IRÁN: ENTRE LA RESISTENCIA Y EL INFIERNO
De acuerdo a la información disponible y verificable, en el
escenario bélico del Golfo Pérsico las cosas le están saliendo muy mal al
presidente Donald Trump. Si imaginó que con asesinar a la cúpula del régimen iraní
lograría el desmoronamiento de la República Islámica, se equivocó garrafalmente
y a estas alturas ya habría debido cesar a quien le metió semejante plan en la
cabeza.
Trump no solo subestimo la fortaleza política interna del
régimen de los ayatolas, sino también la capacidad de respuesta misilística de
Irán. A estas alturas, los proyectiles iraníes han causado estragos en Israel,
pero sobre todo, han neutralizado cuatro de los ocho grandes radares
estadounidenses en la región y han provocado una importante devastación en las
bases militares que Washington mantiene en diversos países de la zona.
Y si creía que con meras amenazas podría mantener abierto el
estratégico Estrecho de Ormúz, unos buques petroleros en llamas le demostraron
lo contrario en menos de 24 horas. Eso no quiere decir que la actual
circunstancia sea favorable para Irán. Dejando de lado las tinieblas de la
desinformación y la propaganda, 14 días de ataques aéreos nocturnos entre
Estados Unidos e Israel deben de haber causado una grave destrucción en la
infraestructura civil y militar en ese país y un elevado número de muertos.
“si creía que con meras amenazas
podría mantener abierto el estratégico
Estrecho de Ormúz, unos buques
petroleros en llamas le demostraron
lo contrario en menos de 24 horas”
Hay que recordar, que el dúo de asesinos conformado por Trump
y Netanyahu, lanzó esta brutal ofensiva militar contra Irán sin autorización
del Consejo de Seguridad de la ONU y sin que existiera un ataque previo iraní
contra Estados Unidos. No hubo ataque inminente, no hubo pruebas públicas de
amenaza nuclear activa y, aun así, Washington activó la mayor concentración de
fuego estadounidense en una generación. Con este ilegal ataque militar, Trump
ha violado el derecho internacional y ha puesto al mundo al borde de una
escalada impredecible. Si no se le frena ahora, normalizaremos que un
presidente bombardee países soberanos por decisión unilateral.
Hasta ahora, la victoria iraní consiste en resistir y
sobrevivir a la magma y perversa agresión bélica en su contra, degradar las
defensas bélicas del enemigo y conservar al menos una parte del arsenal
balístico propio para emplearlo cuando tales defensas hayan perdido un nivel
significativo de eficiencia.
Todo esto configura panoramas inciertos, por cuanto resulta
imposible tener balances mínimamente precisos de los logros y pérdidas de cada
parte en el terreno estrictamente bélico. En el ámbito político, el hundimiento
del régimen iraní parece menos probable que el colapso de la presidencia trumpiana,
por cuanto la guerra ha actuado como elemento de unificación en el país
asiático y como un factor de polarización en Estados Unidos.
“Con este ilegal ataque militar Trump,
ha violado el derecho internacional
y ha puesto al mundo al borde de una
escalada impredecible. Si no se le frena ahora,
normalizaremos que un presidente bombardee
países soberanos por decisión unilateral”
En el pueblo norteamericano, el rechazo a la confrontación
crecerá cada semana, en la medida, que esta se prolongue y conforme siga
aumentando -así sea a cuenta gotas- las inevitables bajas estadounidenses. El
grupo en el poder en Washington se enredará cada vez más en su contradictoria e
incoherente exposición de motivos: que si los bombardeos sobre Irán fueron “un
ataque preventivo”, que si fueron para liberar a los iraníes de la maldad
satánica de los ayatolas, que si se trataba de defender la civilización, que si
se buscaba eliminar el riego -inexistente según todas las fuentes confiables-
de que irán desarrollaba armas nucleares. Incluso si Trump llegara a admitir,
como lo hizo con todo cinismo en la agresión a Venezuela, que lo que quería era
apoderarse de los recursos petroleros ajenos, la afirmación sonaría hueca.
![]() |
| El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábico y separa a Irán de la Península Arábica donde se ubican las monarquías petroleras. |
Hace dos décadas, en vísperas de la invasión a Irak, George W
Bush al menos se preocupó por engatusar a buena parte de la opinión pública con
la coartada de que era necesario suprimir las armas de destrucción masiva que
supuestamente poseía Irak. En esta ocasión, en cambio, más de una década
después, su sucesor en el cargo, pateó intempestivamente el tablero de unas
negociaciones que iban viento en popa y ninguno de los integrantes de su equipo
ha sido capaz de explicar por qué se ha gastado el dinero de los contribuyentes
a un ritmo de 500 millones de dólares diarios en una aventura bélica sin
propósito explícito. Pero el elemento más peligroso de esta complicada ecuación
es el régimen israelí.
Si se tiene en mente la actuación de Benjamin Netanyahu y su
grupo de sionistas sicópatas ante las incursiones del 7 de octubre de 2023,
resulta obligado concluir que para ellos, cada ataque a Israel representa un
pretexto inmejorable para aplicar el poderío bélico de Tel Aviv en la comisión
de crímenes de lesa humanidad. El genocidio perpetrado en Gaza se ha extendido
a Cisjordania y a Líbano sin solución a la vista y la fase actual de este
despojo territorial israelí abarca además a Siria.
“El hundimiento del régimen iraní
parece menos probable que el colapso
de la presidencia trumpiana, por cuanto
la guerra ha actuado como elemento de
unificación en el país asiático y como un
factor de polarización en Estados Unidos”
Y si las tendencias de la guerra empiezan a favorecer a Irán,
el régimen genocida bien podría esgrimir el pretexto de una “amenaza a la
existencia de Israel” para acabar de un bombazo con la vida de cientos de miles
de iraníes. A fin de cuentas, Netanyahu tiene el instinto criminal para hacerlo
y cuenta con la presencia en la Casa Blanca de un delincuente tan peligroso
como él, dispuesto a garantizarle impunidad y cobertura a su favor.
Ojalá (vocablo proveniente del árabe inshallah) que los gobernantes de Teherán hayan comprendido que tal
desenlace no es imposible, que Trump se invente una salida, de último minuto,
al laberinto en que se metió y que el mundo consiga parar a tiempo esta espiral
de violencia que puede conducirnos a todos al infierno.


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