Wednesday, March 25, 2026

 IRÁN: LA SOMBRA DE LA GUERRA SOBRE ÁFRICA 

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Desde el inicio del conflicto armado en Irán, los países africanos no solo llamaron al cese de las hostilidades, sino que
advirtieron de las graves consecuencias que esta guerra podría traer para el continente, 
sobre todo en materia económica y alimentaria. 

El actual conflicto armado que se vive en Irán, puede parecer lejano, pero está generando una fuerte volatilidad global y conmociones geopolíticas mucho más allá del Medio Oriente. Una región afectada por este conflicto son los países del África. Comercio alterado, costos del transporte en alza, amistades en riesgo y alianzas en constante cambio: la sombra de los ataques aéreos de la alianza norteamericana-sionista contra Irán ya tiene un impacto devastador sobre la población africana.

La semana pasada Bloomberg, la agencia de noticias económicas, informaba que el gobierno de Kenia vivía pendiente del desplazamiento de un barco lleno de gasolina. Este país africano no dispone de reservas de combustible, y debe de importar la gasolina para hacer funcionar su economía. El 76% de su suministro proviene de los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Kuwait, cuya producción y distribución de petróleo y gasolina se ha visto afectada por la guerra en Irán. El país del África oriental, que hace menos de dos años se enfrentó a disturbios después de un plan de ajuste del gobierno, intuye que la inflación energética aumentará el descontento en las calles. Kenia, no está sola: en el resto del continente africano, los países que ya tenían una situación financiera delicada por el aumento de pagos de la deuda ahora deben de afrontar un golpe que sacudirá toda su economía.

Los equilibrios en las declaraciones de los países están a la altura de la gravedad de la situación: Sudáfrica, Kenia, Nigeria y la Unión Africana, tienen un tono más neutral, mencionan el derecho internacional, las normas de la guerra y los riesgos para la seguridad internacional. Marruecos se ha mostrado más solidario con los países del Golfo, mientras que Chad y los países de la Alianza del Sahel -Burkina Faso, Mali y Níger- no ocultan su simpatía con Irán. En un continente con pocas refinerías, muchos países dependen de las importaciones de gasolina, incluso aquellos que producen petróleo. El bloqueo del Estrecho de Ormúz, por donde circula el 20% de las exportaciones petroleras del mundo, implica que el petróleo crudo sea más caro y esto se traslada a los costes de la gasolina importada -a los que hay que sumar el coste del transporte-. En total el continente africano gastó 92,700 millones de dólares en importar gasolina en el 2024.

      “La sombra de los ataques aéreos

       de la alianza norteamericana-sionista

      contra Irán ya tiene un impacto

      devastador sobre la población africana

Los brutales ataques de los Estados Unidos e Israel a Irán, unido a la respuesta de este último atacando a varios de sus vecinos del Golfo, al generado inquietud en el Cuerno de África. Etiopía ya está sufriendo la escasez de combustible: un 97% es producido por Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Este país africano, en medio de un programa de ajuste del FMI desde julio de 2024, ve el aumento de la factura de las importaciones de gasolina como una amenaza existencial tras una durísima devaluación: de los 57 birr (moneda etíope) por dólar en julio 2024 hasta los 155 birr por dólar en la actualidad. La crisis del combustible en Etiopía ya está afectando a su frágil industria, y los efectos podrían extenderse a medida que continúen los combates. Los países vecinos, que ya lidian con desplazamientos de personas y crisis de alimentos como la seguía en Somalia, corren el riesgo de sufrir un aumento de la inflación, lo que convierte esto quizás en el peor periodo de su historia económica reciente.

El Estrecho de Bad El-Mandeb punto de entrada al Mar Rojo,
en las costas del Cuerno de África, transita más del 12% del
comercio mundial. Esta zona ya estuvo en el punto de mira 
de los hutíes de Yemen, aliados de Irán, durante el
genocidio en Gaza. 

En la región del Cuerno de África, también se halla el Estrecho de Bab el-Mandeb, punto de entrada al Mar Rojo y que, al igual que el Estrecho de Ormúz, es una arteria determinante del comercio global, por donde transita más del 12% del comercio mundial. Históricamente, los países de la región lo han utilizado para ganarse el favor y atraer las inversiones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar, pero ahora algunos empiezan a verlo como un riesgo: preocupa que Irán pueda ampliar sus operaciones contra los intereses norteamericanos en el Cuerno de África. Yibuti, por ejemplo, alberga una importante base militar en su territorio, y Somalilandia fue recientemente reconocida por Israel. Además, Somalia es el país con una situación financiera más delicada, a raíz de la caída de su ayuda exterior. Este país ya se alineado con Arabia Saudita, navegando la rivalidad reciente entre Riad y Abu Dabi.

    “En los últimos años se ha generado una

     división económica entre “dos Áfricas”

    a partir de sus principales exportaciones.

    Hay una parte de África que tiene como primera

    exportación el oro, y se ve beneficiada por el

    aumento reciente de este. La otra, exportadora

    de petróleo crudo, llevaba una temporada

    sufriendo precios bajos”

En los últimos años se ha generado una división económica entre “dos Áfricas” a partir de sus principales exportaciones. Hay una parte de África que tiene como primera exportación el oro, y se ve beneficiada por el aumento reciente de este. La otra, exportadora de petróleo crudo, llevaba una temporada sufriendo precios bajos. La reducción de las exportaciones de grandes productores como Kuwait, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos generará una oportunidad para los vendedores de petróleo africanos como: Angola, Nigeria, Libia, Guinea Ecuatorial o Chad entre otros.

El anuncio de Qatar del bloqueo de sus exportaciones de gas natural licuado puede abrir oportunidades a productores como Mozambique y Senegal, que podrían vender su producción a precios más elevados. Pero esta situación favorable podría resultar efímera: el petróleo crudo cotiza por encima de los 87 dólares por barril, muy por encima del umbral presupuestario angoleño de 61 dólares por barril. El petróleo representa más del 90% de los ingresos por exportación, pero Angola importa la mayoría de sus bienes, por lo que está expuesta a la inflación global de precios de otros productos. En esa encrucijada se encuentran la mayoría de países africanos: los que ganen por un lado -mayores ingresos por exportación- tendrán que gastarlo en otro -importaciones más caras-.

Por otro lado, el freno a las exportaciones de urea -un tipo de fertilizante- a través del Estrecho de Ormúz y el aumento del precio del gas -una materia prima fundamental para la producción de fertilizantes- constituyen otro peligro para África: el 30% de los fertilizantes pasan por el estrecho. La producción local de alimentos como el arroz y el trigo -que no suele ser suficiente para alimentar a toda la población- se debe complementar con importaciones del exterior que llegan con mayores precios. Como vemos, los gobiernos africanos, acuciados por los pagos de deuda, deberán hacer equilibrios para frenar el aumento de los precios de los productos básicos de alimentos. Esta guerra que se libra en el Medio Oriente no es una guerra de los africanos, pero la sombra de este conflicto viene acechando sobre su territorio.

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