GAZA:
MIL DÍAS DE GENOCIDIO
Mil días de genocidio. Cuatro palabras que encierran muchas
décadas de un apartheid silencioso, algún conflicto como respuesta a la
resistencia de un pueblo que se resiste a ser aniquilado y, sobre todo, encierra
una forma de relacionarse con el mundo muy propia de quienes hoy soplan un
millar de velas por cada noche que se han ido a dormir siendo planamente conscientes
de que se está cometiendo una limpieza étnica con su complicidad.
En un artículo anterior, publicado en este blog, señalaba: “Nunca
pensé que las víctimas del nazismo iban a ser peores criminales que los mismos
nazis”. Y lo sigo pensando con absoluta firmeza. Los israelíes que están
perpetrando el genocidio contra los palestinos en Gaza, luego de más mil días
de ataques, son definitivamente peores criminales que .los nazis. Porque los
asesinos del nazismo escondían sus atrocidades. Sus campos de concentración y
exterminios no eran lugares de visitas. Ocultaban las perversidades de
realizaban contra los prisioneros judíos detrás de las moles de cemento y alambre,
donde torturaban, mataban y hambreaban. Mientras que hoy, los israelíes
sionistas están ejecutando estos mismos crímenes a campo abierto, con miles de
celulares a la vista como testigos. Los asesinatos y bombardeos que ejecutan
contra los gazatíes nos llegan en tiempo real.
En la actualidad, las autoridades palestinas cifran en más de
73 mil las personas asesinadas por el sionismo que encabeza Benjamín Netanyahu,
mientras que la cifra de heridos ronda los 173,500. Los ataques de Israel han
obligado a huir de sus hogares a 1,9 millones de gazatíes, alrededor del 85% de
la población total de la Franja de Gaza, que en 2023 se estimaba en 2,2
millones de habitantes. Y, con el paso de los meses y los años, la ofensiva se
ha ido expandiendo sin pudor ni consecuencias a otros lugares como Cisjordania
y Líbano. La realidad es que el número de víctimas difícilmente se sabrá con exactitud,
pero nadie duda que la cantidad de personas masacradas supere por mucho las
cifras oficiales.
“El hambre se ha convertido en una de las
principales armas sionistas. Los bloqueos
sistemáticos de la ayuda humanitaria desde
el inicio del genocidio tienen como objetivo
la inanición de la población gazatí, y lo
están logrando”
En el año 2025, Francesca Albanesa, la valiente relatora de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, advertía en base a cálculos bien documentados, que la cifra real de muertos palestinos podría rondar los 680 mil.
El 7 de octubre de 2023, tras el ataque de Hamás, Israel
desato sobre Palestina todo su potencial destructivo. Lo hizo abiertamente, sin
ambages, porque más de siete décadas de deshumanización sistemática del pueblo
palestino lo hicieron posible. La población de palestina está siendo
exterminada. Es la única conclusión viable tras comprobar que, además de los
bombardeos y los disparos cada vez más indiscriminados, Israel se está afanando
en matar de hambre, sed y enfermedades a todas y todos los habitantes de Gaza. El
hambre se ha convertido en una de las principales armas sionistas. Los bloqueos
sistemáticos de la ayuda humanitaria desde el inicio del genocidio tienen como
objetivo la inanición de la población gazatí, y lo están logrando.
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| Diversas organizaciones humanitarias advirtieron que, desde hace mil días, el bloqueo de Israel a la ayuda a Gaza está poniendo en peligro las vidas de miles de niños gazatíes. |
El último informe de Médicos Sin Frontera MSF, pone datos a
la catástrofe: más del 25% de las criaturas menores de cinco años y de las
mujeres embarazadas sufren desnutrición aguda. La carencia de alimentos se ceba
especialmente con las personas más débiles. En los dos primeros años del
genocidio, hasta octubre de 2025, la ONU ha registrado 151 muertes de niñas y
niños por desnutrición.
“La “Masacre de la Harina” fue uno de los
episodios más funestos de estos mil días de
limpieza étnica, con más de 110 asesinados,
cuando trataban de alcanzar algo de harina
de un convoy de abastecimiento, siendo
recibidos
con metralla por parte de los soldados
israelíes”
Quienes no fallecen por falta de alimentos son tiroteados mientras acuden desesperadamente para recoger algo con lo que llenar sus estómagos y los de sus familias. La “Masacre de la Harina” fue uno de los episodios más funestos de estos mil días de limpieza étnica, con más de 110 asesinados en la madrugada del 29 de febrero de 2024 cuando trataban de alcanzar algo de harina de un convoy de abastecimiento en el norte de Gaza, siendo recibidos con metralla por parte de los soldados israelíes.
La sed, la desnutrición y las paupérrimas condiciones de vida son un caldo de cultivo para infecciones y enfermedades de todo tipo. La destrucción de los centros sanitarios y el bloqueo de los suministros médicos culminan la operación. En cifras de la ONU, desde enero hasta abril de 2026 se registraron más de 70 mil casos de enfermedades relacionadas con las malas condiciones sanitarias en los campamentos en Gaza; y más del 80% de estos campamentos de desplazados presentan plagas visibles e infecciones de la piel como sarna, piojos y chinches. Todas estas afecciones van deteriorando la salud de la población y pueden ser responsables directas de muchas muertes, según señala MSF.
La humanidad lleva mil días viendo un genocidio ante sus
ojos; es innegable que sabemos lo que está ocurriendo. Evidentemente, la
responsabilidad de la ciudadanía no puede equipararse en ningún caso a la que tienen
quienes ocupan puestos con capacidad de decisión -Estados Unidos, Israel, algunos
países europeos y árabes y la OTAN- que son los verdaderos culpables de que
todo esto siga ocurriendo.
La Republica de Sudáfrica abrió un camino de oposición
simbólica al genocidio que algunos Estados como España, han ido siguiendo. Su
querella contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por delitos de
genocidio supuso un cierto despertar internacional que, de nuevo, no se ha traducido
en nada contundente más allá de lo discursivo.
“En mil días, todo el Norte Global –quienes son
los únicos que pueden detener esta masacre-
han aceptado, protegido y promovido un exterminio
retrasmitido en directo, confirmando que
comparten esa mentalidad”
Cuando mejor se ha podido detectar la descarada impunidad con
la que actúa el Estado de Israel ha sido durante los supuestos acuerdos de alto
el fuego alcanzados. El primero, el 15 de enero de 2025, no impidió al sionismo
asesinar con francotiradores a tres palestinos solo cinco días de firmar la
tregua. Este acuerdo se terminó el 18 de marzo, cuando Israel decidió romperlo
unilateralmente con un bombardeo sorpresa sobre Gaza que se cobró más de 400
vidas, más de la mitad de las cuales eran mujeres, niños y niñas palestinas.
Meses después, en octubre, Donald Trump anunció un plan para
terminar con “la guerra”. Si bien entró en vigor el día 9, Israel no ha dejado
de asesinar impunemente a la población civil en ningún momento. De hecho, desde
esa fecha se han reportado más de 750 víctimas mortales a manos del sionismo, además
de múltiples bombardeos.
En mil días, el proyecto genocida sionista ha ofrecido una
infinidad de pruebas que demuestran hasta dónde es capaz de llegar la
mentalidad expansionista y colonialista. En mil días, todo el Norte Global -que
desgraciadamente, son quienes tienen la capacidad de detener esta masacre- ha aceptado,
protegido y promovido un exterminio retrasmitido en directo, confirmando que
comparte esa mentalidad. Lo que ocurre en Gaza es solo un adelanto de lo que
ocurrirá en otros lugares del mundo cuando el declive de la hegemonía occidental
y el colapso climático vayan provocando crisis cada vez más agudas.


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