Thursday, July 9, 2026

 

R.D. DEL CONGO: ENTRE EL ÉBOLA Y LA VIOLENCIA ARMADA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

La epidemia del ébola en la RD del Congo encendió las alertas internacionales luego de que la OMS,
elevara el nivel de riesgo nacional de "alto" a "muy alto", la clasificación más grave dentro
de los parámetros epidemiológicos mundiales.

Hace unos días la Organización Mundial de la Salud OMS, alertaba al mundo de la aparición de una nueva cepa del ébola para la que no hay vacuna y que ya se ha cobrado la vida de más de 220 personas en la República Democrática del Congo RDC. También se han registrado casos en Uganda y en total se habla de casi un millar de personas que podrían estar contagiadas. Se trata del brote de ébola que ha avanzado más rápido desde que hay registros.

La Unión Africana UA ha prometido destinar 429 millones de euros para reforzar las medidas de respuesta en la región afectada por este brote, especialmente al este de la RDC. Organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras MSF aseguran trabajar “a contrarreloj” para contener la epidemia y han desplegado nuevos efectivos tanto médicos como logísticos. Solo en la provincia congoleña de Ituri, epicentro del actual brote, unos 50 trabajadores internacionales llegaran a las zonas afectadas para trabajar con unos 480 profesionales locales.

Como señala MSF en su último informe: “El hecho que el ébola haya llegado tan lejos -la cepa se ubica en Kampala, Uganda, y también en Goma y Bukavu, provincias al este del Congo, zonas que están a un par de días en coche desde el epicentro- es en sí mismo sorprendente. Esta rápida propagación significa que no se sabe cuántas personas más podrían enfermar en los próximos días”.

En una zona endémicamente infectada con enfermedades como el sarampión, la malaria y el cólera, este brote convive con una interminable violencia armada que asola el este del Congo desde hace más de tres décadas.

   “Esta violencia armada ha generado cerca

    de 7 millones de personas desplazadas internas,

   viviendo en condiciones de hacinamiento e

   insalubridad. Además, la violencia sexual es

   utilizada, tanto por las bandas rebeldes como por

   el ejército regular, como un arma de guerra”

Como sabemos, la RDC sufre una de las crisis humanitarias más graves del mundo. La región este congoleña, en especial las provincias de Kivu, cuyas capitales Goma y Bukavu, padecen décadas de un conflicto crónico impulsado por el control de sus ingentes recursos minerales estratégicos como: el coltan y el cobalto, agravado desde principios del 2025, por el recrudecimiento de las acciones terroristas del grupo rebelde M23, banda armada proveniente de las vecinas Ruanda y Uganda.

La RDC está presentando un brote del virus 
del ébola en las provincias de Ituri, Kivu Norte y 
Kivu Sur, habiéndose desplazado a la ciudad de
Kampala en Uganda, como se indica en el mapa.

Esta violencia armada ha generado cerca de 7 millones de personas desplazadas internas, viviendo en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Además, la violencia sexual es utilizada, tanto por las bandas rebeldes como por el ejército regular, como un arma de guerra, afectando indiscriminadamente a mujeres y niñas congoleñas.   

La estratégica provincia de Ituri, ubicada al este del país y epicentro del brote, es una región remota severamente afectada por el conflicto armado. Allí, hay varios campos de personas desplazadas, algunos de gran tamaño, con importantes problemas de abastecimiento e infraestructuras. La violencia en esta región hace  que resulte muy complicado hacer llegar la ayuda necesaria para los afectados y comprometer la seguridad para los trabajadores humanitarios en el terreno. En las últimas de semanas de junio, la situación en Ituri se ha deteriorado aún más por los enfrentamientos entre grupos armados y el aumento de ataques contra la población civil y comunidades de desplazados.

   “La región este de la RDC es una de las

    regiones más frágiles del mundo, ya al límite,

   devastado por la violencia armada, el desplazamiento

   masivo de personas y los continuos ataques

   de las milicias irregulares a infraestructuras clave

   como hospitales y escuelas”

Organizaciones humanitarias y agencias de las NN.UU llevan meses alertando de asesinatos, saqueos y bloqueos de carreteras que dificultan el acceso a amplias zonas de la provincia y comprometen tanto el suministro de ayuda como la seguridad del personal sobre el terreno. El coordinador de UNICEF en la RDC, Ricardo Pires, exige en su último comunicado: “Pedimos que se garantice el acceso a la ayuda humanitaria, que se respete y que se permita, porque es lo que está establecido en el derecho internacional humanitario”.

Alrededor de 1,300 civiles murieron y más de medio millón
fueron desplazados, en el 2025, debido a los diversos 
conflictos armados que viene padeciendo la RDC 
en las últimas tres décadas.

La región este de la RDC es una de las regiones más frágiles del mundo, ya al límite, devastado por la violencia armada, el desplazamiento masivo de personas y los continuos ataques de las milicias irregulares a infraestructuras clave como hospitales y escuelas. Lo cual complica la gestión de la crisis. El personal médico ha huido por la violencia, porque esta zona es frecuentada por las bandas rebeldes. “Si la población afectada por el brote epidémico tiene que huir por la violencia, esto supondrá el aumento de la propagación de la enfermedad. Podría ser devastador y sería un escenario muy negativo”, es parte del llamado que hace OXFAM-África, a través de su vocero en la región, el reconocido medico congoleño Manenji Mangudu.

En la actualidad, el mundo es un lugar mucho más complejo y difícil que en periodos anteriores, con todas las crisis y guerras abiertas que tenemos: en Irán, el Asia Central, el Medio Oriente, en Europa Central, Ucrania, el Sahel, el Cuerno de África, conflictos que afectan la cadena de suministro, la logística y la capacidad de ayuda de las agencias humanitarias para llegar rápido. La RD del Congo necesita mucho más ayuda de la comunidad internacional y de las agencias de las NN.UU para poder manejar una difícil crisis que la hace convivir, el día de hoy, entre la brutal violencia armada y la emergencia sanitaria del ébola.

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