Thursday, November 6, 2025

EL SÁHARA OCCIDENTAL Y LA TRAICIÓN DE MOSCÚ Y PEKÍN

Por: Javier F. Miranda Prieto

El viernes 31 de octubre pasará a la historia como el día que las NN.UU legitimaron de facto el Plan de Autonomía
de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, gracias a la traición que China y Rusia orquestaron 
contra el heroico pueblo saharaui.

El pueblo saharaui lleva medio siglo esperando y luchando por poder decidir su futuro. La semana pasada, las grandes potencias hegemónicas de la ONU -Estados Unidos, Rusia y China- no solo le dieron la espalda a sus reivindicaciones históricas, si no, que además, le arrebataron la posibilidad de ejercer el derecho a la autodeterminación en un futuro. La monarquía marroquí logró el respaldo diplomático que buscaba y necesitaba. ¿Qué poderosos intereses hicieron posible esta inesperada decisión?

Durante décadas, Marruecos ha venido cultivando una política exterior meticulosa, discreta y persistente, orientada a la construcción de una legitimidad que justificara su proyecto de anexión del Sáhara Occidental. El conflicto que comenzó tras el abandono de España de su antigua colonia en 1975, había quedado encallado en un callejón diplomático sin salida. Pero el Palacio Real de Rabat, lejos de conformarse con el inmovilismo, apostó por una vía distinta: convencer a los grandes actores del tablero internacional de que su plan de autonomía bajo soberanía marroquí era la única opción viable.

Para ello, la dictadura de Mohamed VI fue entretejiendo acuerdos económicos, militares y estratégicos con actores aparentemente antagónicos, con Estados Unidos, Rusia, China e incluso Israel. En paralelo, Rabat invirtió fuertemente en el desarrollo del territorio ocupado: carreteras, puertos, energía solar y grandes inversiones extranjeras sirvieron para normalizar una ocupación que casi nadie parecía cuestionar.

Con el gobierno de Pekín, Marruecos profundizó una relación que va mucho más allá de los vínculos comerciales. China ha encontrado en Marruecos una puerta de entrada al África occidental. A través de su iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, ha financiado infraestructura clave en Casablanca, El Aaiún y Dajla. Además, Marruecos se convirtió en proveedor de fosfatos y metales raros fundamentales para la industria tecnológica china. A cambio, recibió inversiones, tecnología y  respaldo en foros multilaterales.

          “El respaldo al “Plan Marroquí” dejó al desnudo

          lo que de verdad defienden las grandes potencias”

Moscú, por su parte, ha visto en Rabat un socio útil en el norte de África. Si bien no habido un pacto militar formal, sí han existido intercambios de entrenamiento, cooperación en seguridad y venta de armamento ligero. La discreta relación entre Rusia y Marruecos también le permitió a Putin ganar influencia en la región sin comprometerse abiertamente con Argelia, un tradicional y antiguo aliado de la hoy desaparecida Unión Soviética.

En la resolución se descarta la autodeterminación para el 
pueblo saharaui. El Sahara Occidental estaría bajo la
soberanía de Marruecos


El caso más llamativo es el de Israel. Tras los “Acuerdos de Abraham” y el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara durante el primer mandato de Donald Trump, Marruecos e Israel reforzaron su cooperación en ámbitos como la ciberseguridad, la inteligencia, la industria militar y la tecnología de vigilancia. Esta alianza con implicaciones profundas, ofreció a Rabat a acceso a tecnología militar de última generación y a la bendición de Washington. Todo este tejido de alianzas tenía un objetivo común: construir una red de apoyos geopolíticos que garantizara el respaldo -o al menos la neutralidad- de las grandes potencias en litigio cuando llegara el momento de la verdad. Y ese momento llegó en la última sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la semana pasada.   

En efecto, el viernes 31 de octubre pasará a la historia como el día que las Naciones Unidas legitimaron de facto el plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. La resolución, redactada por los Estados Unidos, fue aprobada por 11 votos a favor, con la abstención de Rusia, China y Mozambique, y la ausencia de Argelia, que decidió no participar en el siniestro contubernio como forma de protesta.

                “Trump, Putin y Xi “aplauden” sin palabras

                   el fin del derecho a la autodeterminación

                                  del pueblo saharaui”

El texto renovaba por un año más de la inoperativa MINURSO -la misión de la ONU en territorio saharaui- pero introducía un giro clave: establecía que las negociaciones futuras se basarían en la propuesta marroquí como único marco posible. En la práctica, esto significa descartar de forma definitiva la autodeterminación para el pueblo saharaui. Los saharauis estarían bajo la soberanía de Marruecos y de las Fuerzas Armadas marroquíes.

Muchos esperaban que Moscú y Pekín frenaran, con su derecho de veto, esta resolución que consolida la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental. No ocurrió así, sino todo lo contrario. Ambos países se abstuvieron, lo que en la práctica fue una forma explícita de dar luz verde al plan impuesto por Estados Unidos sin, supuestamente, ensuciarse las manos. Es la estrategia clásica del “no bloqueo”, que ya han empleado antes cuando la decisión favorece sus intereses indirectamente o les evita enemistades innecesarias.

Pero, ¿por qué no votaron en contra? Las razones -ajenas a cualquier consideración ética o legal sobre el derecho a la autodeterminación de los saharauis- son también económicas y geopolíticas.

China, por ejemplo, ha reforzado sus vínculos con Marruecos en la última década en múltiples frentes. No solo importa grandes cantidades de fosfatos -clave para su producción agrícola- sino que también ha invertido en infraestructura vial, muchas situadas en pleno territorio saharaui ocupado. El plan de autonomía marroquí ofrece a Pekín, por lo tanto, una “normalización” de sus intereses económicos en la zona.

                    “Marruecos sella su victoria en la ONU

                    sin disparar una sola bala. Solo le bastó

                           la traición de Moscú y Pekín”

Por su parte Rusia, aunque históricamente mantiene buenas relaciones con Argelia (aliado incondicional de los saharauis en el Magreb) ha decidido no jugar fuerte en esta partida. Necesita a Marruecos como actor estable en esta región convulsa y paga así, la postura neutral de Marruecos, ante la guerra en Ucrania. A ello se suma el interés ruso por aumentar su influencia en el África Occidental, donde Rabat puede actuar como puente y aliado. Moscú, elige una “abstención cómoda” que le permite quedar bien con todos...menos con los saharauis.

Ambos países, además, están profundamente interesados en proyectar la imagen de “potencias globales constructivas” que no bloquean resoluciones multilaterales. Pero esta postura revela, lo que ya muchos sospechan: ni China ni Rusia son garantes de los derechos de los pueblos, su traición a la causa saharaui evidencia que son actores que responden, como todas las grandes potencias capitalistas, a sus propios cálculos mercantiles y geopolíticos.

             “Las negociaciones futuras solo se basarían

                  en la propuesta marroquí como único

                                   marco posible”

Este no es, en efecto, el primer caso en que Rusia y China dejan que se apruebe una resolución que conlleva consecuencias dramáticas a un país del sur global. En 2011, ambos países se abstuvieron en la votación de la ONU que dio comienzo a la brutal intervención militar de la OTAN en Libia, bajo la excusa infame de proteger a la población civil.

El resultado fue el derrocamiento de Muamar el Gadafi, el colapso del Estado libio y el inicio de una guerra civil que, aun hoy, sigue desangrando a ese país. Entonces, como ahora, la abstención de Moscú y Pekín permitió a las potencias occidentales intervenir en Libia contando con cobertura legal. Años más tarde, Rusia se quejaría de haber sido “engañada” por Washington, pero lo cierto es que su abstención abrió la puerta a una operación que destruyó a uno de los Estados más desarrollados de África.

El paralelismo ahora con el Sáhara Occidental es evidente. Ambos casos muestran que, cuando se trata de defender el derecho internacional frente a los intereses de las grandes potencias, los discursos se diluyen y las abstenciones hablan más fuerte que cualquier tipo de causa justa. La heroica y justa causa del pueblo saharaui por su independencia, hoy debe de estar más viva que nunca, los pueblos africanos, del sudeste asiático y los latinoamericanos están con ellos, a pesar de la traición de Moscú y Pekín.    

Monday, November 3, 2025

 LA “EPIDEMIA” DE LA REELECIÓN PRESIDENCIAL:

EL CASO CAMERÚN

Por: Javier F. Miranda Prieto

Paul Biya el penúltimo dinosaurio africano buscando su octavo mandato en Camerún. Biya con sus 92 años de edad,
es el líder más longevo del mundo y el segundo en mantenerse en el poder, luego de su vecino,
el dictador Teodoro Obiang Nguema de Guinea Ecuatorial.

Como si fuera una voraz epidemia, que a lo largo de los años ha venido minando el débil cuerpo democrático de algunos países africanos, el virus de la “reelección presidencial”, ese mal endémico de las sociedades caudillistas y poco institucionalizadas, ya ha cobrado más de una víctima entre el elenco estable de los autócratas africanos. En las últimas semanas se han reeditado esas mascaradas de elección popular, que no han convencido a nadie, pero que solo ha servido para entronizar en el poder por tercera vez consecutiva al inefable Alassane Ouattara en Costa de Marfil y consagrar por octavo periodo presidencial al más longevo de los tiranos africanos, Paul Biya en Camerún.

El caso de Biya es particularmente revelador por el profundo hartazgo de gran parte de la población camerunés, que durante semanas inundaron las calles de las principales ciudades del país expresando su repudio por una ilegal y corrupta reelección presidencial, continuando con más de cuatro décadas de tiranía.

El lunes 27 de octubre, el Consejo Constitucional emitió los resultados oficiales de las elecciones presidenciales del pasado día 12, en las que, por octava vez, Paul Biya habría salido “vencedor” con un 53,66% de los votos. Su principal rival, Issa Tchiroma Bakary, habría obtenido 35,19% de los sufragios. A pesar de la oficialidad de estos datos, las cifras caben ponerlas en condicional, pues, tal como denuncian la oposición y los pocos observadores asistentes al proceso electoral, múltiples evidencias parecen demostrar la existencia de un fraude electoral masivo. Colegios electorales donde la participación superó el 100% o una participación especialmente abultada en las zonas más partidarias a Biya y extremadamente bajas en los bastiones de la oposición, son algunas de las muestras de la manipulación electoral.

                 “Paul Biya tiene actualmente 92 años,

              siendo el líder no monárquico más longevo

              del mundo. De cumplir su octavo mandato,

           el presidente camerunés llegaría a los 99 años”

Las protestas empezaron nada más cerrarse los colegios electorales, siendo especialmente relevantes en Garoua, la ciudad del norte del país de donde es original el líder de la oposición Tchiroma. Con los días se extendieron al resto de ciudades importantes como la capital Yuandé o el puerto de Duala. Los protestantes llegaron a incendiar la sede el gobernante partido Movimiento Democrático del Pueblo Camerunés. Para evitar su propagación y circulación de imágenes de la brutal represión que se estaba llevando a cabo, el gobierno de Biya optó por cortar el servicio de internet.

Las protestas empezaron apenas cerraron las votaciones. 
Según la oposición al menos 20 personas habrían fallecido.

Hasta ahora, las cifras de los muertos y detenidos no están del todo claras, según la oposición, al menos veinte personas habrían fallecidos por la represión policial. Los detenidos se cuentan por centenares, y el gobierno ha anunciado que se enfrentarán a un tribunal militar donde serán juzgados injustamente por “insurrección” o “incitación a la rebelión”.

Paul Biya tiene actualmente 92 años, siendo el líder no monárquico más longevo del mundo. De cumplir su octavo mandato, el presidente camerunés llegaría a los 99 años. Esto contrasta extremadamente con la media de la población del país, que se acerca a los 18 años, por lo que se calcula que solo un 10% de la población había nacido antes de la llegada de Biya al poder en 1982. A su vez, este tirano lleva ya 43 años al frente del país, siendo el segundo jefe de Estado con más años en el cargo no solo en África, sino en todo el mundo. En esa clasificación le supera solo el presidente de la vecina Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, con 46 años como dictador.

                “Veinte personas habrían fallecidos por la

               represión policial. Los detenidos se cuentan

               por centenares, y el gobierno ha anunciado

                 que se enfrentarán a un tribunal militar”

Desde su llegada al poder, Biya ha basado su gobierno en un control absoluto de las estructuras del Estado, en sus manos y en las de una reducida élite, así como el uso sistemático del miedo y la represión contra cualquier forma de disidencia política. Aunque, desde 1992, Camerún celebra oficialmente elecciones multipartidarias, estás lejos de ser un verdadero ejercicio democrático, se han convertido en una herramienta de legitimidad. En todas y cada una de las elecciones celebradas desde entonces se han producido comprobadas acusaciones de fraude. Inevitables características del letal virus de la “reelección presidencial”.

Al fraude electoral, se suma otra sintomatología de esta “epidemia”, la constante represión contra los opositores, activistas y periodistas, que a menudo son juzgados por Tribunales Militares. A su vez, el gobierno utiliza diferentes estrategias para evitar la candidatura de “opositores incomodos”, dejando vía libre a los que no considera un peligro para aparentar una verdadera competencia. Pero en estas elecciones esta estrategia le salió mal.

Tras invalidar sin grandes argumentos al histórico opositor de Biya, Maurice Kamto, la competencia le salió dentro de sus filas. Tras más de treinta años como funcionario del gobierno de Biya, su antiguo ministro Tchiroma decidió presentarse a las elecciones como una opción de cambio, canalizando gran parte del voto que correspondía a Kamto. Tchiroma resultó menos domable de lo que preveía Biya, pues incluso rechazó su oferta de ser primer ministro si aceptaba los resultados electorales.

           “Francia es el mayor interesado en que el gobierno

             de Biya no caiga. Para ello, lleva años aportando

           apoyo logístico y formación al ejército camerunés”

Por otra parte, las fuerzas de seguridad camerunesas tienen una larga experiencia en la represión contra la población civil. Durante años han llevado a cabo una brutal represión contra la autoproclamada República Federal de Ambazonia, territorio de habla inglesa que reclama su autodeterminación. Aunque los abusos son similares en ambos bandos, el ejército ejecuta una política de exterminio contra la población civil, lo que incluye destrucción de aldeas y de infraestructura básica como escuelas y hospitales. Se calcula que en este conflicto habrían fallecido en la última década más de 6,500 personas.

Todo este historial de violaciones de los derechos humanos y democráticos, no ha impedido que Francia, antigua metrópoli colonial, siga considerando a Camerún como uno de los principales socios estratégicos del continente. Tras los golpes militares en el sahel (Burkina Faso, Níger y Mali) y un resentimiento generalizado contra sus prácticas coloniales, Francia es el mayor interesado en que el gobierno de Biya no caiga. Para ello, lleva años aportando apoyo logístico y formación al ejército camerunés. En el 2022, Emmanuel Macron visitó Camerún para fortalecer los lazos bilaterales, lo que incluye la inversión de empresas francesas en prácticamente la totalidad de los sectores económicos estratégicos. Olvidó, en cambio hacer alguna mención a las violaciones de los derechos humanos o a la inexistencia de un sistema democrático.

Tras más de cuatro décadas de férreo control del poder, Biya vive actualmente uno de los momentos más tensos de su carrera política. Su control se basa principalmente en el ejército, el cual, como ya hemos visto recientemente en otros países como Madagascar, podría considerar tomar el mando si evalúa que Biya no es capaz de garantizar la estabilidad del país. Lo cierto es que los cameruneses, seguirán en las calles durante las siguientes semanas, conscientes del importante papel que cumple la presión popular en determinar si ha llegado el fin del longevo gobierno autoritario y represivo de Biya y para poder combatir y exterminar esa nociva y perversa “epidemia de la reelección presidencial”.

Friday, October 31, 2025

ÁFRICA, EL FMI

Y EL DESPERTAR DE LA CALLE

Por: Javier F. Miranda Prieto

La imposición de un fuerte ajusto fiscal por parte del FMI, generó en las calles de Nairobi, Kenia, varias semanas de multitudinarias protestas. Movilizaciones similares se vivieron en muchas capitales africanas,
visibilizándose una situación parecida a las vividas afines del siglo pasado. 

Durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, el continente africano fue uno de los mayores destinatarios de los llamados Planes de Ajuste Estructural diseñados por el Fondo Monetario Internacional FMI y el Banco Mundial. El objetivo era combatir la imposibilidad de muchos países de pagar el servicio de sus inmensas deudas con la imposición de severas medidas para recortar el gasto público, liberalizar sus economías y llevar a cabo privatizaciones masivas. Su impacto fue devastador: aumento de los índices de pobreza y desigualdad y desmantelamiento de los servicios públicos.

Al tiempo que los grandes organismos económicos multilaterales imponían su voluntad a los gobiernos africanos, las calles de muchos países se convirtieron en el escenario de masivas muestras de resistencia como huelgas generales, manifestaciones o acciones de desobediencia, respondidas a menudo con una severa y brutal represión.

Tres décadas después, el recuerdo de aquellos años sigue muy vivo en la memoria de muchos africanos y, en medio de una nueva y grave crisis de deuda externa, los programas de ajuste impuestos desde Washington -sede del FMI- vuelven a estar en el centro del debate, convirtiéndose  en uno de los principales motivos de las grandes protestas sociales llevadas a cabo en países como Kenia, Angola o Nigeria.

De entre estas, probablemente las de mayor cobertura mediática han sido las ocurridas en Kenia, especialmente cuando las imágenes del parlamento en Nairobi quemado por los manifestantes, consiguieron un espacio en los principales telediarios del mundo en 2024. La respuesta del recién inaugurado gobierno de William Ruto fue el despliegue del ejército y el uso de municiones para dispersar a los manifestantes.

              “Los programas de ajuste del FMI, tuvieron un

                impacto devastador: aumento de los índices

            de pobreza y de desigualdad y desmantelamiento

                              de los servicios públicos” 

El motivo de estas protestas fue la aprobación de un proyecto de ley para la creación de nuevos impuestos sobre productos básicos como: el pan, el aceite y útiles de limpieza personal. Para muchos kenianos ya muy afectados por la crisis económica, volvían a ser las personas de menores recursos quienes pagaban los mayores efectos de estos ajustes. De entre todas las proclamas y pancartas, una sobresalía sobre el resto: “FMI out of Kenya”.

Según el propio presidente, el objetivo era “sacar a Kenia del borde del catastrófico abismo de la deuda”. En concreto, gran parte de esa deuda derivaba del “programa de reforma” del FMI de 2021 dotado con 2,400 millones de dólares ampliados luego a 3,600, desembolsados en varias fases en función del cumplimiento de las condiciones impuestas. Bajo diversos eufemismos, se trataba de medidas ya conocidas: subidas de impuestos, recorte de subsidios, control de gasto público y privatizaciones.

             “Un caso muy parecido lo representa Nigeria,

                     donde las políticas de ajuste del FMI

          también han puesto el foco en los subsidios sobre

               los combustibles. En este caso se trata del

        mayor productor y exportador de petróleo de África”

Tras semanas de levantamiento popular y una represión brutal con más de 50 muertos, el gobierno keniano se vio obligado a echar marcha atrás en el proyecto de ley. En su lugar, el gobierno optó por un importante recorte presupuestario para compensar los ingresos previstos. Estos nuevos recortes estarían dirigidos a sectores sociales como: salud, educación, transporte, infraestructura y subsidios a las familias pobres. La tijera de la austeridad fiscal volvía a afectar a los más necesitados.

Los ajustes del FMI están dirigidos contra los subsidios que
benefician a las familias más pobres. La austeridad
fiscal, volvía a afectar a los más necesitados.

Para el FMI “el rechazo a las medidas de ajuste desafiaban los esfuerzos de consolidación fiscal en curso”. Es decir, por un lado presionaba a Kenia para continuar con los planes de ajuste, y por otro lado echaba balones fuera al poner el foco de las protestas en el gobierno keniano y no en sus propias exigencias. No le faltaba en parte razón, pues la violenta respuesta estatal y el retroceso democrático que denunciaban muchos kenianos, convirtieron estas reivindicaciones económicas en una verdadera revuelta para el gobierno. 

Kenia, como aliado clave de Europa y los Estados Unidos en la región este de África, las críticas al gobierno de Nairobi fueron mínimas, limitadas a tímidas declaraciones de preocupación. A pesar de ello, este país africano se ha convertido en un caso paradigmático de la resistencia popular a las exigencias del FMI y en un modelo de cómo estas pueden acabar provocando un profundo cuestionamiento a todo el sistema político y económico.

                “Tras semanas de levantamiento popular

            y una represión brutal con más de 50 muertos,

              el gobierno keniano se vio obligado a echar

                     marcha atrás en el proyecto de ley”

Angola en pleno verano africano, fue escenario de una fuerte resistencia a las medidas impuestas por los grandes organismos financieros mundiales. En julio, una huelga de tres días convocada por asociaciones de taxistas y buses en Luanda, contó desde el principio con un gran apoyo popular, extendiéndose a la mayor parte del país y convirtiéndose en una verdadera revuelta contra el gobierno.  Tal como ocurrió en Kenia, las protestas fueron reprimidas con dureza y las mismas autoridades angoleñas reconocieron hasta más de 25 fallecidos, cerca de dos centenares de heridos y más de mil detenidos.

La chispa que encendió este malestar popular fue la decisión del gobierno de aumentar en un 33% el precio del diésel, medida de gran repercusión en los bolsillos del conjunto de ciudadanos. A su vez, sectores como el agrícola o el de los transportes son altamente dependientes de los subsidios a este combustible, los cuales, según el propio gobierno, representan el 4% del PBI. Angola es en la actualidad el tercer mayor productor de petróleo en el continente, y este representa un 95% de las exportaciones y un 60% de los ingresos.

Los cinco principales países africanos prestatarios del FMI,
representan más del 40% de los prestamos del FMI a África

“La eliminación de los subsidios es muy importante para asegurar la consolidación fiscal”, aseguraba el FMI para justificar la implementación de esta impopular medida económica. Angola debe aproximadamente unos 3,600 millones de dólares al FMI y el conjunto de su deuda pública alcanza más del 70% de su PBI. La eliminación del subsidio y la consiguiente subida de los precios del combustible, tuvieron un espectacular impacto de la economía doméstica de los angoleños, lo que ocasionó que diversas organizaciones sindicales y colectivos estudiantiles salieran en forma masiva a las calles durante los últimos cuatro meses, expresando su repudio a las medidas de ajuste económico y a la clase dirigente del país. 

Al mismo tiempo las grandes empresas y las elites relacionadas con el gobernante Movimiento Popular de Liberación de Angola MPLA, partido político que está en el poder desde su independencia, siguen recibiendo ingentes beneficios procedentes del petróleo, lo que refuerza las desigualdades sociales. Todo ello ha creado un marco más amplio de descontento social que no se limita a cuestiones económicas puntuales, sino que rechaza todo un modelo de Estado y gobernanza liderado por el mismo partido que desde 1975 ha perpetuado la concentración de la riqueza en pocas manos.

                “Angola es en la actualidad el tercer mayor

                     productor de petróleo en el continente,

               y este representa un 95% de las exportaciones

                              y un 60% de los ingresos”

Un caso muy parecido lo representa Nigeria, donde las políticas de ajuste del FMI también han puesto el foco en los subsidios sobre los combustibles. En este caso se trata del mayor productor y exportador de petróleo de África. Los efectos de esta medida fueron muy duros para muchos ciudadanos, resultando en un espectacular aumento del costo de vida y una gran caída de su poder adquisitivo. Las protestas no se hicieron esperar, y gran parte de la sociedad nigeriana salió a las calles durante este verano. La respuesta fue más de lo mismo, pues, según denunció Amnistía Internacional, hasta 24 personas fallecieron por disparo de la policía.

Situaciones similares se han vivido durante los últimos meses en muchos países africanos, visibilizándose una situación extremadamente parecida a las vividas afines de siglo. Las políticas de ajuste son percibidas como una imposición externa  y una pérdida de soberanía, sirviendo como catalizador para aglutinar un malestar social generalizado en el que fluyen demandas económicas, de justicia social, democráticas y de hartazgo ante el sistema político. Con una población muy joven y el uso de las redes sociales, las protestas y movilizaciones adquieren ahora una fuerza renovada, por lo que habrá que estar atento a la redición y continuación del despertar de la calle.

Tuesday, October 28, 2025

 

EL FASHER–SUDÁN:

UNA TRAGEDIA OLVIDADA

Por: Javier F. Miranda Prieto

El pasado domingo 26 de octubre, las milicias de las RSF tomaron la ciudad de El Fasher, capital de Darfur-Norte,
ubicada al oeste de Sudán. En un hecho más de esta larga y casi olvidada guerra civil sudanesa, que enfrenta al ejercito regular sudanés y a las milicias de paramilitares.

En la actualidad las crisis humanitarias se suceden en diferentes rincones del planeta (RD del Congo, Gaza, Yemen, Afganistán, Sudán), y en muchos casos estos conflictos se mantienen silenciados y relegados en un segundo plano en medio de la vorágine mediática. Es lo que sucede con la pequeña ciudad de El Fasher, capital de Darfur-Norte, región ubicada al oeste de Sudán, que desde hace 18 meses estuvo sitiada por las milicias mercenarias de las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF, por sus siglas en inglés. Las cuales llegaron a ingresar a sangre y fuego a esta ciudad el pasado domingo 26 de octubre. Las RSF se formaron durante la guerra de Darfur en el 2003, bajo el nombre de Janjaweed, quienes fueron acusados de genocidas durante ese conflicto.

Las primeras informaciones señalan que las milicias paramilitares habrían saqueado las oficinas públicas, escuelas y todos los hospitales, provocando el colapso del sistema sanitario. Por otra parte, por razones de seguridad, el ejército sudanés se habría retirado de la ciudad hacia zonas más seguras, sin descartar la retoma de esta estratégica región en los próximos días. El Alto Comisionado de las NN.UU para los Derechos Humanos ha lanzado una advertencia sobre el riesgo de hambruna en este país, pero sobre todo sobre el peligro de ejecuciones sumarias por motivos étnicos (en Darfur conviven las etnias: Fur, Masaalit y Zaghawa, quienes fueron víctimas de matanzas por los antiguos Janjaweed en la guerra de 2003, milicias que ahora forman las RSF), acciones que se estarían produciéndose en la zona. Por el momento es imposible calcular el número de nuevas víctimas civiles.

El Fasher constituyó el último apoyo importante para el ejército sudanés en la zona de Darfur por lo que las RSF estaban centrándose en acabar con él. Esta ciudad reúne a una parte importante de la población desplazada de la región y se encuentra prácticamente aislada y sin rutas estables de abastecimiento de medicinas, alimentos y asistencia internacional.

La región de Darfur constituye un punto estratégico dentro de Sudán ya que conecta con sus vecinos Chad, Libia, Sudán del Sur y República Centroafricana lo que supone una zona clave para el movimiento transfronterizo de recursos y efectivo. Al mismo tiempo es una zona rica en recursos naturales como oro y uranio, de gran importancia para sostener los gastos de guerra, y tierras fértiles que son necesarias para sustentar la seguridad alimentaria.

             “El Fasher constituye el último apoyo importante

           para el ejército regular sudanés en la zona de Darfur

         por lo que las RSF están centrándose en acabar con él.

                  Esta ciudad reúne a una parte importante

                  de la población desplazada de la región” 

Este último avance de las milicias irregulares se enmarca en una interminable y casi olvidada guerra civil sudanesa que dio comienzo en abril de 2023 y que enfrenta a las Fuerzas Armadas Sudanesas y a la milicia de paramilitares Fuerzas de  Apoyo Rápido. Tras la caída de la larga dictadura de Omar Al Bashir (1989-2019), se esperaba una transición democrática en el país, pero nunca llegó. Durante el gobierno interino ambas facciones armadas estaban incluidas, pero el gobierno de transición buscaba que las RSF se integrasen en el ejército regular, algo a lo que la milicia paramilitar se negaba. El conflicto comenzó con ataques de las RSF a posiciones del ejército sudanés que no tardó en responder. Desde ese momento ambos bandos han luchado por ocupar posiciones estratégicas sin que ningún grupo armado haya conseguido sobreponerse lo suficiente para finalizar el conflicto o llegar a un acuerdo.

La avanzada de las milicias de las RSF sobre Darfur-Norte. 
En azul las fuerzas paramilitares. En Rojo el ejército
sudanés y en Amarillo otros grupos armados.

Estados Unidos y Arabia Saudita fueron los promotores de las conversaciones en la ciudad saudí de Yeda en el 2023, en las que se buscaba un alto el fuego y la apertura de corredores humanitarios pero quedó bloqueado por la falta de voluntad de las partes en llegar a un acuerdo. Por otro lado, Egipto trato de mediar a través de la Iniciativa de los Estados Vecinos de Sudán, mientras que Sudán del Sur y Chad buscaron la mediación para detener el conflicto que les suponía una importante llegada de refugiados a sus territorios. A estos esfuerzos se sumaron la Unión Africana y Naciones Unidas, aunque su papel fue más secundario.

En un conflicto armado como este, ubicado en una zona tan estratégica como Sudán (muy próxima al Cuerno de África y a las costas del Mar Rojo, vía marítima de los buques petroleros que abastece a las potencias occidentales), no faltan los terceros actores que se involucran para conseguir materias primas estratégicas o mayores cuotas de poder y presencia en la región. La intervención de estos terceros países apoyando a uno u otro bando hacen que el conflicto gane complejidad y se alargue en el tiempo.

              “En una zona tan estratégica como Sudán

         (muy próxima al Cuerno de África y a las costas

       del Mar Rojo, vía marítima de los buques petroleros

               que abastece a las potencias occidentales),

          no faltan los terceros actores que se involucran

           para conseguir materias primas estratégicas” 

Los Emiratos Árabes Unidos han sido señalados por proporcionar apoyo en materia logística y de armamento a las fuerzas mercenarias de las RSF por el interés que tienen por el oro sudanés. A su vez, el por entonces grupo Wagner (ahora África Grup) tuvo contacto con las RSF buscando también un suministro estable de oro. Por su parte, al ejército sudanés tampoco le faltan aliados en el ámbito regional y mundial. Egipto ha apoyado al gobierno sudanés debido a la necesidad de estabilizar su frontera sur. Eritrea también se implicó en este banco buscando un objetivo similar. Sin olvidar, que Arabia Saudita, Turquía e Irán buscaron mantener y consolidar su influencia en el Mar Rojo, enmarcada en la rivalidad que tienen estos tres países.

Desde entonces, las crisis humanitarias se han desatado en diversos puntos de Sudán y con la toma de El Fasher corre el riesgo en convertirse en la  mayor crisis de hambre a nivel mundial. Al mismo tiempo este país lidia con desastres naturales que se intensifican con el paso de los años con fuertes lluvias y deslizamientos de tierra provocadas por las mismas, esto ha generado desplazados internos que se suman a los que huyen del conflicto. Hasta el momento se han contabilizado en torno a 12 millones de desplazados, 8 millones se han movilizado dentro del país, pero otros 4 millones se han dirigido a naciones vecinas.

La martirizada ciudad El Fasher, fue declarada como zona de hambruna por Naciones Unidas a principios de año. De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, en torno a 260 mil personas se encuentran en riesgo de inanición en la capital de Darfur-Norte, de los cuales 150 mil son niños. De acuerdo con datos recabados por el New York Times y publicados el pasado domingo 26, los alimentos básicos cuestan un 460% más que en otras regiones de Sudán, un kilo de arroz puede llegar a costar 73 dólares.

             “El gobierno sudanés tiene mucho que perder

                a nivel bélico y político como para entregar

             la capital de Darfur y para las RSF supondría

                 demasiadas ventajas estratégicas para

                            realizar un alto el fuego”

Los centros médicos y educativos han sido atacados de forma sistemática, con 35 hospitales y 6 escuelas alcanzadas. Durante meses esta ciudad sufrió constantes asedios por parte de las RSF. A principios de octubre, tuvo lugar el ataque más mortífero hasta la fecha, en torno a 75 personas muertas por un ataque de drones artillados contra una mezquita. Las Naciones Unidas condenó esta brutal acción armada contra la población civil, señalando “que todo ataque contra edificios religiosos que congrega a población civil constituye un crimen de guerra”. A pesar de las llamadas internacionales para el inicio de negociaciones de paz luego del ataque a la mezquita, las agresiones contra la población civil han continuado, el 11 de octubre las milicias de las RSF ingresaron al centro de desplazados de Dar Al Arqam dejando una secuela de muerte de 60 víctimas.

A su vez, las bajas civiles son difíciles de cuantificar debido a los cortes de las comunicaciones que sufre periódicamente la ciudad. De acuerdo con los datos recabados por Naciones Unidas, entre el 1 de enero y 30 de agosto del año en curso, 6,865 personas han sido asesinadas por el conflicto, 290 de ellos eran niños. El organismo mundial nos pone en contexto la magnitud del derramamiento de sangre en esta infame guerra, alegando que “representa casi el 80% de todas las bajas civiles (8,580) documentadas durante todo el año 2024.

La ocupación de los mercenarios de las RSF, sobre la martirizada ciudad de El Fasher va ha agudizar las condiciones de vida de sus habitantes, empeorando una de las peores crisis humanitarias del conflicto en Sudán. Los servicios humanitarios han advertido que de prolongarse esta situación, esta ciudad sudanesa podría convertirse en un escenario de hambrunas masivas y epidemias. El gobierno sudanés tiene mucho que perder a nivel bélico y político como para entregar fácilmente la capital de Darfur y para las RSF supondría demasiadas ventajas estratégicas para realizar un alto el fuego, lo cual todo apuntaría a la prolongación del conflicto y a la continuidad de esta tragedia olvidada.

Saturday, October 25, 2025

 

GAZA:

PIEZA CLAVE DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

Por: Javier F. Miranda Prieto

La guerra de exterminio que se produce en Gaza, tiene una importancia preponderante ante el rol que vienen jugando
sus diversos contendientes, convirtiendo a Gaza en una pieza clave en la geopolítica mundial.

El Tipo de colonialismo que pesa sobre el territorio de Palestina, desde hace más de setenta años, es un colonialismo de ocupación que se distingue del viejo colonialismo por ser uno desarrollado por potencias económicas capitalistas. En este sentido, Palestina sufre el imperialismo colonialista que no solo expresa una política de conquista de territorio, sino sobre todo el dominio del capital financiero en particular y del capitalismo monopolista en general.

Lo que estoy señalando no proviene de un aburrido análisis teórico, sino de las conclusiones de un documentado informe elaborado por la valiente Relatora Especial de las Naciones Unidas para los Territorios de Palestina, la abogada y académica italiana Francesca Albaneses, quien indica que son 48 empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York, las principales que se están beneficiando: del genocidio en Gaza, de la ocupación del territorio palestino y de la construcción de asentamientos ilegales para los colonos israelíes. Las dos gestoras de fondos de inversión más importantes del mundo: BlackRock y Vanguard, son las principales inversoras detrás de esas 48 empresas.

La ocupación de Palestina (Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén oriental) por el colonialismo financiero, cumple con funciones fundamentales para la lógica del capitalismo expansionista que busca el reparto del mundo en materia geopolítica, militar, energética y de acumulación de capital.

      “Son 48 empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York,

        las principales que se están beneficiando: del genocidio

             en Gaza, de la ocupación del territorio palestino

              y de la construcción de asentamientos ilegales”

Primero: Militarmente, la Palestina ocupada por Israel representa un enclave de los Estados Unidos en la región del Norte de África y Asia Occidental. Israel, al igual que Japón o Corea del Sur, permite la proyección del poder y disuasión de Washington ante un conflicto global o regional. Israel, como enclave militar, es fundamental para mantener la presencia militar estadounidense en la región, facilitando operaciones y reforzando alianzas, así como para contrarrestar amenazas y proyectar influencia.

Segundo: En materia de política energética, Israel como enclave militar norteamericano representa una “cabeza de playa”, para la entrada, control y ocupación de una de las regiones del mundo con mayores reservas de recursos energéticos: la Península Arábica, el Golfo Pérsico,  el Mar Caspio y Asia Central.

Tercero: Israel es un Estado que impide el desarrollo de las naciones árabes y una fuerza desestabilizadora en la región, particularmente contra Irán, quien controla el estratégico Estrecho de Ormuz. Sus constantes intervenciones militares contra infraestructura estratégica en Irán, Líbano, Irak, Yemen o Siria son expresión de esta política de bloqueo y desestabilización.

             “Israel como enclave militar norteamericano

          representa una “cabeza de playa”, para la entrada,

                control y ocupación de una de las regiones

                        del mundo con mayores reservas

                              de recursos energéticos”

Cuarto: El carácter militarista del ente ocupante de Israel representa un mercado muy lucrativo para el complejo industrial militar norteamericano. La ayuda militar de Washington a Tel Aviv fue de 26 mil millones de dólares entre los años 1999 y 2008, y entre 2008 y 2018 de 30 mil millones de dólares y de 2019 a 2028 se tiene programado que sea de 38 mil millones de dólares. Tan solo en el año 2003 el gasto militar de Tel Aviv fue ascendió a 26 mil 400 millones. Todo este despilfarro militarista beneficia al complejo industrial militar de Estados Unidos. Empresas como Boeing, General Dynamics, Lockheed Martin y Northrog Grumman; son quienes suministran equipos para los aviones de combate F-35 o misil Tamir que utiliza el sistema anti-misil israelí (Cúpula de Hierro). Estas cuatro grandes corporaciones militares son las principales subsidiarias de la maquinaria de guerra sionista.

Quinto: Representa nuevos campos para la acumulación de capital por medio de la reconstrucción y construcción de un nuevo centro turístico en la devastada Franja de Gaza. Igual que pasó con el plan de reconstrucción de Irak tras la ocupación norteamericana en el 2003, conocido como el Plan Bremer, Trump pretende ahora, beneficiar a las empresas contratistas norteamericanas con la “reconstrucción de Gaza” y su conversión en un centro vacacional.

                “Representa una lucha anti-imperialista

        y contra el capital financiero, de aquí la importancia

               histórica de la heroica resistencia palestina

                y de Gaza en particular, como pieza clave

                            de la geopolítica mundial” 

De esta forma, con la ocupación de Palestina por parte de Israel, se estarían consagrando los intereses militares, geopolíticos y económicos de los Estados Unidos en la región del Medio Oriente, configurándose así, la institucionalización del capitalismo colonial.

En este sentido, la lucha del pueblo palestino por la recuperación de su tierra y liberación nacional no solo es contra el ente ocupante de Israel, sino representa una lucha anti-imperialista y contra el capital financiero, de aquí la importancia histórica de la heroica resistencia palestina y de Gaza en particular, como pieza clave de la geopolítica mundial.

Saturday, October 18, 2025

 

THOMAS SANKARA:

SÍMBOLO DE DIGNIDAD Y SOBERANÍA EN ÁFRICA

Por: Javier F. Miranda Prieto

El gobierno de Thomas Sankara, en apenas cuatro años (1983-1987), logró implementar reformas que transformaron 
diversos sectores de la sociedad y la económica de Burkina Faso, dejando
un legado tangible que se percibe hasta hoy.

El pasado 15 de octubre se cumplieron 38 años del asesinato de Thomas Sankara (1949-1987). Hoy su figura y memoria están más vivas y vigentes que nunca en la memoria del pueblo burkinés. Por ello es importante analizar su impacto histórico, su innovador enfoque panafricano, su legado social y cultural y la vigencia de sus ideas en los procesos de cambio contemporáneo en África.

Sankara no fue solo un presidente de Burkina Faso, sino un arquitecto de la revolución social africana. Su enfoque integral combinó justicia social, emancipación económica, soberanía política y promoción de la identidad cultural africana. Su gobierno de cuatro años (1983-1987) implementó reformas que transformaron la agricultura, la salud, la educación y los derechos de las mujeres, dejando un legado tangible que se percibe hasta hoy.

Sankara promovió la producción local y la autosuficiencia alimentaria, logrando un crecimiento del 75% de cereales básicos según información de la FAO, mediante organizaciones de campesinos autogestionarios, orientados a la producción y comercialización de alimentos. Además, implemento campañas de vacunación masivas que redujeron drásticamente la mortalidad infantil y programas de alfabetización que incrementaron la educación escolar del 13% al 25% en menos de cuatro años, fortaleciendo el capital humano del país.

            “Para Sankara, la independencia económica era

             inseparable de la libertad política, y su gobierno

            aplicó medidas para disminuir la vulnerabilidad

                        frente a los intereses extranjeros”

Su modelo económico fue un ejemplo de innovación africana: limitó el gasto gubernamental innecesario, promovió cooperativas locales y fomentó la producción industrial básica con tecnología local, demostrando que un país africano podía aspirar a la autosuficiencia sin depender exclusivamente de la ayuda extranjera. Para Sankara, la independencia económica era inseparable de la libertad política, y su gobierno aplicó medidas concretas para disminuir la vulnerabilidad frente a los intereses extranjeros, en especial de la antigua metrópoli francesa.

El llamado pensamiento sankarista, transcendió las fronteras nacionales: su visión de panafricanismo planteaba la unidad política y económica de África frente a la injerencia extranjera y la explotación económica de al potencias occidentales. Criticó la deuda externa impuesta a los países africanos y promovió la idea de que la emancipación debía ser autogestionada, soberana y basada en la cooperación sur-sur.

Sankara en política exterior, mantuvo relaciones estrechas con líderes mundiales como Indira Gandhi, Fidel Castro, Muamar Gadafi, Jerry Rawling y Samora Machel, buscando establecer un eje progresista en el África occidental que combinara desarrollo económico, integración regional y defensa frente a la presión de organismos financieros internacionales. Sus discursos y políticas reflejan un profundo compromiso con el respeto a la soberanía: “No podemos pagar la deuda externa porque no solos responsables de ella. Fue impuesta por las potencias coloniales para mantenernos esclavos. Si Burkina Faso se levanta solo, no estaré en la próxima reunión. Pero si todos nos levantamos juntos. No podrán cobrarnos”

            “Criticó la deuda externa impuesta a los países

       africanos y promovió la idea de que la emancipación

               debía ser autogestionada, soberana y basada

                              en la cooperación sur-sur”

Este enfoque han inspirado a líderes contemporáneos como: Ibrahim Traoré de Burkina Faso, Assimi Goita en Mali y Abdourahamane Tiani en Níger, quienes retoman explícitamente principios sankaristas en la lucha contra la corrupción, la dependencia económica y la influencia externa, así como en la promoción de proyectos regionales de desarrollo autónomo.

Sankara comprendió que la transformación africana requería cambios sociales y culturales profundos. Su gobierno impulsó la liberación de la mujer, prohibiendo prácticas  como matrimonios forzados y la poligamia y promoviendo su participación en la política, cooperativas y actividades económicas. Esta política no solo mejoró la equidad de género, sino que fortaleció la economía comunitaria al involucrar a todas las capas de la sociedad en la producción y gestión local.

Culturalmente, Sankara fomentó el uso de lenguas africanas en la administración y en la educación, promovió la vestimenta tradicional como símbolo de identidad y apoyó el desarrollo de las artes y del cine nacional. Además, su énfasis en la educación, la salud pública y la protección del medio ambiente sentó las bases de un modelo de desarrollo integral, donde la mejora material se vinculaba a la conciencia social y la responsabilidad ciudadana.

           “Su imagen y frases célebres han sido estampadas

               en carteles portados por jóvenes manifestantes

         de la autodenominada “Generación Z”, protagonista 

                de las revueltas populares que han remecido

         diversas capitales africanas en las últimas semanas”

Como vemos, el pensamiento sankarista se refleja en la actualidad en estrategias de desarrollo autónomo, resistencia frente a la presión económica internacional y políticas inclusivas que priorizan la educación, la salud y la participación ciudadana. Hoy, jóvenes líderes y movimientos sociales suelen citar a Sankara como referente ético y político en campañas contra la corrupción y la dependencia externa. Su imagen y frases célebres han sido estampadas en carteles portados por jóvenes manifestantes de la autodenominada “Generación Z”, protagonistas de las revueltas populares que han remecido diversas capitales africanas en las últimas semanas.

Treinta y ocho años después de su asesinato, Thomas Sankara sigue siendo un símbolo de dignidad y soberanía en África. Sus ideas continúan guiando a líderes y ciudadanos comprometidos con la construcción de un continente libre, justo y unido, demostrando que la emancipación africana depende de la acción colectiva, la coherencia ética y la recuperación de la identidad y los recursos africanos.      

Monday, October 13, 2025

AFRICOM:

LA BOTA MILITAR SOBRE EL CUELLO DE ÁFRICA

Por: Javier F. Miranda Prieto

África es más violenta e inestable que hace 20 años, cuando el AFRICOM se instaló en tierras africanas en el 2007.
El número de eventos violentos en el 2014 fueron 280 en todo África, en casi una década creció en un 960%,
justamente desde que el AFRICOM lanzara su guerra contra el terrorismo yihadista.  

Desde el inicio del proceso de independencia vivido en los países africanos, las ex-metrópolis europeas han seguido manteniendo el control sobre este continente por diversos medios. Más aún, en las últimas décadas, la presencia extranjera en esas tierras también ha provenido de otras potencias extra-continentales como, China, Rusia y los Estados Unidos.

Los norteamericanos siempre quisieron posar sus garras sobre el territorio africano, pero nunca se los han considerado como colonizadores. Los Estados Unidos han estado encantados con esta percepción como una nación democrática, benevolente y amante de la justicia, porque siempre fue útil para su imagen global. Sin embargo, cobijados en la oscuridad, Washington ha desempeñado un papel de liderazgo en el mantenimiento de un control férreo de occidente sobre África.

Un instrumento utilizado para este fin, fue la creación en 2007 del AFRICOM, el Comando Militar de los Estados Unidos en África, un organismo armado unificado creado por el Departamento de Defensa norteamericano para las operaciones militares y de inteligencia en suelo africano. Algunos observadores señalan que, solo en el 2020, se desplegaron las Fuerzas Especiales del Africom en 22 países africanos, y en los últimos años, estas tropas participaron en combate activos en por lo menos 13 países.

          “El Africom busca la estabilidad de zonas estratégicas

                como el Delta del rio Níger, al sur de Nigeria y

                              zona del Golfo de Guinea”

Además del combate directo, las fuerzas militares norteamericanas realizan operaciones de entrenamiento conjunto con los ejércitos de la mayoría de las naciones del continente africano. Estas operaciones están cuidadosamente diseñadas para servir a los intereses estadounidenses. Si al mismo tiempo logran servir a los intereses de los países africanos anfitriones, es pura coincidencia.

A pesar de estas evidentes acciones militares, las declaraciones públicas difundidas por los comandantes del Africom sobre sus funciones están diseñadas para ofrecer un perfil diferente, presentándolos como un cuerpo de paz armado, que cumple tareas comunitarias como: cavar pozos, distribuir medicinas o construir hospitales, al mismo tiempo que protege las aldeas africanas de los terroristas internacionales. La realidad es totalmente distinta: la tarea principal del Africom es proteger y promover las operaciones de las corporaciones y empresas transnacionales occidentales, especialmente empresas extractivas que se dedican a la explotación de: coltan, uranio, petróleo, gas y recursos forestales.   

El área de responsabilidad del Africom abarca todo el continente africano, aunque su presencia física y operativa varía según la región del continente y la operación a ejecutar. Este comando militar tiene oficiales de enlace en países clave, por ejemplo, a través de ejercicios militares conjuntos en la conocida operación: “African Lion” ejecutada en países como: Marruecos, Ghana, Senegal y Túnez; así como misiones de seguridad y entrenamiento orientadas para operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en Yibuti, Somalia y Libia.  

             “La presencia del Africom forma parte de una

            estrategia geopolítica de los EE.UU para África,

          priorizando sus intereses económicos, comerciales

                             y de hegemonía global”

Como se sabe, el continente africano es rico en una variedad de minerales vitales, recursos energéticos y tierras raras. Esto lo convierte en un punto de interés estratégico en la actual competencia geopolítica global por el acceso a estos productos. Es por ello, que la presencia militar de los Estados Unidos en África, representada por el Africom, está condicionada directamente por el deseo de asegurarse el acceso directo a estos recursos naturales y el control de sus rutas de extracción, más que por la seguridad de la región.  

Bases militares occidentales desplazadas en África
con apoyo y logística de los Estados Unidos.

Hay que anotar, que cuando se trata del trabajo militar en África, los Estados Unidos solo se han sentido eclipsados por Francia. El gobierno galo siempre ha mantenido una presencia militar activa y agresiva en sus ex-colonias africanas, desde el inicio del proceso de descolonización, lo cual ha cambiado en los últimos tres años, a partir de la llegada al poder de gobiernos panafricanistas en varios países del sahel (Mali, Níger y Burkina Faso). A pesar de ello, Washington siempre fue un entusiasta adepto a las políticas intervencionistas armadas de Francia en África. Lo cual generó una estrecha asistencia miliar y logística del Africom en misiones y operaciones militares de otras potencias occidentales en territorio africano. Como se detalla en el mapa adjunto. 

El Africom nunca oculto su afinidad a los planes militaristas galos. Su Comandante dijo hace un mes: “Francia es el aliado más antiguos de los estados Unidos y un líder en la lucha anti-terrorista en África. Compartimos amenazas comunes, preocupaciones mutuas y el compromiso de luchar contra organizaciones extremistas violentas”. La traducción de este comentario alude a que Estados Unidos se asocia a Francia para proteger los intereses corporativos occidentales y no tiene ningún reparo en tildar a cualquiera que se interponga en su camino como “terrorista”. A veces esta complicidad a tenido consecuencias fatales.

                   “Los norteamericanos siempre quisieron

                 posar sus garras sobre el territorio africano,

                       pero nunca se los han considerado

                                 como colonizadores”

En el 2022, cuatro soldados estadounidenses fueron asesinados en Níger. El Pentágono no explico claramente el motivo de su presencia en el país, pero es probable que su misión estuviera relacionada con el hecho de que durante décadas la empresa francesa Areva ha extraído uranio en Níger para consumo francés, estableciendo amplias operaciones militares en la nigerina ciudad de Arlit. En el 2029, Francia comenzó a temer ataques a estas instalaciones y desplegó, conjuntamente con soldados del Africom, efectivos militares para protegerla.

Libia en el 2011, también fue escenario de la intromisión militar conjunta de franceses y norteamericanos, acción armada auspiciada por la OTAN, que sumió al país magrebí en un caos total y violento, que subsiste hasta el día de hoy. El objetivo era frustrar los esfuerzos del fallecido líder libio Muamar Gadafi de establecer una moneda común panafricana (que devaluaría el franco francés) y hacerse con el control de los campos petroleros de este inmenso país norafricano.  

La presencia del Africom forma parte de una estudiada estrategia geopolítica de los Estados Unidos para el continente africano, que prioriza sus intereses económicos, comerciales y de hegemonía global. Es evidente el interés y la dependencia de los norteamericanos por los recursos naturales africanos, fundamentalmente los energéticos, vitales para garantizar la seguridad estratégica de los Estados Unidos. A medida que la demanda mundial de fuentes energéticas aumenta y crece la inestabilidad de Oriente Próximo, se manifiesta la dependencia norteamericana hacia la capacidad africana de producir petróleo.

              “África es rico en una variedad de minerales,

                      recursos energéticos y tierras raras.

                   Esto lo convierte en un punto de interés

                      estratégico en la actual competencia

                                 geopolítica global”

Por lo tanto, el Africom se plantea como un elemento que busca la estabilidad de zonas estratégicas como: el Delta del rio Níger, al sur del territorio nigeriano (Nigeria es el principal exportador africano de petróleo a Estados Unidos) y  la zona del Golfo de Guinea.

Por otro lado, la acelerada expansión de la influencia china en África, también se plantea como un desafío para Estados Unidos. China es el segundo mayor consumidor de energía en el mundo y ahora está buscando nuevos mercados que explorar y explotar. La creciente presencia de China en África, estableciendo alianzas estratégicas, sin importarle las políticas internas de los países, lo convierte en un difícil competidor para los intereses energéticos de los norteamericanos en el continente africano.

Como vemos, los intereses geopolíticos y económicos de occidente y en particular de los Estados Unidos en África, perjudican la independencia y el desarrollo autónomo de estos países. Ante esta realidad, son los africanos, los únicos que podrán desprenderse de este lastre colonialista, disfrazado ahora de asistencia militar, lo cual será muy difícil, en la medida que la bota militar norteamericana siga presionando el cuello de África.