Monday, May 4, 2026

 ¿QUÉ BUSCA EE.UU EN IRÁN?:

LA PAZ O LA DESTRUCCIÓN

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Irán ataca ciudades de Israel y de las petromonarquías del Golfo, aliadas de los EE.UU. Ante la 
insospechada resistencia de Irán y su asombroso arsenal misilístico.

El fin, por ahora, de los demenciales ataques contra Irán, la precaria tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores: Estados Unidos e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EE.UU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento.

Trump retiró a EE.UU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015 con Barak Obama, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EE.UU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor. Desde sus orígenes para los EE.UU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Quien diga lo contrario miente.

El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero en particular con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo crear su “espacio vital” (el lebensraun nazi), que es ocupar toda Palestina, y para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es un hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su “lebensraun”. Ese siniestro objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EE.UU y de países europeos como Francia y Alemania. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con la complicidad de los norteamericanos y la comunidad vergonzante de los países árabes, someter al Oriente Medio a los dictados del sionismo y de EE.UU.

Solo hagan memoria sobre el destino del llamado “eje de resistencia” al sionismo. Egipto vendido a Estados Unidos y Arabia Saudita por 1,500 millones de dólares anuales. Libia, Irak y Siria destruidos por ataques armados y operaciones secretas, hasta el colapso de estos Estados. Del “eje de resistencia” solo queda Irán como Estado y los movimientos que apoya (Hezbalá en Líbano, Huties en Yemen, Yihad Islámica en Irak o Hamas en Palestina).

“El régimen sionista tiene como objetivo

crear su “espacio vital” (el lebensraun nazi),

que es ocupar toda Palestina, y para lograrlo,

debe destruir a los palestinos como pueblo.

El genocidio en Gaza no es un hecho puntual,

sino una etapa más para ampliar su “lebensraun”.

Desde su fundación en 1948, el Estado sionista no ha cesado de ocupar territorio palestino y no cesará de hacerlo. La nueva invasión al Líbano y la pretensión de crear una “franja de seguridad” vaciándola de libaneses busca, aunque no lo digan, crear condiciones para anexarse dicha franja, como hicieran en 1967 con los Altos del Golán. Detrás de todo eso está el delirio nazista de crear un imposible: el “Gran Israel” invadiendo el vecindario. Quien diga lo contrario está mintiendo o no entiende nada.

El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques de Irán a las
 refinerías de los países del Gofo, desencadenaron una 
crisis energética que se llevó por delante a los principales
aliados de los EE.UU, es decir a la Europa atlantista 
 Japón y Corea del Sur.
En el otro lado se encuentran: el pueblo palestino, Irán y lo movimientos afines. Todos ellos defienden la creación de un Estado palestino y el fin del régimen sionista. No hay forma, en las presentes y futuras circunstancias, de encontrar arreglo a esa contradicción, que se ha agudizado al extremo tras el genocidio y destrucción de Gaza.

Lo que se pueda firmar como “acuerdo de paz” entre Irán y EE.UU será más una tregua que un acuerdo real. Prueba de ello es que Trump ha ordenado la construcción de miles de misiles Thaad y Tomahawk, entre otros, para suplir los utilizados en la agresión contra Irán. Además, está solicitando triplicar su producción, tanto para surtir de misiles suficientes al Estado sionista, como para llenar los arsenales de EE.UU. En dos años, como máximo, según calculan los expertos, EE.UU dispondrían de un arsenal enorme. En otras palabras, ganado tiempo, EE.UU estaría en mejores condiciones para intentar destruir a Irán. Quien crea que los norteamericanos buscan un acuerdo real con Irán ignora lo que es EE.UU y, peor aún, desconoce voluntaria e idiotamente, el peso del lobby sionista/evangélico en las decisiones del gobierno norteamericano.

“Lo que se pueda firmar como “acuerdo de paz”

 entre Irán y EE.UU será más una tregua

que un acuerdo real. Prueba de ello es que

Trump ha ordenado la construcción de miles

de misiles Thaad y Tomahawk, entre otros,

para suplir los utilizados en la agresión contra Irán”

Tres factores han sido determinantes para que EE.UU haya buscado un alto al fuego. El primero fue el agotamiento de sus arsenales, ante la inesperada resistencia de Irán. El 23 de abril, según una última evaluación publicada por el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales CSIS, el ejército de Estados Unidos “agotó sus reservas de misiles críticos hasta niveles peligrosos durante la guerra de siete semanas contra Irán, lo que generó un riesgo a corto plazo que podría dejar al país vulnerable”.  Si los agresores hubieran dispuesto de armamento suficiente, la guerra habría continuado.

El segundo factor es el económico. El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques merecidos de Irán a la infraestructura energética de los países del Golfo, estaban desencadenando una crisis energética que, en primer lugar, se iba llevar por delante a los principales aliados de EE.UU, es decir a la Europa atlantista, Japón y Corea del Sur. El rechazo de los aliados europeos a apoyar la infame agresión yanqui-sionista contra Irán tenía una profunda razón económica. Si la guerra hubiera continuado, la crisis energética hubiera podido desatar una crisis en la mayoría de economías del mundo, pero, en primer término, entre los aliados de EE.UU. La prórroga del cese al fuego es respuesta a la agonía económica y al ahogo financiero de las petromonarquías del Golfo. El 19 de abril pasado, Emiratos Árabes Unidos inició conversaciones con EE.UU para obtener respaldo financiero, según informo el diario Wall Street Journal. Y la crisis apenas comienza, pues desde el inicio de la agresión contra Irán la fuga de capitales y empresas ha sido cotidiana.

El tercer factor es la insospechada resistencia de Irán y su asombroso arsenal misilístico. Podría ocurrir que la capacidad militar demostrada de Irán sea el detonante de una tercera -y casi definitiva- agresión contra este país. Vamos a explicarnos. El Estado genocida sionista ha sufrido en vivo y directo el poder militar y tecnológico de Irán, cuyos misiles causaron daños terribles a diversas ciudades israelíes. Sería ingenuo no pensar que el poder iraní no ha causado una preocupación existencial entre los sionistas. Tendrán ya considerado que, si Irán, con todo y las enormes sanciones que ha sufrido, ha podido desarrollar el poderoso armamento del que ha hecho gala, ¿qué no podría desarrollar con una economía reconstruida y con apoyo de China, Rusia y Corea del Norte? La paz beneficiaría grandemente a Irán, pero sería fatal para el gobierno genocida de Israel. Si destruir a Irán ha sido el objetivo del régimen sionista, tras el fracaso de la agresión, pasará a ser objetivo esencial. No se detendrá hasta lograr que EE.UU lance un tercer y aniquilador ataque contra Irán.

“Tres factores han sido determinantes

para que EE.UU haya buscado un alto

al fuego. El primero fue el agotamiento

de sus arsenales, ante la inesperada

resistencia de Irán”

Si en Irán entienden la hondura del juego, el único medio de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. Porque, así como Irán ha demostrado su fuerza y resiliencia, esa fuerza y resiliencia habrá multiplicado el temor, en el Estado sionista, a un Irán cada día más potente económica, militar y tecnológicamente. En esa supuesta tercera agresión, no lo duden, participarían la OTAN, las petromonarquías del Golfo Pérsico y todos los títeres que EE.UU pueda arrastrar, al estilo Afganistán.

Si algo demostró Irán en la infame guerra impuesta por el eje
EE.UU-Israel, es que dispone de tecnología para elaborar
misiles con ojivas nucleares. 
  

Desde esa perspectiva adquiere su verdadero sentido la exigencia norteamericana y del ente sionista de pretender despojar a Irán de todas y absolutamente todas, sus reservas de uranio enriquecido. Solo privando a Irán de dicho uranio se garantizaría que Irán quede imposibilitado de desarrollar un arma nuclear y -asegurada esa imposibilidad-, podrían EE.UU y su cohorte planificar una tercera y definitiva agresión, para aniquilar de raíz a la República Islámica de Irán.

“El segundo factor es el económico.

El cierre del Estrecho de Ormuz y

los ataques merecidos de Irán a la

infraestructura energética de los países del

Golfo, estaban desencadenando una

crisis energética que, en primer lugar,

se iba llevar por delante a los principales

aliados de EE.UU”

El destino del uranio enriquecido es el nudo de la cuestión y la posición de EE.UU sobre este tema será la señal de lo que piense a futuro. Si insiste a muerte en que Irán entregue su uranio, es porque está considerando un tercer ataque. Si opta por una posición más sensata y aceptable para Irán, es que la posibilidad de este ataque se aleja. Por demás, si algo demostró Irán en la guerra impuesta por el eje gringo-sionista es que dispone de tecnología suficiente para fabricar misiles capaces de ser dotados de ojivas nucleares. Dicho de otra forma, Irán ha demostrado que posee la tecnología necesaria para fabricar misiles de largo y mediano alcance.

Por último, la agresión contra Irán puede entenderse como un ensayo de la casi inevitable guerra entre EE.UU y China (y Rusia) por el control del Pacifico. Pero ese es otro tema, para otro análisis.