Sunday, March 15, 2026

 IRÁN: ENTRE  LA RESISTENCIA Y EL INFIERNO

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Las calles de Teherán son escenario de multitudinarias manifestaciones de rechazo a la prepotencia de los Estados
Unidos e Israel por los constantes los bombardeos contra el territorio iraní. El pueblo de Irán alza
su voz exigiendo respeto a la autodeterminación de los pueblos. 

De acuerdo a la información disponible y verificable, en el escenario bélico del Golfo Pérsico las cosas le están saliendo muy mal al presidente Donald Trump. Si imaginó que con asesinar a la cúpula del régimen iraní lograría el desmoronamiento de la República Islámica, se equivocó garrafalmente y a estas alturas ya habría debido cesar a quien le metió semejante plan en la cabeza.

Trump no solo subestimo la fortaleza política interna del régimen de los ayatolas, sino también la capacidad de respuesta misilística de Irán. A estas alturas, los proyectiles iraníes han causado estragos en Israel, pero sobre todo, han neutralizado cuatro de los ocho grandes radares estadounidenses en la región y han provocado una importante devastación en las bases militares que Washington mantiene en diversos países de la zona.

Y si creía que con meras amenazas podría mantener abierto el estratégico Estrecho de Ormúz, unos buques petroleros en llamas le demostraron lo contrario en menos de 24 horas. Eso no quiere decir que la actual circunstancia sea favorable para Irán. Dejando de lado las tinieblas de la desinformación y la propaganda, 14 días de ataques aéreos nocturnos entre Estados Unidos e Israel deben de haber causado una grave destrucción en la infraestructura civil y militar en ese país y un elevado número de muertos.

“si creía que con meras amenazas

podría mantener abierto el estratégico

Estrecho de Ormúz, unos buques

petroleros en llamas le demostraron

lo contrario en menos de 24 horas”

Hay que recordar, que el dúo de asesinos conformado por Trump y Netanyahu, lanzó esta brutal ofensiva militar contra Irán sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y sin que existiera un ataque previo iraní contra Estados Unidos. No hubo ataque inminente, no hubo pruebas públicas de amenaza nuclear activa y, aun así, Washington activó la mayor concentración de fuego estadounidense en una generación. Con este ilegal ataque militar, Trump ha violado el derecho internacional y ha puesto al mundo al borde de una escalada impredecible. Si no se le frena ahora, normalizaremos que un presidente bombardee países soberanos por decisión unilateral.

Hasta ahora, la victoria iraní consiste en resistir y sobrevivir a la magma y perversa agresión bélica en su contra, degradar las defensas bélicas del enemigo y conservar al menos una parte del arsenal balístico propio para emplearlo cuando tales defensas hayan perdido un nivel significativo de eficiencia.

Todo esto configura panoramas inciertos, por cuanto resulta imposible tener balances mínimamente precisos de los logros y pérdidas de cada parte en el terreno estrictamente bélico. En el ámbito político, el hundimiento del régimen iraní parece menos probable que el colapso de la presidencia trumpiana, por cuanto la guerra ha actuado como elemento de unificación en el país asiático y como un factor de polarización en Estados Unidos.

“Con este ilegal ataque militar Trump,

ha violado el derecho internacional

y ha puesto al mundo al borde de una

escalada impredecible. Si no se le frena ahora,

normalizaremos que un presidente bombardee

países soberanos por decisión unilateral”

En el pueblo norteamericano, el rechazo a la confrontación crecerá cada semana, en la medida, que esta se prolongue y conforme siga aumentando -así sea a cuenta gotas- las inevitables bajas estadounidenses. El grupo en el poder en Washington se enredará cada vez más en su contradictoria e incoherente exposición de motivos: que si los bombardeos sobre Irán fueron “un ataque preventivo”, que si fueron para liberar a los iraníes de la maldad satánica de los ayatolas, que si se trataba de defender la civilización, que si se buscaba eliminar el riego -inexistente según todas las fuentes confiables- de que irán desarrollaba armas nucleares. Incluso si Trump llegara a admitir, como lo hizo con todo cinismo en la agresión a Venezuela, que lo que quería era apoderarse de los recursos petroleros ajenos, la afirmación sonaría hueca.

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo
de Omán y el Mar Arábico y separa a Irán de la Península
Arábica donde se ubican las monarquías petroleras
.

Hace dos décadas, en vísperas de la invasión a Irak, George W Bush al menos se preocupó por engatusar a buena parte de la opinión pública con la coartada de que era necesario suprimir las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía Irak. En esta ocasión, en cambio, más de una década después, su sucesor en el cargo, pateó intempestivamente el tablero de unas negociaciones que iban viento en popa y ninguno de los integrantes de su equipo ha sido capaz de explicar por qué se ha gastado el dinero de los contribuyentes a un ritmo de 500 millones de dólares diarios en una aventura bélica sin propósito explícito. Pero el elemento más peligroso de esta complicada ecuación es el régimen israelí.

Si se tiene en mente la actuación de Benjamin Netanyahu y su grupo de sionistas sicópatas ante las incursiones del 7 de octubre de 2023, resulta obligado concluir que para ellos, cada ataque a Israel representa un pretexto inmejorable para aplicar el poderío bélico de Tel Aviv en la comisión de crímenes de lesa humanidad. El genocidio perpetrado en Gaza se ha extendido a Cisjordania y a Líbano sin solución a la vista y la fase actual de este despojo territorial israelí abarca además a Siria.

“El hundimiento del régimen iraní

parece menos probable que el colapso

de la presidencia trumpiana, por cuanto

la guerra ha actuado como elemento de

unificación en el país asiático y como un  

factor de polarización en Estados Unidos”

Y si las tendencias de la guerra empiezan a favorecer a Irán, el régimen genocida bien podría esgrimir el pretexto de una “amenaza a la existencia de Israel” para acabar de un bombazo con la vida de cientos de miles de iraníes. A fin de cuentas, Netanyahu tiene el instinto criminal para hacerlo y cuenta con la presencia en la Casa Blanca de un delincuente tan peligroso como él, dispuesto a garantizarle impunidad y cobertura a su favor.

Ojalá (vocablo proveniente del árabe inshallah) que los gobernantes de Teherán hayan comprendido que tal desenlace no es imposible, que Trump se invente una salida, de último minuto, al laberinto en que se metió y que el mundo consiga parar a tiempo esta espiral de violencia que puede conducirnos a todos al infierno. 

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