeros"

Como se recuerda, la guerra en Etiopía, centrada en la provincia rebelde de Tigray, tiene raíces profundas en la estructura política etíope y en el federalismo étnico instaurado en los años noventa, que otorgó autonomía a las regiones pero también consolidó organizaciones armadas y rivalidades históricas. El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray TPLF gobernó Etiopía durante tres décadas hasta 2018, cuando Abiy Ahmed asumió como primer ministro y buscó centralizar el poder, marginando al TPLF y a los otros grupos étnicos, provocando tensiones que desembocaron en la guerra de Tigray en noviembre del 2020 hasta la firma del acuerdo de Pretoria en mayo del 2022.

Ataques indiscriminados contra civiles, ejecuciones de 
inocentes y más de 1,6 millón de desplazados, son 
algunos de los nefastos indicadores que ha dejado la guerra 
en Etiopía. Foto del Programa Mundial de Alimentos PMA.

Ahora, la comunidad internacional, o lo que queda de ella, ha respondido instando al dialogo y a que prevalezcan las cabezas más frías. Pero en Sudán -país que vive tres años una cruenta guerra civil- y ahora en Etiopía, la Unión Africana y las capitales extranjeras han fallado repetidamente en controlar a las fuerzas beligerantes y a sus patrocinadores extranjeros. Pretoria ha difundido precipitadamente un documento de cese de hostilidades, un puñado de párrafos vagos que no logran abordar las acusas fundamentales de la guerra. Esta semana un grupo de embajadas emitieron declaraciones condenatorias y la de Estados Unidos ofreció un apoyo completo a Abiy, pero cualquier proyecto de intervención real sigue siendo escaso. 

Lo que debe quedar claro, es que esta guerra del 2026 no es la del 2020, porqué este conflicto en cascada etíope ocurre con Sudán y el Mar Rojo en llamas. Durante los dos últimos años, los temores de un renovado conflicto tigrano-etíope-eritreo se han centrado en su convergencia con la inestabilidad más amplia en el Cuerno de África, con la guerra civil internacionalizada en Sudán y las potencias regionales enfrentadas del Golfo y Medio Oriente respaldando a sus protagonistas. 

         "Hoy en día, varias guerras están en marcha a la vez, 

          con una gran cantidad de patronos, ningún mediador 

          capaz de ponerle fin y unos márgenes muy delgados 

          entre el conflicto de Etiopía y otros que se desarrollan 

          en la región"

Desde fines de 2025, Etiopía se ha movido más directamente hacia el apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF, las milicias mercenarias sudanesas, con quienes comparte el mismo pagador emiratí, albergando un campamento financiado por los Emiratos Árabes Unidos, cerca de la frontera sudanesa. Al mismo tiempo, un aliado del ejército sudanés, Egipto, ha buscado agresivamente el cerco de Etiopía por disputas sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope GER y la cuenca de agua del Nilo, forjando vínculos más estrechos con Eritrea y en menor medida con Somalia y Yibuti.

Aunque este conflicto está íntimamente moldeado por causas etíopes, puede asumir rápidamente las características intratables que han dominado la guerra en Sudán. Los patronos externos complicarían aun más el campo de batalla, haciendo que un acuerdo negociado sea más difícil de alcanzar y una escalada militar más fácil de mantener. Con los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita enfrentándose a través del Mar Rojo y el Golfo de Adén, un nuevo conflicto ofrece más espacio en la guerra de Etiopía. Aún así, es pronto, y queda por ver como la guerra en Sudán influye en la situación de Etiopía, pero la perspectiva de una cadena de conflictos que se extiende desde Chad hasta la frontera de Yibuti es estremecedora.

Si esto se convierte en un conflicto más amplio, y los augurios son sombríos, no seguirá el guion de 2020. Entonces, la guerra estaba ampliamente contenida dentro de las fronteras de Etiopía. Hoy en día, varias guerras están en marcha a la vez, con una gran cantidad de patronos, ningún mediador capaz de ponerle fin y unos márgenes muy delgados entre el conflicto de Etiopía y otros que se desarrollan en la región. Pero, con la memoria de los horrores del 2020-2022 y los que ocurren en el vecino Sudán, Etiopía a vuelto a la guerra.

Tuesday, October 6, 2026

 ¿HACIA LA "ISRAELIZACIÓN" DEL NORTE DE ÁFRICA?

Por: Javier F. Miranda Prieto

El genocida Benjamin Netanyahu y el rey de Marruecos Mohamed VI, han estrechado sus relaciones
diplomáticas con la bendición de los EE.UU. Un país de confesión musulmana se convierte en el principal aliado 
del Estado que perpetra un genocidio al pueblo Plaestino

Hay un detalle que llama poderosamente la atención en la política exterior de la monarquía marroquí de un tiempo a esta parte: hace, dice y manipula situaciones que recuerdan mucho al modus operandi del régimen de Tel Aviv en Medio Oriente. Cuando a alquien se le pregunta por las similitudes de ambos Estados, se suele recordar: la construcción del infame muro que divide el Sáhara Occidental, de parte de Marruecos y la murralla de hormigón que separa a la población palestina de Cisjordania por parte de la entidad sionista; la estrecha colaboración con la política expancionista de Washington; la manía de eregir asentamientos y enviar colonos a los territorios cupados para luego decir que llevan allí toda la vida o que saharauis y palestinos son unos advenedizos sin derechos ni legitimidad para reclamar los territoriaos que se le han arrebatado. 

Pero hay muchas más coincidencias: la forma apenas perceptible de decir las cosas y actuar en este mundo que invita a pensar que, el régimen monárquico de Rabat, se comporta con la misma prepotencia y soberbia que sus grandes aliados sionistas porque, a fin de cuentas, los israelíes gozan del favor de una cobertura mediática, diplomática y social que ha sido orquestada para sustentar el gran proyecto sionista.

Durante años, en mayor medida desde la firma en 2020 de los famosos acuerdos de Abraham -impulsado por EE.UU. para que las  naciones árabes reconozcan al estado de Isreal-, la imagen internacional de Marruecos experimentó una mejora notable. La prensa internacional, dominada por Washington y Tel Aviv, aplicó una estudiada labor de "ensalzamiento" de los "impresionantes" avances económicos experimentados por Marruecos, una "nación moderna y dinámica".

       "Israel sigue haciendo lo que le viene en gana,

        no solo en territorio palestino (Gaza y Cisjordania), 

        sino más allá de sus fronteras, en Libano, Siria, Irak, 

        Irán, Yemen por ejemplo"

Marruecos se ha convertdo, nos insisten esos medios, en la primera potencia de África, una nación que atraé más inversiones extranjeras que numerosos países europeos, un foco de "febril actividad industrial", así como un elemento clave para sentar la seguridad en el Mediterráneo, y un montón de atributos inventados.

La ubicación estratégica de Marruecos: frente a las costas del
Mar Mediterráneo y enclavada al norte de África, siempre
le dio un gran valor geopolítico a este país musulmán. 
Convertido ahora en un aliado principal de Israel 
en el Magreb.

Los lobbies pro marroquíes han proliferado en occidente, esta serie de mentiras, apoyadas por la cobertura estadounidense, que ha convertido al corrupto y asesino rey marroquí en el oeste del Mediterráneo y a la horda genocida que gobierna la Palestina ocupada en el este, en sus puntas de lanza.

El grado de barbarie del proyecto colonial y racista del sionismo a llegado a tal extremo que ni siquiera las líneas informativas predominantes han conseguido evitar que buena parte de la opinión pública mundial tenga una imagen negativa del proyecto sionista. Pero no se ha logado nada más: Israel sigue haciendo lo que le viene en gana, no solo en territorio palestino (Gaza y Cisjordania), sino más allá de sus fronteras, en Líbano, Siria, Irak, Irán, Yemen por ejemplo; las operaciones de castigo entabladas por Trump y sus amigos contra personas e instituciones que han levantado la voz contra los crímenes del sionismo en Gaza han desarmado a la ONU, al Tribunal Penal Internacional y han convertido en delincuentes a personas de cierta relevancia, convertidas ahora en "antisemitas".  

       "Se sabe que Israel ha aportado ayuda militar y 

         tecnológica para reprimir el movimiento nacionalista 

         saharaui, principalmente en la construcción del infame 

         muro de contención, el más largo y costoso del planeta, 

         financiado por israelíes y norteamericanos, que aíslan, 

         marginan y recluyen al pueblo saharaui"

Algo parecido, a una escala menor porque a fin de cuentas no pinta tanto, están haciendo con Marruecos, un país donde datos oficiales hablan de un sorprendente 25% de analfabetismo crónico en determinadas zonas periféricas. Al menos el 50%, por no exagerar, de la población entre 18 y 30 años ansían abandonar el país. Pero a pesar de esta realidad, si un lector normal mira una noticia sobre Marruecos encontrará halagos sobre sus datos macroeconómicos, sobre sus ofertas laborales, sobre la modernización de sus infraestructuras; pero poco se dirá sobre sus salarios insuficientes, sobre sus caminos sin asfaltar lejos de las grandes ciudades, ni la carencia de escuelas, hospitales o universidades bien equipadas. Ni mucho menos se escucha criticas sobre el represivo y corrupto regimen politico que sustenta a la monarquía marroquí.

La connivencia de Tel Aviv y Rabat resulta manifiesta desde hace décadas, desde los tiempos en que al rey anterior, Hasán II, se le imputaba la condición de brazo ejecutor del imperialismo estadounidense en el norte de África. Se sabe que Israel ha aportado ayuda militar y tecnológica para reprimir el movimiento nacionalista saharaui, principalmente en la construcción del infame muro de contención, el más largo y costoso del planeta, financiado por israelíes y norteamericanos, que aislan, marginar y recluyen al pueblo saharaui.

La estrategia empleada en Gaza/Cisjordania y el Sáhara Occidental responde, al fin y al cabo, a un patrón común: expulsa, expolia y adormece a la opinión pública internacional con mentiras o, sencillamente, creando una realidad paralela. El rey marroquí se ufana de su estrecha amistad con el botarate de inquilino que se tiene en la Casa Blanca y le a puesto su nombre a una autopista...en el Sáhara. Piensa que el apoyo incondicional de este, que se ha dedicado ha estimular la presión migratoria sobre el Estado español y Europa a costa de la vida de cientos de marroquíes inocentes, lo convierte en inmune. Se entiende entonces, que la "israelización" del norte de África, que ha empezado en Marruecos, recién comienza.

Wednesday, September 30, 2026

LOS ESTRECHOS MARINOS: UN AÑO EN QUE TUVIERON AL MUNDO EN VILO

Por: Javier F. Miranda Prieto

La compleja geopolítica actual evidencia los esfuerzos de los grandes actores internacionales
para controlar las vías marítimas y los llamados "puntos de estrangulamiento"
más conocidos como estrechos y canales.

Al cierre del estrecho de Ormuz y las turbulencias en Bab al-Mandeb se suma una sequía persistente en el Canal de Panamá y las dudas sobre el funcionamiento del estratégico estrecho de Malaca en Indonesia.

No eran ni las ocho de la mañana del martes 23 de marzo de 2021. El Ever Given, uno de los mayores cargueros del planeta, quedaba encallado en el Canal de Suez: 400 metros de eslora y 16 de calado que obstaculizaban el paso en una arteria clave para el comercio entre Asia, Oriente Próximo y Europa. 

Era el principio de un atasco global de a penas una semana, pero que puso a la economía mundial contra las cuerdas. En 2023 la seguía hundiría el tráfico marino en el Canal de Panamá, otra vía clave: evita un rodeo larguísimo por el estrecho de Magallanes. Y a fines de ese año los ataques de los hutíes en Bab Al-Mandeb incendiarían la única entrada al Mar Rojo, esencial para los flujos energéticos y de mercancías. Visto en perspectiva, sin embargo, aquello no fue más que un aperitivo de lo que estaba por venir.

        "El estrecho de Ormuz, por el que típicamente 

         circulaba la quinta parte del petróleo y el gas 

         natural licuado del mundo, lleva meses al 

         antojo de Irán y de Donald Trump"

Este año 2026, un año belicoso y muy convulso, parará a la historia como el año más difícil para los pasos marinos mundiales desde que hay registros. El estrecho de Ormuz, por el que típicamente circulaba la quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, lleva meses al antojo de Irán y de Donald Trump.

Los aliados de Irán en Yemen, mientras, acarician el control total del Bab Al-Mandeb. El Canal de Panamá, por donde pasan el 40% de los contenedores con origen y destino en Estados Unidos, opera a la mitad de su capacidad por la seguía persistente. Y en Malaca, un estrecho estratégico para media Asia, Indonesia coquetea con cobrar peajes. Una concatenación de eventos sin precedentes, para una actividad, el transporte por mar, del que depende el 80% del comercio mundial y que no para en darnos sustos.

En perspectiva histórica, la actual es una situación extrema. Ha habido interrupciones en algunas de estas vías marítimas en el pasado, pero nunca una perturbación simultánea de esta magnitud. 

Hay mucho, muchísimo en juego: más de la quinta parte del comercio marítimo mundial en valor. Por Bab Al-Mandeb transita el 16%, por Ormuz el 8%, por el Canal de Panamá el 7%. La gran diferencia entre ellos es que Ormuz no tiene alternativas: solo unas pocas conexiones terrestres de capacidad muy limitada. El nombre de Malaca resuena menos, pero es vital para Pekín: por él pasan las cuatro quintas partes del crudo y del gas que importa. El año pasado, el valor de las mercancías transportadas por mar rondó los 18,4 billones de dólares, según datos de la Organización Mundial de Comercio OMC. Es casi tanto como el PBI de China.

         "El tránsito por el estrecho de Bad Al-Mandeb 

        y el canal de Suez cayó por la escalada de violencia 

        en el Mar Rojo y cada vez más barcos optan por 

        rodear África, por el cabo de Buena Esperanza"

No es fácil hacer un ránking de importancia de los estrechos y canales en el mundo, pero, si debo elegir, me quedaría con Ormuz. Entre muchos aspectos, por la ausencia de alternativas y porque uno de los únicos oleoductos alternativos también está en jaque: el saudí Este-Oeste, con salida al Mar Rojo. Por aguas del Ormuz transita la cuarta parte del petróleo que se mueve por mar. También un tercio del fertilizante que consume el mundo. La seguridad alimentaria pende de un hilo, cortesía del militarismo de Trump.

Los rebeldes hutíes, aliados de Irán, con la toma y el control de
las costas de Yemen sobre el Mar Rojo, dominan el estrecho
de Bab Al-Mandeb, estratégica vía marítima por donde 
transita el 16% del comercio mundial.

Por otra parte, el tránsito por el estrecho de Bad Al-Mandeb y el canal de Suez cayó por la escalada de violencia en el Mar Rojo y cada vez más barcos optan por rodear África, por el cabo de Buena Esperanza. La tensión vuelve a repuntar ahora. Los últimos movimientos apuntan en esa dirección. Frente a la ineptitud de Trump, el primer ministro británico Andy Burnham, ha anunciado esta semana el envío de apoyo logístico y militar a Riad. Tres día después fue Francia la que comunicó el envío de tropas, radares y sistemas de defensa a la zona para ayudar a Arabia Saudita. Ambos países europeos saben que cada día que pasa sin resolver la policrisis en Oriente Próximo, ocasionada por ellos mismos, es una jornada más de inflación desbocada en Londres y en París.

El poco conocido estrecho de Malaca, por donde se mueve el 22% de los bienes que se transporta por mar en todo el mundo, lo atraviesan cada año más de 102,500 buques comerciales, en su gran mayoría con origen o destino China. 

       "La escalada militarista propiciada por occidente 

       durante este año, en regiones como: el Golfo Pérsico, 

       Cuerno de África, extremo oriente, nos ha servido como

       un recordatorio brutal: seguimos siendo una civilización

       profundamente dependiente del transporte marítimo" 

En la actualidad, con Ormuz y Bab Al-Mandeb en llamas, las dudas siguen sobrevolando sobre Malaca. El riesgo concierne sobre todo a China, que importa las tres cuartas partes de su petróleo por esta vía. Una dependencia -y una vulnerabilidad- con nombre propio: "el dilema de Malaca". Para dañar a Pekín, no hay más que dinamitar el paso marítimo. Sobre Malaca pesa otro problema: el robo armado. Aunque a una escala muy inferior que en décadas pasadas -sobre todo en los noventa- en los últimos años han aumentado los incidentes armados por parte de milicias de pueblos originarios que se enfrentan al Estado indonesio por rivalidades étnicas.

Como vemos, la escalada militarista propiciada por occidente durante este año, en regiones como: el Golfo Pérsico, Cuerno de África, extremo oriente, nos ha servido como un recordatorio brutal: seguimos siendo una civilización profundamente dependiente del transporte marítimo. A pesar de la proliferación de las casi futuristas rutas ferroviarias transcontinentales, los barcos continúan transportando más de la mitad del comercio mundial. 

Mientras "el efecto Ormuz, Bab Al-Mandeb, Suez o Malaca" sigan encareciendo la energía y los alimentos, otros puntos críticos -desde el Mar Rojo al Sudeste Asiático- amenazarán con fragmentar definitivamente la globalización. 

Tuesday, September 29, 2026

LA ONU, TRUMP, NETANYAHU Y LAS SILLAS VACÍAS

Por: Javier F. Miranda Prieto

El genocida israelí Benjamin Netanyahu quedó ante un auditorio casi vacío durante su discurso en la 
Asamblea General de las Naciones Unidas, expresión clara del repudio y rechazo internacional 
por las brutales matanzas perpetradas contra el territorio palestino en Gaza y Cisjordania.

No podía dejar de comentar lo ocurrido la semana pasada en la 8O Edición de la  Asamblea General de las Naciones Unidas UNGA8O, hecho que tuvo como protagonistas a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y las sillas vacías. La Asamblea General de la ONU, que por definición, debería ser el foro por excelencia de la diplomacia y la convivencia entre Estados regulada por acuerdos y el derecho internacional, se convirtió en otro escenario de la guerra cognitiva y la necropolítica, encarnada en Trump, el jactancioso homicida confeso del líder iraní Alí Jamenei y otros delitos de lesa humanidad, y Netanyahu, el carnicero de Gaza, prófugo de la Corte Penal Internacional, quien utilizó la tribuna para blanquear sus crímenes y realizar un acto de campaña, de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre próximo.

De manera grosera, autoimbuidos del poder de dar vida o muerte a poblaciones enteras, con sus típicas bravuconerías gangsteriles y amparados en la impunidad que les brinda una organización virtualmente secuestrada por Estados Unidos, Trump y Netanyahu -corresponsables intelectuales de las operaciones Martillo de Medianoche y Furia Épica contra Irán- subieron al podio ha proferir mentiras, falsificaciones históricas y amenazas sin límites. No obstante, quedaron exhibidos como criminales fracasados, que, incapaces de reconocer la derrota de sus guerras de agresión militar y económica ante la estrategia de disuasión híbrida de desgaste de Irán y el Eje de la Resistencia, ensayaban una fuga hacia delante en sus intentos por ganar tiempo para cometer nuevas fechorías.

     "Usó a la ONU como tribuna imperial para 

      amenazar a cualquier país que se rebele contra 

      la maquinaría bélica del Pentágono en América 

      Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó 

      su intención de aniquilar a Irán y enviarlo al "infierno"

Recargado en su perfil megalómano, sus delirios de grandeza y una subjetividad marcada por su vanidad, Trump -como el producto más acabado y grotesco de la plutocracia estadunidense- exhibió la imagen de un magnate decadente que quiso mostrarse todo poderoso ante una audiencia mundial garantizada. Pero más allá de su afán de protagonismo y su narrativa e histrionismo gastado, sigue teniendo tras de sí un poderío militar nuclear sin igual, y en su repliegue hacia la Fortaleza América, usó a la ONU como tribuna imperial para amenazar a cualquier país que se rebele contra la maquinaría bélica del Pentágono en América Latina, y en un hecho inédito en ese foro, expresó su intención de aniquilar a Irán -un país de más de 90 millones de personas- y enviarlo al "infierno".

Asientos vacíos en la Asamblea de la ONU. Irán responde a 
Netanyahu con el retrato del líder militar iraní Soleimani,
Jefe de la Guardia de la Revolución de Irán, asesinado por
Trump en 2020, en su primer gobierno.

Al aludir a Venezuela, Trump utilizó la frase favorita de los conquistadores del siglo XVI: "Al vencedor le corresponde el botín", y se refirió al secuestrado y encarcelado Nicolás Maduro como "dictador forajido". Y en relación a Cuba, con su habitual matonería volvió a machacar la categoría imperial sobre el "Estado Fallido" y aseguró que pronto "caerá", pero eludió mencionar que el Pentágono sigue llevando a cabo un abusivo, peligroso y progresivo cerco naval petrolero genocida contra la isla.

En un gesto político-diplomático, la delegación cubana abandonó la sala negándose a legitimar con su presencia los infamantes señalamientos del precario inquilino de la Casa Blanca. No fue una huida ni un arrebato, Cuba traslado el debate al terreno simbólico, donde una silla vacía puede ser más elocuente que cualquier discurso. Quedarse a escuchar en silencio habría sido legitimar y blanquear al orador. En cambio, las sillas vacías hablaron por sí mismas y se convirtieron en la noticia; fue una forma de comunicación no verbal, un mensaje que no necesita micrófono y una negativa a ser cómplice público. 

        "La delegación iraní había dejado una fotografía 

         del teniente general Qasem Soleimani, en su 

         asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, 

         ex Comandante de las Fuerzas Armadas de Irán

         y Jefe del Cuerpo de los Guardianes de la 

         Revolución Islámica de Irán" 

Benjamin Netanyahu también estuvo ahí para completar la escena, pero fue abucheado y repudiado por 77 delegaciones que se retiraron dignamente de la Asamblea cuando se disponía a hablar, y según señaló la cadena de televisión israelí Canal 12, tuvo que pronunciar sus diatribas "ante una sala casi vacía". Sin embargo, durante su intervención, otra imagen también llamó la atención: la delegación iraní había dejado una fotografía del teniente general Qasem Soleimani, en su asiento vacío. Artífice del Eje de la Resistencia, ex Comandante de las Fuerzas Armadas de Irán y Jefe del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, quien fue asesinado en Bagdad en 2020, en un ataque aéreo terrorista, ordenado por Trump durante su primer mandato. 

La paradoja no pudo ser más brutal: al responsable del castigo colectivo, la limpieza étnica y el uso del hambre como método de guerra y genocidio, así como el lanzamiento de más 200 mil toneladas de explosivos sobre la población palestina de Gaza -una cantidad equivalente a 13 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima, que costaron la vida de 75 mil civiles bajo el pretexto que eran potenciales terroristas-, se le permitió usar la tribuna de la organización que después de los juicios de Nuremberg contra los criminales de guerra de la Alemania nazi, fue creada para proteger a las generaciones futuras del azote de otra conflagración mundial, mientras al legítimo representante de la Autoridad Nacional Palestina se le negó la visa, en clara violación de las obligaciones del estado huésped. Otro fracaso de la diplomacia en un mundo fracturado ambiguamente en dos.

Saturday, September 26, 2026

 SOMALIA: CADA VEZ, MÁS DE LO MISMO

Por: Javier F. Miranda Prieto

Las mujeres esperan en fila para recoger suministros de ayuda del ACNUR en el asentamiento de Maajo, Mogadiscio,
Somalia 31 de agosto 2026, en una visita del órgano de NN.UU para los refugiados,
al sur del país, una región golpeada por la sequía y el hambre.

Cuando un hecho noticioso se vuelve reiterativo, casi de todos los días, ya no es noticia. Puede continuar sucediendo, pero ya pierde interés y se vuelve casi invisible para la opinión pública, y más aún, si estamos hablando de un hecho ocurrido en la inhóspita región oriental de África.

Somalia vive desde hace cerca de cuatro décadas, una interminable espiral de violencia armada, generando una desestabilización e inestabilidad política crónica, lo que ha derivado en una creciente crisis humanitaria. El conflicto armado, la seguía, la subida de los precios de los alimentos y el recorte drástico en el financiamiento humanitario, han sumergido al país en una nueva crisis letal.

A pesar de esta larga situación de violencia, Somalia vive, desde hace meses, sumida en otra crisis alimentaria. Más de seis millones de personas, de un país de 19,7 millones de habitantes, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. A la seguía y a la guerra en este país del oriente africano, se suma los recortes en la ayuda internacional y la reducción de los fondos del Programa Mundial de Alimentos PMA, que actualmente trabaja con una décima parte de los recursos que tenía en 2022. 

       "De las personas que sufren desnutrición existen 

        cerca de dos millones de niños menores de cinco 

        años. Somalia ocupa el puesto 123 en el Índice Global 

        del Hambre 2025, un ranking de 123 países. Es decir, 

        Somalia se encuentra en el último lugar"

En Puntlandia, uno de los Estado federados de Somalia, el PMA se ha visto obligado a cerrar más de 70 centros de salud. Si bien aún no se ha declarado el estado de "hambruna" la situación es considerada por las organizaciones humanitarias de "severa". De las personas que sufren desnutrición existen cerca de dos millones de niños menores de cinco años. Somalia ocupa el puesto 123 en el Índice Global del Hambre 2025, un ranking de 123 países. Es decir, Somalia se encuentra en el último lugar. 

Mapa de Somalia en donde se grafica en colores las zonas de
Crisis Armada (amarillo), Emergencia Sanitaria (rojo) y
Campamentos de Refugiados (verde). Los tres problemas
más gravitantes que padece este país africano en las 
últimas décadas.

Esta situación extrema que se vive en el país ha provocado el colapso de hospitales y centros de atención primaria. Según cuentan desde Médicos Sin Fronteras MSF, miles de niños y niñas se han quedado sin tratamiento para la desnutrición a causa del cierre de servicios sanitarios y nutricionales en determinadas regiones por falta de fondos. A la desnutrición se une, según la organización humanitaria, otras enfermedades como la difteria, la neumonía o el sarampión, que afectan a la población más vulnerable. 

Un problema adicional que genera la hambruna y el colapso del sistema sanitario y nutricional en Somalia, es el fuerte recorte en materia de ayuda humanitaria y la escasez de fondos. En un país como Somalia, cuya población depende de la ayuda humanitaria internacional para solucionar sus necesidades básicas, los drásticos recortes en las diferentes organizaciones y agencias de las Naciones Unidas han tenido un efecto devastador. Según un último reporte de UNICEF, "Los recortes de financiamiento han obligado al cierre de más de 200 centros nutricionales en el país, y otros 600 más se encuentran en riesgo de desaparecer, dejando desamparada a la población".

        "El cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el de 

         Bad Al-Mandeb, en el Mar Rojo, han provocado 

         un contexto de inestabilidad global que se traduce 

         en que miles de personas no puedan acceder a productos

         de primera necesidad, como ocurre en Somalia"

Los recortes del gobierno de Estados Unidos el año pasado provocaron un enorme revés para este país, porque gran parte de la financiación, más del 50% tanto humanitaria como para el desarrollo, procedía del gobierno estadounidense a través de sus diferentes departamentos. Actualmente, Somalia no tendría recursos para cubrir las necesidades causadas por la seguía ni para emprender acciones que mitiguen la devastación que ocurrirá cuando llegue el Fenómeno del Niño, previsto para fines de este año.

Soldados somalíes patrullas calles de la capital Mogadiscio.
Las diversas facciones armadas que se disputan el control
del país, suelen hacer ostentación de poder en las ciudades
que controlan.  

La devastación que provoca cada llegada del Fenómeno del Niño a las costas somalí "es increíble, porque todas las infraestructuras de agua quedan arrasadas: las letrinas, los reservorios, las fuentes comunitarias, los pozos. Por no hablar de las enfermedades causadas por las fuentes de agua contaminadas", así se señala en un minucioso informe elaborado por OXFAM-Somalia. "Enfermedades como el colera y las diarreas se dispararán rápidamente, provocando nuevas muertes sobre todo en niñas y niños", advierte la organización humanitaria.

A la crisis alimentaria causada por una seguía extrema -por efecto del fenómeno climático- hay que sumarle el encarecimiento de algunos alimentos y la subida del precio del combustible a causa de la situación de guerra en el Medio Oriente. El cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el de Bad Al-Mandeb, en el Mar Rojo, han provocado un contexto de inestabilidad global que se traduce en que miles de personas no puedan acceder a productos de primera necesidad, como ocurre en Somalia. 

       "Cada crisis es cada vez, más de los mismo: 

         guerras, seguías, hambrunas, inundaciones, 

         violencia....y vuelta a empezar. Hay poco 

         margen para la recuperación. Cada paso dado 

         queda erosionado por una nueva perturbación"

Por otro lado, el eterno conflicto armado que padece Somalia provoca desplazamientos masivos de población y una sobresaturación de los precarios campos de refugio, pero sobre todo severas violaciones de derechos humanos, principalmente contra mujeres y niños. Los desplazamientos generados por la violencia yihadista o los enfrentamientos inter-étnicos, traen grandes desafíos: cuando la gente se desplaza a otras ciudades presionan los servicios básicos que ya son insuficientes para los residentes de esos lugares.

Como vemos, Somalia vive desde hace años sumida en una espiral de devastación por diferentes motivos que hace que las posibilidades de recuperación sean pocas. Cada crisis es cada vez, más de los mismo: guerras, seguías, hambrunas, inundaciones, violencia....y vuelta a empezar. Hay poco margen para la recuperación. Cada paso dado queda erosionado por una nueva perturbación. Cada cifra es impresionante, pero no hay que perder de vista que detrás de cada número está la vida de una persona.


Tuesday, September 22, 2026

ESTADOS UNIDOS EN ÁFRICA: PERPETUANDO LA DEPENDENCIA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

En la actualidad los instrumentos de poder de los EE.UU en África han cambiado, pero sus objetivos
fundamentales siguen siendo los mismos: operaciones clandestinas, apoyo a regímenes
autoritarios, con el único fin de perpetuar los lazos de dependencia con occidente.

Cuando a fines de la década de 1950 se inició el proceso de independencia en África, Estados Unidos se enfrentó a una situación sin precedentes. Los imperios coloniales europeos que dominaban gran parte del continente desde fines del siglo XIX se desintegraban rápidamente. En menos de dos décadas, varias decenas de nuevos Estados africanos alcanzaron la soberanía, sin embargo, a ojos de muchos dirigentes africanos esta independencia política no era más que un primer paso a su plena libertad. 

Dirigentes históricos como Kwame Nkrumah en Ghana, Patricio Lumumba en el Congo Belga, Ahmmed Ben Bella en Argelia, Julius Nyerere en Tanzania, Modibo Keita en Mali o Séuko Touré en Guinea Conakry defendían la idea de que una verdadera emancipación supone también el control de los recursos naturales, la industrialización, la cooperación entre los estados africanos y una reducción de la dependencia respecto a sus antiguas metrópolis coloniales.

Para Washington estas transformaciones se producen en un contexto dominado por la Guera Fría. Por eso los dirigentes norteamericanos se oponen al no alineamiento, al panafricanismo y al socialismo africano, así como todo aquello que ponga en entredicho su acceso a los recursos del continente.

     "Durante la Guerra Fría, la Casa Blanca apoyó 

          a varios regímenes autoritarios reconocidos 

          como baluartes contra la expansión soviética 

          y contra los movimientos populares. En la década de 

          1990, con la desaparición de la Unión Soviética, 

          la lucha contra el terrorismo se convirtió en el 

          principal marco de su compromiso militar en África" 

Esta política seguida por los Estados Unidos se adaptó a diversas formas según los períodos: en la década de 1960 se materializa en operaciones clandestinas, el respaldo a determinados golpes de Estado y al apoyo a dirigentes considerados favorables a los intereses occidentales. Durante la Guerra Fría, la Casa Blanca apoyó a varios regímenes autoritarios reconocidos como baluartes contra la expansión soviética y contra los movimientos populares. En la década de 1990, con la desaparición de la Unión Soviética, la lucha contra el terrorismo se convirtió en el principal marco de su compromiso militar en África. Por último, a lo largo de la década de 2020 la Administración Biden y posteriormente la segunda Administración Trump vuelven a situar a África en el centro de la competencia estratégica con China, dando prioridad al acaparamiento de minerales críticos y a la construcción de infraestructuras viales.

En el 2007 EE.UU consolidó sus diversas operaciones militares
en África, para establecer el AFRICOM, ubicándose en más
de 15 países. Mientras Rusia, China e India desarrollan una
aproximación para atraer a África, Washington invierte en 
operativos militares, infligiendo un daño incalculable a estas 
naciones, desestabilizando sus gobiernos. 

Un quiebre importante de la relación de los Estados Unidos y los países africanos se dio con los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York. El derrumbe de las Torres Gemelas otorgó a África un nuevo lugar entre las preocupaciones estratégicas de Washington, aunque este cambio ya se percibía desde años antes. Los atentados con bomba a las embajadas norteamericanas en Nairobi (Kenia) y Dar Es Salaam (Tanzania) el 7 de agosto de 1998 marcaron un punto de infección importante. Estos hechos perpetrados por Al Qaeda causaron 224 muertos y más de 4,500 heridos. Aunque las embajadas fueron los objetivos, estos atentados demostraron que África no era simplemente un escenario periférico del incipiente conflicto yihadista transnacional, sino también un lugar donde las poblaciones locales estaban directamente expuestas a su violencia fanática.

Los atentados del 11-S integraron a África, hasta la actualidad, en "la guerra mundial contra el terrorismo" liderada por Washington. Los grupos armados islamistas presentes en Somalia, el Sahel, la cuenca del Lago Chad, el Golfo de Guinea y Mozambique se convirtieron en objetivos cada vez más importantes. Esta evolución condujo a la creación en 2007 del Mando Militar de Estados Unidos para África (AFRICOM). Por primera vez todo el continente africano -a excepción de Egipto, que depende del Mando Militar de Medio Oriente- pasó a estar bajo la responsabilidad de un comando estratégico y militar estadounidense específico.

         "A pesar de dos décadas de operaciones 

          internacionales, los grupos yihadistas siguen 

          ganado terreno en los países del sahel. Los golpe 

          de Estado en Mali, Burkina Faso y Níger han puesto 

          de manifiesto una profunda crisis de la estrategia 

          occidental en el sahel"

La creación del AFRICOM ilustra una importante transformación. Durante la Guerra Fría se gestionaba principalmente desde Washington a través de alianzas políticas, ayuda militar y operaciones secretas. Desde el inicio del AFRICOM se ha puesto en marcha programas de formación para las fuerzas armadas africanas: ejercicios militares conjuntos, operaciones de inteligencia y programas de vigilancia aérea y con drones. Un sofisticado aparato militar al servicio de la preservación de los intereses militares, económicos y geopolíticos de los Estados Unidos en África.

El gobierno de Trump está intensificando esfuerzos para
fortalecer la presencia económica y estratégica de EE.UU
en África, en un intento de contrarrestar la creciente influencia
de China en el continente. Su interés es perpetuar la dependencia
económica, comercial y política de África con respecto a los
intereses de EE.UU.

Por ejemplo, la base militar estadounidense de Camp Lemonnier, en Yibuti, se ha convertido en uno de los principales centros militares norteamericanos en el continente africano. Situado cerca de Mar Rojo y el Golfo de Adén, esta base militar en     Yibuti, constituye una plataforma estratégica para la vigilancia y operaciones militares en África Orienta y Oriente Medio, y en especial, a lo largo de las principales rutas y estrechos marinos de la región, muy en boga en estos tiempos.

La política norteamericana en el Sahel se ha convertido en otro pilar fundamental de esta estrategia. Esta militarización ha dado resultados dispares para los intereses de la Casa Blanca. A pesar de dos décadas de operaciones internacionales, los grupos yihadistas siguen ganado terreno en los países del sahel. Los golpe de Estado en Mali, Burkina Faso y Níger han puesto de manifiesto una profunda crisis de la estrategia occidental en el sahel.

         "A las distintas potencias que intervienen en África, 

          les conviene que se produzcan conflictos en el 

          continente para debilitar la capacidad de resistencia 

           y unidad de los pueblos"

Por otro lado, el regreso de Donald Trump al gobierno en 2025 convirtió a África en un escenario explícito del enfrentamiento entre Estados Unidos y China: Washington busca fenar la influencia de Pekín, asegurarse el acceso a los recursos estratégicos de África e impedir que China consolide su posición económica y geopolítica en el continente. Estos objetivos explican el creciente interés de Washington por los minerales de la RD del Congo, el cobre de Zambia, el corredor de Lobitos -proyecto de infraestructura ferroviaria que une el puerto de Lobitos en Angola con el cinturon de cobre en África Central-. También explica la importancia cada vez mayor que, la consede a los Acuerdos entre Ruanda y RD del Congo, respaldados por Washington, destinados a reducir las tensiones en el este del Congo y promover la estabilidad regional.

Sin embargo, en realidad este acuerdo se inscribe en un contexto más amplio en el que Estados Unidos busca asegurarse el acceso a los recursos mineros estratégicos como el coltan, el cobalto y los minerales necesarios para la nueva tecnología. Adicionalmente, no hay que perder de vista que la Casa Blanca está reforzando el uso del Banco Mundial y del FMI para consolidar su influencia en África, al tiempo que profundiza en las políticas neoliberales que ya se aplican ampliamente desde la década de 1980. 

Como señalábamos líneas arriba, desde los años 90 -fin de la Guerra Fría- los instrumentos de poder de los Estados Unidos en África han cambiado, pero sus objetivos fundamentales siguen sido los mismos. Las operaciones clandestinas y el apoyo a regímenes autoritarios o dictatoriales considerados favorables a los intereses de Washington continúan, la presencia militar estadounidense se ha consolidado y se han establecido nuevas alianzas en materia de seguridad. Ante la creciente influencia de China, la Admiración Trump busca ahora recuperar parte del terreno económico y estratégico perdido en el continente. 

Para garantizar su acceso a los recursos naturales y preservar sus intereses geopolíticos, Washington pretende impedir cualquier resurgimiento de un panafricanismo progresista que pueda poner en entre dicho ese dominio. A las distintas potencias que intervienen en África, les conviene que se produzcan conflictos en el continente para debilitar la capacidad de resistencia y unidad de los pueblos. Si los pueblos africanos quieren alcanzar las condiciones para un desarrollo verdaderamente soberano, que garantice el ejercicio de los derechos humanos y respete la naturaleza, deberán oponerse a las pretensiones de Washington, así como a las de las grandes potencias, ya sean occidentales o orientales, de perpetuar en el continente el sometimiento y la dependencia. 

Friday, September 18, 2026

YEMEN: "LA PUERTA DE LAS LAMENTACIONES" SACUDIDA POR LOS HUTÍES

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Aunque llevan más de una década defendiéndose de los ataques de la coalición de países encabezados
por Arabia Saudita y Estados Unidos, las milicias de los hutíes de Yemen, aliados de Irán,
han logrado posesionarse de las estratégicas costas sobre el Mar Rojo.  

El término Bab Al Mandeb, que en idioma árabe significa: "La Puerta de las Lamentaciones", es el nombre de la estratégica vía marítima ubicada entre la Península Arábica y el Cuerno de África, y que según una leyenda árabe toma ese nombre por los peligros que acompaña su navegación. Precisamente esta fatídica región del planeta en los últimos días ha tomado una relevancia internacional que podría redefinir la geopolítica del Medio Oriente. 

Nada menos que 25 años después del 11-S, la historia vuelve a asestar al mundo un poderoso golpe. Hace a penas cinco años asistimos a la asombrosa humillación infringida a los Estados Unidos en Afganistán, consumada en pocos días. Ahora, somos testigos de la oprobiosa humillación de Arabia Saudita en Yemen, consumada también en cuestión de días.

El colapso generalizado de las bandas mercenarias saudíes en Yemen fue tan rápido que incluso los medios de comunicación dominantes se vieron obligados a reconocer el triunfo de los hutíes yemeníes. La operación militar llamada "Rolling Tunder" (Tormenta Rodante) ejecutada por las milicias de Ansar Alláh (Partidarios de Dios), tomó diversas ciudades costeras e islas; capturando a miles de matones y mercenarios; liberando a todos los prisioneros -y concediéndoles amnistía-;  haciéndose con el control de un número incalculable de tanques y armas norteamericanas; siendo aclamados como libertadores por el pueblo yemení en todo su espectro tribal, es decir, un Afganistán reeditado en pleno Medio Oriente.

        "El eje de la Resistencia era plenamente consciente 

         de que, tras los desbastadores ataques iraníes contra 

         las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, 

         Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para 

         ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení"

Y, por su puesto, Ansar Alláh asumió oficialmente, el control total del estratégico estrecho de Bab Al Mandeb, la "Puerta de las Lamentaciones" fue sacudida por los hutíes. En cuanto a imágenes emblemáticas, se vio a Mohammed al-Houthi, primo del líder supremo Abdul-Malik al-Houthi -de ahí proviene el nombre de hutíes-, en la liberación de la ciudad de Al Jarrahi conduciendo uno de los innumerables vehículos blindados abandonados por las bandas mercenarias controladas por los Emiratos Árabes Unidos EAU. 

El estrecho de Bab Al-Mandeb, ubicado entre Yemen y el
Cuerno de África, es una importante vía marítima y paso
obligado de los buque-tanques petroleros que se dirigen a
Europa y EE.UU. Región clave, tan igual como el 
estrecho de Ormúz controlado por Irán.

La información de inteligencia que sustentó esta exitosa operación militar -descrita por observadores como la mayor operación de captura masiva de la guerra moderna- se coordinó cuidadosamente con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. El eje de la Resistencia era plenamente consciente de que, tras los devastadores ataques iraníes contra las bases de Jordania y Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos se veía limitado en su capacidad para ayudar a los saudíes a impedir una ofensiva yemení.

El contexto es clave: en 2015, Riad formó una "coalición de voluntarios pro occidente" al estilo árabe con el objetivo fundamental de expulsar a Ansar-Allah, los Hutíes, de la capital, Sana. Fue un fracaso estrepitoso, incluso a pesar de haber impuesto un bloqueo de los puertos yemeníes y de haber llevado a cabo bombardeos indiscriminados. A partir de 2022, se estableció un alto al fuego no oficial. Los saudíes lo rompieron en julio de este año, al atacar la pista del aeropuerto de Sana. Su derrota estaba escrita.

        "La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca 

          se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto. 

         Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la 

         guerra saudí contra Yemen, ya que los drones 

         turcos llevan semanas cayendo como moscas en 

         territorio yemení"

La exitosa operación "Rolling Thunder" de los hutíes sobre las costas yemeníes, complica el tablero de ajedrez en Medio Oriente -y más allá- hasta un grado fascinante. El precio del petróleo está fuera de control. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advierte del lanzamiento de una nueva arma que provocará un infarto a los occidentales, es decir, que hará añicos el tambaleante bloqueo naval norteamericano.

El éxito militar de los hutíes en Yemen, también fue celebrado
en las ciudades de Irán, aliado de estas milicias shiías
yemeníes. Alegando solidaridad con los pueblos de 
Palestina e Irán, los hutíes, ahora dominan las costas 
del Mar Rojo.

La tan cacareada Alianza de Defensa de La Meca se enfrenta a sus primeros y graves dolores post-parto. Turquía ya está, en cierta medida, implicada en la guerra saudí contra Yemen, ya que los drones turcos llevan semanas cayendo como moscas en territorio yemení. Pakistán ha advertido tímidamente de que el pacto de defensa podría entrar en vigor, solo para dar marcha atrás y afirmar que no se aplica a una situación preexistente -como la guerra saudí iniciada en 2015 contra Yemen-.

Ante esta situación, las consecuencias son previsibles: cabe esperar que los costos de producción de las plantas de fertilizantes nitrogenados, ubicadas desde Europa hasta Asia, se disparen totalmente. Se prevé que los rendimientos del trigo, arroz y maíz caigan drásticamente, en paralelo los precios del petróleo, gas y otros derivados subirán estratosféricamente. Como vemos, el riego, las cosechas y el combustible se convertirán en un privilegio solo para los ricos.

         "Este éxito militar en Yemen, se inscribe en un 

          contexto regional donde la asimetría favorece a 

         Teherán. A medida que los ataques iraníes contra

          las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, 

          EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de 

          Washington, el costo de la guerra se vuelve 

          insostenible para occidente"

Las perspectivas para Arabia Saudita, el principal aliado de los Estados Unidos en la región, son desoladoras, ya que se está adentrando en la peor situación posible en la que todas las partes salen perdiendo: la infraestructura petrolera terrestre está en ruinas y las rutas marítimas de exportación, bloqueadas. El veredicto aún no se ha pronunciado. Pero todo apunta, de forma ominosa, a que Arabia Saudí está siendo arrastrada a la ruina, reducida a un páramo desértico, en beneficio de los sospechosos habituales. 

Como vemos, este éxito militar en Yemen, se inscribe en un contexto regional donde la asimetría favorece a Teherán. A medida que los ataques iraníes contra las bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, EAU y Bahréin erosionan la presencia militar de Washington, el costo de la guerra se vuelve insostenible para occidente. Lanzar interceptores Patriot de cuatro millones de dólares para derribar drones Shahed, de fabricación iraní, de cincuenta mil dólares es un cálculo económico condenado al fracaso. En este escenario, la captura de la costa yemení por parte de los hutíes, envía un mensaje claro: en el estrecho de Ormuz como en el de Bab al-Mandeb, la supremacía tecnológica norteamericana se ve socavada por la determinación y la astucia de un actor regional que ahora ha tomado las riendas de su propio destino.