Thursday, May 7, 2026

 

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS: UNA AUTOCRACIA ANCLADA EN EL GOLFO PÉRSICO

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Mohamed Bin Zayed Al Nahayan, actual presidente de los Emiratos Árabes Unidos EAU, una pieza clave
en la red de poder incondicional que ha creado Donald Trump tanto en el Medio Oriente
como en otras regiones estratégicas del mundo. Es decir, un aliado servil.

Un país que se ha destacado en las últimas décadas, por tener un rol protagónico en los diversos conflictos que han sacudido al Medio Oriente y otras regiones mundo, son los Emiratos Árabes Unidos EAU. Una autocracia ribereña del Golfo Pérsico con una población de 10 millones de habitantes, donde el 90% son expatriados -personas que residen y trabajan voluntariamente en un país que no es el suyo- una monarquía conformada por siete emiratos, entre ellos las opulentas Dubái y Abu Dhabi.

Uso el término de autocracia para definir a los EAU, por constituir una forma de gobierno, donde el poder supremo se concentra en un grupo reducido, en este caso los jeques de los siete emiratos, cuyas decisiones no están sujetas a restricciones legales externas, ni mucho menos, a mecanismos de control popular. Una forma de gobierno donde se amenaza y se persigue a la oposición. Un régimen autoritario y represivo que no es extraño al conjunto de monarquías petroleras que conforman la Península Arábica.

Se trata de una federación de siete emiratos, dotados de uno de los per cápita más altos del mundo, gracias, principalmente a la exportación de petróleo y gas, pero también a la dinámica irrupción de la llamada industria de servicio y turismo. Una unión de Estados regidos por jeques hereditarios donde la población carece de derechos políticos y sociales y donde existe la trata de personas junto a la violencia y abusos contra la niñez.

“EAU es un aliado incondicional de EE.UU

y del régimen israelí que goza, a pesar de

la evidencia de su práctica anti-democrática,

de todo el apoyo de Washington principalmente

por ser una pieza importante en el tablero de

dominio hegemónico occidental en la región”

Los EAU es un actor internacional reconocido por sus políticas de detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones extrajudiciales y desaparición de personas. Una política que represión continua que ha generado informes internacionales de exigencias del fin de esa represión y avanzar en el respeto de los derechos humanos de su población, incluyendo el respeto a las condiciones laborales de la enorme mayoría de los expatriados que laboran allí, especialmente de ciudadanos procedentes de la India, Bangladesh y Pakistán.

Para tratar de limpiar esta imagen represiva, las autoridades de EAU han promovido una imagen pública de tolerancia y apertura mediante la organización de eventos internacionales como la COP28, premios Fórmula UNO, auspicios a eventos futbolísticos, al mismo tiempo que restringen el escrutinio de sus flagrantes violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra su población.

Los EAU es un aliado incondicional de los EE.UU y del régimen israelí que goza, a pesar de la evidencia de su práctica anti-democrática, de todo el apoyo de Washington principalmente por ser una pieza importante en el tablero de dominio hegemónico occidental en la región. A través de la presencia de bases militares en territorio emiratí y de ser uno de los principales clientes del complejo industrial militar estadounidense y en especial por ser un pilar importante en el proceso de normalizar relaciones con el régimen genocida israelí.

“EAU es un activo partícipe de cuanta

invasión, agresión o desestabilización se

ejecuta en Asia Occidental, el Magreb o

el Cuerno de África, donde ha instalado

cinco bases militares en Yibuti, Somalia,

Eritrea e islas adyacentes, cuyo uso en común

se ha gestionado con el régimen sionista

acrecentando las presiones contra Yemen”

No es casual que los EAU sea un socio preferencial de Washington. Ya que es el séptimo comprador de diversos tipos de armas en el mundo -principalmente de armas norteamericanas- y que su política exterior sea tan agresiva e intervencionista en apoyo a los objetivos geopolíticos de los Estados Unidos en el mundo.

EAU está ubicada en una zona estratégica del planeta, en un 
punto de encuentro geográfico, económico y geopolítico clave.
Su ubicación en el extremo sureste de la península arábica,
bordeando el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y frente 
a las costas de Irán le otorga ventajas geopolíticas
significativas.

Efectivamente, EAU es un activo partícipe de cuanta invasión, agresión o desestabilización se ejecuta en Asia Occidental, el Magreb o el Cuerno de África, donde ha instalado cinco bases militares en Yibuti, Somalia, Eritrea e islas adyacentes, cuyo uso en común se ha gestionado con el régimen sionista acrecentando las presiones contra Yemen, con el objetivo compartido con la alianza imperial sionista de controlar -en pleno proceso de agresión contra Irán- el estratégico Estrecho de Bad el Mandeb, referente marítimo junto al Estrecho de Ormuz.

El papel desestabilizador de EAU se expresa más allá del Asia occidental. Lo encontramos también en el continente africano, ampliando su acción militar en el Magreb, donde dotó de poder aéreo, entrega de armas y pago a las milicias del mariscal Jalifa Haftar en Libia y su denominado Ejército Nacional Libio ENL, en lucha contra el Gobierno de Acuerdo Nacional GAN que domina el oeste del país. Un respaldo de armas, drones, sistemas de defensa aérea y el uso de combatientes extranjeros pagados generosamente, convirtiendo a Libia en un Estado fallido.

“Informes de investigadores de la ONU

denuncian a EAU como el principal aliado

y proveedor de armas y suministros militares

a los mercenarios de las RSF sudanesas,

a través de la frontera con Chad”

Los contratos con mercenarios sudaneses, empleados en Libia, tienen también un campo de trabajo en Yemen al igual que en el propio Sudán donde el dinero y armas emiratí son entregadas a las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF, banda de paramilitares liderada por Mohamed Hamdan Dagalo, quien representa un elemento central en la actual crisis de este país africano, marcada por intereses geopolíticos y económicos.

Informes de investigadores de la Organización de las Naciones Unidas denuncian a EAU como el principal aliado y proveedor de armas y suministros militares a los mercenarios de las RSF sudanesas, a través de la frontera con Chad. Una alianza criminal que tiene como resultado el genocidio de miles de personas en la región de El Fasher y Darfur en aras de apoderarse de la producción de oro, del control de la distribución petrolera y dotarse del acceso al Mar Rojo.

Las denuncias contra EAU también alcanzan a Latinoamérica, pues investigaciones publicadas por medios como la BBC de Londres han señalado que el gobierno de Abu Dhabi ha contratado como mercenarios a ex-militares colombianos. Reclutados inicialmente para proteger infraestructura en EAU, pero enviados posteriormente a Sudán. La investigación del medio británico ha demostrado que estos mercenarios han participado, activamente, en acciones genocidas como fue la toma de la ciudad de El Fasher, al oeste de Sudán.

“Esta polémica medida se toma por  

presión de EE.UU que, bajo la presidencia

de Donald Trump les exigió a sus aliados del

Golfo Pérsico que eleven la producción de

petróleo y bajen sus precios”

Asimismo, no hay que olvidar su papel de aliado político y diplomático con EE.UU y el gobierno sionista respecto a su fuerte política anti-iraní, que significó, por ejemplo, el aislamiento y presión contra Catar, cuyo gobierno había explicado la necesidad de acercar posiciones con Teherán -en claro antagonismo con la Casa Real saudita y el trabajo soterrado del sionismo- y acceder a mayores grados de soberanía respecto a occidente.

Es esta Federación de Emiratos, la que el pasado 1 de mayo se retiró del cartel petrolero de la OPEP -Organización de Países Exportadores de Petróleo-, una decisión que se hace efectiva en medio de tensiones geopolíticas y económicas en el mundo. Esta polémica medida se toma por presión de EE.UU que, bajo la presidencia de Donald Trump les exigió a sus socios del Golfo Pérsico que eleven la producción de petróleo y bajen sus precios. Esto es, seguir la doctrina trumpiana de contar con “energía abundante y barata” en directo beneficio de sus transnacionales petroleras, un encargo que solo se le da a sus aliados serviles.  

Resulta evidente que la salida de EAU de la OPEP significará revisar otros ámbitos de alianzas regionales o internacionales, como la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo que, tradicionalmente ha sido un rival de Irán en estrecha alianza con EE.UU y el régimen sionista. La postura firme de Irán va ser un elemento clave a la hora de entender y enfrentar a los poderes hegemónicos que son socios de las autocracias enclavadas en el Golfo Pérsico.

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