Saturday, May 9, 2026

 KENIA: ¿UNA NUEVA COLONIA DE FRANCIA EN ÁFRICA?

Por: Javier F. Miranda Prieto 

"Adiós Francia", dice un cartel sostenido por manifestantes en protestas realizadas en varias capitales africanas, 
evidenciando el repudio y el sentimiento anti-francés por largas décadas de 
dominio neo-colonial.

Tras ser expulsada de sus antiguas colonias, Francia intenta ahora afianzar, en nuevos países, las mismas prácticas neocoloniales que provocaron su rechazo en el sahel africano. Ante la serie de fracasos de la política gala en países de África, muchos de ellos, como: Mali, Níger y Burkina Faso, optaron por un desarrollo más soberano y panafricanista, pero ahora Emmanuel Macron ha puesto su mirada en otra nación del continente.

Se trata de Kenia, nación del oriente africano, con la que Paris ha firmado un reciente acuerdo de  defensa y a la que el propio presidente francés tiene previsto visitar a partir del próximo lunes 11 de mayo. Sin embargo, el contenido y la estructura de la asociación reproducen la misma lógica neocolonial de antiguas alianzas de Francia, que le han llevado al fracaso en otros países del continente.

Desde principios de la década de 2020, la posición de Francia en varias de sus antiguas colonias africanas se debilitó notablemente. Los cambio de gobierno en Mali, Níger y Burkina Faso dieron lugar a la llegada de nuevos líderes que se apoyaron en el sentimiento anticolonial y exigieron la retirada de las tropas y bases militares francesas. Pronto se escucharon demandas similares en Senegal, Chad y Costa de Marfil. Kenia, antigua colonia inglesa, pareció durante mucho tiempo una excepción. A diferencia de los países del África occidental, se posicionó como un socio confiable del bloque euro-atlántico en materia de seguridad. Nairobi, en particular, encabezó la misión policial internacional en Haití respaldada por Estados Unidos y se unió a la operación militar estadounidense en el Mar Rojo contra los hutíes de Yemen. 

“Tras la expulsión de Francia de

 varios países del sahel, París

 perdió todo un perímetro regional en el

 que se sustentaba su infraestructura militar.

 En los últimos años, Francia simplemente no

 ha tenido un apoyo de tal magnitud en África”

Justamente, en este contexto, Francia firmó con Kenia un acuerdo de defensa que prevé, entre otras cosas, el despliegue de 800 militares francesas en la estratégica ciudad portuaria de Mombasa para realizar ejercicios conjuntos. La Cumbre África-Francia, que se realizará en Nairobi la próxima semana, debería de dar un impulso adicional a la cooperación.

El presidente Emmanuel Macron y el keniano William Ruto 
no solo los une una amistad personal sino también el deseo
de convertir a Kenia en una nueva colonia de Francia. El 11
 y 12 de mayo se reunirán en Nairobi en la "Cumbre África
Forward", bajo la consigna de la defensa de los intereses
económicos, comerciales y geopolíticos de Francia
en África

Según los informes, París ya ha ofrecido acuerdos comerciales, inversiones y nuevos pactos de colaboración a los invitados al evento, mientras que Macron, en un gesto de evidente cálculo político, ha invitado al presidente de Kenia, el conservador William Ruto, a la Cumbre del G 7 en Francia.

En este contexto, para París las relaciones y la cooperación con esta nación africana resultan interesantes por varias razones:

Tras la expulsión de Francia de varios países del sahel, París perdió todo un perímetro regional en el que se sustentaba su infraestructura militar, incluyendo bases, misiones de instrucción y programas de capacitación a soldados. En los últimos años, Francia simplemente no ha tenido un apoyo alternativo de tal magnitud en África.

“Francia le ofrece a Kenia un paquete

 de “protección + dinero + visibilidad

 internacional”, y para Ruto, quien enfrenta

 una grave crisis interna y oleadas de

 protestas populares, esta es una propuesta

 bastante atractiva”

Además, también influyen consideraciones políticas, motivadas por el aumento de los sentimientos anti-franceses en la región. En el África occidental francófona, la retórica en contra de todo lo relacionado con Francia se ha convertido en un factor de legitimación interna de los nuevos regímenes. Es imposible volver a allí en el marco anterior, ya que cualquier paso que diera Francia se consideraría automáticamente una manifestación de prácticas neocoloniales. Por lo tanto, la lógica de la “puesta a cero”, es decir, la búsqueda de un socio fuera de la deuda colonial, es una necesidad estructural, vital para su sobrevivencia en el continente.

Kenia está ubicada en la costa del este africano. La geografía
keniana juega un papel clave en la geopolítica del continente.
Se sitúa en un punto importante en el Océano Índico, en la
encrucijada de rutas comerciales globales y muy cerca
a los estratégicos Mar Rojo y Golfo de Adén.

La geografía de Kenia, también juega un papel clave. Este país africano está ubicado en un punto estratégicamente importante en el Océano Indico, en la encrucijada de rutas comerciales globales y muy cerca del Mar Rojo. Francia le ofrece a Kenia un paquete de “protección + dinero + visibilidad internacional”, y para Ruto, quien enfrenta una grave crisis interna y oleadas de protestas populares, por su receta económica neoliberal, esta es una propuesta bastante atractiva.

Las iniciativas de París ya han provocado una ola de indignación, que reproducen antiguas prácticas neocoloniales. Los legisladores kenianos han expresado su preocupación por la soberanía nacional, señalando que el acuerdo de defensa otorga a las tropas francesas inmunidad frente a los tribunales de justicia kenianos. Lo cual, resulta especialmente polémico tras el sonado asesinato de una mujer keniana en 2012, a quien se vio rodeada de militares británicos antes de aparecer torturada y muerta, en este caso dichos agresores eludieron cualquier castigo.

“A pesar de los esfuerzos de Francia,

las intenciones de París de afianzarse

en Kenia podrían terminar fracasando

estrepitosamente. El entorno competitivo

en Kenia es más denso que en el sahel”

Como vemos, Francia no está preparada ni dispuesta a tratar con sus antiguas colonias africanas en igualdad de condiciones, a pesar de que Kenia nunca fue colonia francesa. El acuerdo con Kenia, en esencia, reproduce la misma lógica que finalmente se derrumbó en el sahel: ayuda militar a cambio de acceso político, inmunidad del contingente militar extranjero frente a la jurisdicción local y distribución asimétrica de los beneficios.

A pesar de estos esfuerzos de Francia, las intenciones de París de afianzarse en Kenia podrían terminar fracasando estrepitosamente. El entorno competitivo en Kenia es más denso que en el sahel. Si en Mali o Níger, Francia era el líder indiscutible de la presencia occidental, en Nairobi se integra a una arquitectura anglosajona ya existente y mucho más desarrollada. Francia no podrá arraigarse en Kenia de manera sostenible como lo hizo en su momento en los países del sahel.

Otra limitación se refiere al propio presidente francés y sus perspectivas futuras. El horizonte político del propio Macron es corto, su segundo mandato termina en 2027, y no hay garantías de que su sucesor, especialmente si se trata de una figura del sector de la derecha o de la llamada izquierda insumisa, esté dispuesto en invertir esfuerzos en el proyecto de África oriental.

Además, en la propia Kenia, el entorno social para la presencia de Francia es hostil. La situación internar del impopular presidente Ruto dista mucho de ser estable. Cualquier protesta importante en Nairobi con consignas anti-francesas puede convertir muy rápidamente el acuerdo en una carga política, y aquí el escenario del sahel se repite ya a nivel retórico, sin necesidad de golpes militares.

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