Tuesday, July 21, 2026

 RECORDANDO A LUMUMBA:

LA INDEPENDENCIA, UN PROCESO INCONCLUSO

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Una imagen icónica de las artes gráficas actuales es el perfil del líder congoleño Patricio Lumumba por su activa
resistencia anticolonial. Su presencia en pósteres de estilo pop-art, en muestras de arte vectorial reivindicativo
o en performances urbanos, se han convertido en viralidad digital.

El Pasado 2 de julio se conmemoró 101 años del natalicio del líder congoleño Patricio Lumumba, el dirigente que convirtió la independencia de su país en un proyecto de soberanía real. Su asesinato, a los 35 años de edad, marcó los límites que el colonialismo estaba dispuesto a imponer a los procesos de emancipación africanos.  

La icónica figura de Lumumba, se hizo más conocida en la última edición de la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026, a través de la performance artística “Lumumba Vea” (Lumumba Vive) ejecutada en cada una de las presentaciones de la selección de futbol de la RD del Congo, por el activista congoleño Michel Kuka Mboladinga. A partir de este hecho casi anecdótico, mucha gente recién se ha interesado en conocer más sobre este importante personaje de la historia reciente de África.

Patricio Lumumba nació el 2 de julio de 1925 en el entonces Congo Belga, una de las colonias más violentas que produjo el imperialismo europeo en África. Bajo la dominación belga, millones de congoleños fueron sometidos a un régimen de trabajo forzado, despojo territorial, segregación social y terror cuya historia permanece relativamente ausente de los relatos de la historia occidental. Fue en ese contexto donde comenzó a formarse un dirigente político que entendió que la independencia no era el reemplazo de una bandera por otra.

     “Mientras el rey Balbuino de Bélgica celebraba

       la supuesta “era civilizadora” del colonialismo,

      Lumumba tomó la palabra para recordar los

      trabajos forzados, las humillaciones cotidianas,

      la violencia sistemática y el racismo que había

      estructurado la dominación colonial”

Autodidacta, lector voraz y extraordinario orador, Lumumba emergió durante la década de 1950 como una de las principales figuras del nacionalismo congoleño. En 1958 fundó el Movimiento Nacional Congoleño, una organización que rechazaba las divisiones étnicas promovidas por el colonialismo y promovía la construcción de un Estado verdaderamente soberano. Su apuesta era profundamente panafricanista, Lumumba creía que la emancipación del Congo solo tendría sentido como parte de la liberación de todo el continente africano.

La RD del Congo ubicada en el centro-oeste africano, limita
con nueve países, denotando su gran valor geopolítico y 
estratégico. Además, posee ingentes reservas de minerales
críticos como: cobalto, coltan, cobre, litio, tantalio valorados
en billones de dólares

Cuando el Congo obtuvo su independencia el 30 de junio de 1960, Lumumba se convirtió en el Primer Ministro del nuevo Estado, asumiendo la presidencia Joseph Kasa-Vubu. Aunque el sistema distribuía las funciones entre ambas autoridades, fue Lumumba quien encarnó el proyecto de una soberanía plena sobre el país y sus recursos naturales. El mismo día de la asunción del cargo, Lumumba protagonizo uno de los discursos más importantes del siglo XX. Mientras el rey Balbuino de Bélgica celebraba la supuesta “era civilizadora” del colonialismo, él tomó la palabra para recordar los trabajos forzados, las humillaciones cotidianas, la violencia sistemática, la explotación de las riquezas naturales y el racismo que había estructurado la dominación colonial.

Ese discurso alteró mucho más que el protocolo de una ceremonia oficial. Desafió la narrativa con la que las antiguas metrópolis buscaban administrar el proceso de descolonización. El problema no era únicamente que el Congo se independizara, el problema era que un dirigente africano reclamara ejercer plenamente la soberanía sobre uno de los territorios más ricos del planeta, dueño de inmensos recursos minerales estratégicos para la economía mundial.    

    “El 17 de enero de 1961 Lumumba fue trasladado

     a Katanga junto con tres colaboradores. Allí los

     detenidos fueron torturados y ejecutados esa

     misma noche por un pelotón de fusilamiento

     con participación decisiva de autoridades belgas

     y del régimen secesionista katangués”

La respuesta fue inmediata. Tras una profunda crisis institucional, el presidente Kaza-Vubu anunció su destitución, decisión que Lumumba desconoció por considerarla inconstitucional. Pocos días después, el coronel Joseph Desiré Mobutu tomó el poder mediante un golpe de Estado. Lumumba fue puesto bajo arresto, intentó reorganizar la resistencia desde el este del país, pero fue capturado por las tropas golpistas. El 17 de enero de 1961 fue trasladado a Katanga junto con tres colaboradores. Allí los detenidos fueron torturados y ejecutados esa misma noche por un pelotón de fusilamiento con participación decisiva de autoridades belgas y del régimen secesionista katangués. Sus cuerpos fueron luego destruidos para borrar las huellas del crimen. Lumumba tenía apenas 35 años.  En el 2022 Bélgica restituyó a su familia el único resto conservado de su cuerpo, un diente que había sido retirado por un policía belga tras el intento de hacer desaparecer completamente sus restos.

En enero de 1961 Lumumba fue detenido, torturado, vejado
y asesinado brutalmente, Se ha confirmado la complicidad
de autoridades belgas, agentes de la CIA, milicias armadas
katanguesas y militares congoleños en la planificación y 
ejecución de este infame crimen
.

Décadas de investigación demostraron la responsabilidad de autoridades belgas en este macabro asesinato y revelaron también el rol desempeñado por la CIA norteamericana durante el proceso que condujo a su eliminación. La muerte de Lumumba fue una advertencia dirigida al conjunto del mundo en desarrollo, lo que se conoce hoy como el Sur Global. La independencia política y económica de un Estado tiene límites cuando amenaza la arquitectura internacional heredada del colonialismo. La eliminación física de Lumumba abrió el camino para décadas de inestabilidad, autoritarismo y saqueo de los recursos congoleños, cuyas consecuencias siguen marcando la historia de la actual RD del Congo.

Con el paso del tiempo, Lumumba dejó de pertenecer exclusivamente a la historia congoleña. Su figura pasó a integrar el gran repertorio político del panafricanismo junto a Kwame Nkrumah de Ghana, Juliuss Nyrere de Tanzania, Amilcar Cabral de Guinea Bissau o Thomas Sankara de Burkina Faso, entre otros. No porque todos compartieran las mismas estrategias, sino porque entendieron que el colonialismo no terminaba con la independencia formal. Persistía bajo nuevas forma de dependencia económica, subordinación política y jerarquización racial.

     “Recordar a Lumumba no significa convertirlo

       en una figura intocable, significa reconocer que

       buena parte de las discusiones contemporáneas

       sobre soberanía, justicia social, dignidad, reparación

      histórica y autodeterminación de los pueblos ya estaban

      presentes en su pensamiento hace más de seis décadas”

Hoy, cuando el saqueo de los recursos naturales o el extractivismo continúa definiendo el destino de buena parte del continente africano y las disputas por minerales críticos vuelven a colocar al Congo en el centro de la competencia global, el pensamiento y la trayectoria de Lumumba recupera una actualidad incómoda. Sus palabras siguen interpelando a un sistema internacional donde las asimetrías entre Norte y Sur permanecen vigentes bajo otros lenguajes y otros mecanismos.

Recordar a Lumumba no significa convertirlo en una figura intocable, significa reconocer que buena parte de las discusiones contemporáneas sobre soberanía, justicia social, dignidad, reparación histórica y autodeterminación de los pueblos ya estaban presentes en su pensamiento hace más de seis décadas. Por eso Patricio Lumumba continúa siendo una de las voces imprescindibles para comprender la historia africana y, al mismo tiempo, para leer críticamente el presente. Su vida recuerda que la descolonización e independencia de un Estado nunca fue un acontecimiento cerrado, es un proceso todavía inconcluso.    

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