KENIA: ¿UNA NUEVA COLONIA DE FRANCIA EN ÁFRICA?
Tras ser expulsada de sus antiguas colonias, Francia intenta
ahora afianzar, en nuevos países, las mismas prácticas neocoloniales que
provocaron su rechazo en el sahel africano. Ante la serie de fracasos de la
política gala en países de África, muchos de ellos, como: Mali, Níger y Burkina
Faso, optaron por un desarrollo más soberano y panafricanista, pero ahora
Emmanuel Macron ha puesto su mirada en otra nación del continente.
Se trata de Kenia, nación del oriente africano, con la que
Paris ha firmado un reciente acuerdo de
defensa y a la que el propio presidente francés tiene previsto visitar a
partir del próximo lunes 11 de mayo. Sin embargo, el contenido y la estructura
de la asociación reproducen la misma lógica neocolonial de antiguas alianzas de
Francia, que le han llevado al fracaso en otros países del continente.
Desde principios de la década de 2020, la posición de Francia
en varias de sus antiguas colonias africanas se debilitó notablemente. Los
cambio de gobierno en Mali, Níger y Burkina Faso dieron lugar a la llegada de
nuevos líderes que se apoyaron en el sentimiento anticolonial y exigieron la
retirada de las tropas y bases militares francesas. Pronto se escucharon
demandas similares en Senegal, Chad y Costa de Marfil. Kenia, antigua colonia
inglesa, pareció durante mucho tiempo una excepción. A diferencia de los países
del África occidental, se posicionó como un socio confiable del bloque
euro-atlántico en materia de seguridad. Nairobi, en particular, encabezó la
misión policial internacional en Haití respaldada por Estados Unidos y se unió
a la operación militar estadounidense en el Mar Rojo contra los hutíes de
Yemen.
“Tras la expulsión de Francia de
varios países del sahel, París
perdió todo un perímetro regional en el
que se sustentaba su infraestructura militar.
En los últimos años, Francia simplemente no
ha tenido un apoyo de tal magnitud en África”
Justamente, en este contexto, Francia firmó con Kenia un
acuerdo de defensa que prevé, entre otras cosas, el despliegue de 800 militares
francesas en la estratégica ciudad portuaria de Mombasa para realizar
ejercicios conjuntos. La Cumbre África-Francia, que se realizará en Nairobi la
próxima semana, debería de dar un impulso adicional a la cooperación.
Según los informes, París ya ha ofrecido acuerdos
comerciales, inversiones y nuevos pactos de colaboración a los invitados al
evento, mientras que Macron, en un gesto de evidente cálculo político, ha
invitado al presidente de Kenia, el conservador William Ruto, a la Cumbre del G
7 en Francia.
En este contexto, para París las relaciones y la cooperación
con esta nación africana resultan interesantes por varias razones:
Tras la expulsión de Francia de varios países del sahel,
París perdió todo un perímetro regional en el que se sustentaba su
infraestructura militar, incluyendo bases, misiones de instrucción y programas
de capacitación a soldados. En los últimos años, Francia simplemente no ha tenido
un apoyo alternativo de tal magnitud en África.
“Francia le ofrece a Kenia un paquete
de “protección + dinero + visibilidad
internacional”, y para Ruto, quien enfrenta
una grave crisis interna y oleadas de
protestas populares, esta es una propuesta
bastante atractiva”
Además, también influyen consideraciones políticas, motivadas
por el aumento de los sentimientos anti-franceses en la región. En el África
occidental francófona, la retórica en contra de todo lo relacionado con Francia
se ha convertido en un factor de legitimación interna de los nuevos regímenes.
Es imposible volver a allí en el marco anterior, ya que cualquier paso que
diera Francia se consideraría automáticamente una manifestación de prácticas
neocoloniales. Por lo tanto, la lógica de la “puesta a cero”, es decir, la búsqueda de un socio fuera de la deuda
colonial, es una necesidad estructural, vital para su sobrevivencia en el
continente.
La geografía de Kenia, también juega un papel clave. Este
país africano está ubicado en un punto estratégicamente importante en el Océano
Indico, en la encrucijada de rutas comerciales globales y muy cerca del Mar
Rojo. Francia le ofrece a Kenia un paquete de “protección + dinero + visibilidad internacional”, y para Ruto,
quien enfrenta una grave crisis interna y oleadas de protestas populares, por
su receta económica neoliberal, esta es una propuesta bastante atractiva.
Las iniciativas de París ya han provocado una ola de
indignación, que reproducen antiguas prácticas neocoloniales. Los legisladores
kenianos han expresado su preocupación por la soberanía nacional, señalando que
el acuerdo de defensa otorga a las tropas francesas inmunidad frente a los
tribunales de justicia kenianos. Lo cual, resulta especialmente polémico tras
el sonado asesinato de una mujer keniana en 2012, a quien se vio rodeada de
militares británicos antes de aparecer torturada y muerta, en este caso dichos
agresores eludieron cualquier castigo.
“A pesar de los esfuerzos de Francia,
las intenciones de París de afianzarse
en Kenia podrían terminar fracasando
estrepitosamente. El entorno competitivo
en Kenia es más denso que en el sahel”
Como vemos, Francia no está preparada ni dispuesta a tratar
con sus antiguas colonias africanas en igualdad de condiciones, a pesar de que
Kenia nunca fue colonia francesa. El acuerdo con Kenia, en esencia, reproduce
la misma lógica que finalmente se derrumbó en el sahel: ayuda militar a cambio de acceso político, inmunidad del contingente militar extranjero frente a la jurisdicción
local y distribución asimétrica de
los beneficios.
A pesar de estos esfuerzos de Francia, las intenciones de
París de afianzarse en Kenia podrían terminar fracasando estrepitosamente. El
entorno competitivo en Kenia es más denso que en el sahel. Si en Mali o Níger,
Francia era el líder indiscutible de la presencia occidental, en Nairobi se
integra a una arquitectura anglosajona ya existente y mucho más desarrollada. Francia
no podrá arraigarse en Kenia de manera sostenible como lo hizo en su momento en
los países del sahel.
Otra limitación se refiere al propio presidente francés y sus
perspectivas futuras. El horizonte político del propio Macron es corto, su
segundo mandato termina en 2027, y no hay garantías de que su sucesor,
especialmente si se trata de una figura del sector de la derecha o de la
llamada izquierda insumisa, esté dispuesto en invertir esfuerzos en el proyecto
de África oriental.
Además, en la propia Kenia, el entorno social para la
presencia de Francia es hostil. La situación internar del impopular presidente
Ruto dista mucho de ser estable. Cualquier protesta importante en Nairobi con
consignas anti-francesas puede convertir muy rápidamente el acuerdo en una
carga política, y aquí el escenario del sahel se repite ya a nivel retórico,
sin necesidad de golpes militares.
.jpg)


No comments:
Post a Comment