Thursday, October 8, 2026

 ETIOPÍA  A  VUELTO  A  LA  GUERRA

Por: Javier F. Miranda Prieto

Combatientes del Frente Popular de Liberación de Tigray, en Hawzen, al norte de Etiopía. Cuatro años después
del acuerdo de Pretoria, el ejército federal y las milicias rebeldes se enfrentan en la región de Tigray y en la capital etíope. Foto: Ben Curtis Agencia AP.

Nadie puede afirmar que el regreso a la guerra en la región de Tigray en el norte de Etiopía es una sorpresa, pero no es menos horrible. Las atrocidades que se vivieron en la guerra en Tigray (2020-2022) son demasiado recientes para olvidarlas: la muerte estimada de 600 mil personas, las masacres en Axum y Adigrat, los incesantes ataques con drones contra escuelas, hospitales e industrias, la violencia y agresión sexual a más de 120 mil niñas y mujeres y las desgarradoras consecuencias de la hambruna, que todavía se padece.

En la actualidad, enfrentarse a un nuevo conflicto armado más amplio, a penas cuatro años después de la firma del acuerdo de Pretoria, es catastrófico, y esta vez, amenaza con cruzarse con la metástasis que significa la guerra civil sudanesa. 

El pasado jueves 3 de octubre, el conflicto que se había abierto con varios grupos rebeldes unidos bajo la bandera opositora de la llamada Alianza por la Supervivencia de las Fuerzas Populares de Etiopía, que tiene como fin derrocar al gobierno de Abiy Ahmed, va tomando un cariz de guerra civil prolongada. Hasta el momento las acciones armadas habían ocurrido en le norte del país, pero el jueves se escucharon explosiones en la misma capital Adís Abeba.

       "Ambas partes -el ejército federal de Etiopía y 

        la Alianza opositora dirigida por el Frente de Liberación 

        de Tigray- están tratando de pintar al otro como el agresor,

        y cómo esto se intensifica en el volátil teatro del norte de

        Etiopía, que limita parcialmente con Eritrea y Sudán"

Mientras tanto, el ejecutivo de Ahmed se apresuró a culpar a enemigos externos: expulsó del país a 10 diplomáticos de la vecina Eritrea y a otro diplomático egipcio, a su vez, Egipto contestó haciendo lo propio con diplomáticos etíopes en El Cairo. El domingo pasado, los presidentes de los cuatro países rivales del gobierno etíope de Ahmed se reunieron en la capital egipcia precisamente para definir que hacer con el regreso de esta guerra. Allí estaban Abdelfatha Al-Sisi por Egipto, Issaias Affwerki por Eritrea, Abdelfatha Al-Burhan de Sudán y Hassan Sheikh Mohamud por Somalia.

Etiopía ha vuelto a la guerra en la rebelde provincia de Tigray,
pero en un contexto más complejo de inestabilidad en el
país y en el resto de naciones del Cuerno de África.

Los cuatro líderes lanzaron un mensaje de calma pidiendo desescalar las tensiones, pero a la vez fue una muestra de fuerza, incluyendo en su declaración final que los países costeros del Cuerno de África, son los que deberían tener el control de sus territorios y de sus costas, en un claro mensaje a la ambición de Ahmed para que Etiopía tenga su anhelado acceso al mar vía Somalilandia, la provincia rebelde de Somalia. Este lunes, la muestra de fuerza la hizo el ejército etíope al retomar el control de la ciudad de Mekele capital de la provincia de Tigray, epicentro de la guerra iniciada hace seis años.

Como vemos, la niebla de la guerra es inmensa, y con la situación en el terreno tan fluida, mucho sigue siendo desconocido. Ambas partes -el ejército federal de Etiopía y la Alianza opositora dirigida por el Frente de Liberación de Tigray- están tratando de pintar al otro como el agresor, y cómo esto se intensifica en el volátil teatro del norte de Etiopía, que limita parcialmente con Eritrea y Sudán, la situación se vuelve de gran preocupación. 

        "Pero en Sudán -país que vive tres años una 

         cruenta guerra civil- y ahora en Etiopía, la Unión 

         Africana y las capitales extranjeras han fallado 

         repetidamente en controlar a las fuerzas beligerantes 

         y a sus patrocinadores extranjeros"

Como se recuerda, la guerra en Etiopía, centrada en la provincia rebelde de Tigray, tiene raíces profundas en la estructura política etíope y en el federalismo étnico instaurado en los años noventa, que otorgó autonomía a las regiones pero también consolidó organizaciones armadas y rivalidades históricas. El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray TPLF gobernó Etiopía durante tres décadas hasta 2018, cuando Abiy Ahmed asumió como primer ministro y buscó centralizar el poder, marginando al TPLF y a los otros grupos étnicos, provocando tensiones que desembocaron en la guerra de Tigray en noviembre del 2020 hasta la firma del acuerdo de Pretoria en mayo del 2022.

Ataques indiscriminados contra civiles, ejecuciones de 
inocentes y más de 1,6 millón de desplazados, son 
algunos de los nefastos indicadores que ha dejado la guerra 
en Etiopía. Foto del Programa Mundial de Alimentos PMA.

Ahora, la comunidad internacional, o lo que queda de ella, ha respondido instando al dialogo y a que prevalezcan las cabezas más frías. Pero en Sudán -país que vive tres años una cruenta guerra civil- y ahora en Etiopía, la Unión Africana y las capitales extranjeras han fallado repetidamente en controlar a las fuerzas beligerantes y a sus patrocinadores extranjeros. Pretoria ha difundido precipitadamente un documento de cese de hostilidades, un puñado de párrafos vagos que no logran abordar las acusas fundamentales de la guerra. Esta semana un grupo de embajadas emitieron declaraciones condenatorias y la de Estados Unidos ofreció un apoyo completo a Abiy, pero cualquier proyecto de intervención real sigue siendo escaso. 

Lo que debe quedar claro, es que esta guerra del 2026 no es la del 2020, porqué este conflicto en cascada etíope ocurre con Sudán y el Mar Rojo en llamas. Durante los dos últimos años, los temores de un renovado conflicto tigrano-etíope-eritreo se han centrado en su convergencia con la inestabilidad más amplia en el Cuerno de África, con la guerra civil internacionalizada en Sudán y las potencias regionales enfrentadas del Golfo y Medio Oriente respaldando a sus protagonistas. 

         "Hoy en día, varias guerras están en marcha a la vez, 

          con una gran cantidad de patronos, ningún mediador 

          capaz de ponerle fin y unos márgenes muy delgados 

          entre el conflicto de Etiopía y otros que se desarrollan 

          en la región"

Desde fines de 2025, Etiopía se ha movido más directamente hacia el apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido RSF, las milicias mercenarias sudanesas, con quienes comparte el mismo pagador emiratí, albergando un campamento financiado por los Emiratos Árabes Unidos, cerca de la frontera sudanesa. Al mismo tiempo, un aliado del ejército sudanés, Egipto, ha buscado agresivamente el cerco de Etiopía por disputas sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope GER y la cuenca de agua del Nilo, forjando vínculos más estrechos con Eritrea y en menor medida con Somalia y Yibuti.

Aunque este conflicto está íntimamente moldeado por causas etíopes, puede asumir rápidamente las características intratables que han dominado la guerra en Sudán. Los patronos externos complicarían aun más el campo de batalla, haciendo que un acuerdo negociado sea más difícil de alcanzar y una escalada militar más fácil de mantener. Con los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita enfrentándose a través del Mar Rojo y el Golfo de Adén, un nuevo conflicto ofrece más espacio en la guerra de Etiopía. Aún así, es pronto, y queda por ver como la guerra en Sudán influye en la situación de Etiopía, pero la perspectiva de una cadena de conflictos que se extiende desde Chad hasta la frontera de Yibuti es estremecedora.

Si esto se convierte en un conflicto más amplio, y los augurios son sombríos, no seguirá el guion de 2020. Entonces, la guerra estaba ampliamente contenida dentro de las fronteras de Etiopía. Hoy en día, varias guerras están en marcha a la vez, con una gran cantidad de patronos, ningún mediador capaz de ponerle fin y unos márgenes muy delgados entre el conflicto de Etiopía y otros que se desarrollan en la región. Pero, con la memoria de los horrores del 2020-2022 y los que ocurren en el vecino Sudán, Etiopía a vuelto a la guerra.

Tuesday, October 6, 2026

 ¿HACIA LA "ISRAELIZACIÓN" DEL NORTE DE ÁFRICA?

Por: Javier F. Miranda Prieto

El genocida Benjamin Netanyahu y el rey de Marruecos Mohamed VI, han estrechado sus relaciones
diplomáticas con la bendición de los EE.UU. Un país de confesión musulmana se convierte en el principal aliado 
del Estado que perpetra un genocidio al pueblo Plaestino

Hay un detalle que llama poderosamente la atención en la política exterior de la monarquía marroquí de un tiempo a esta parte: hace, dice y manipula situaciones que recuerdan mucho al modus operandi del régimen de Tel Aviv en Medio Oriente. Cuando a alquien se le pregunta por las similitudes de ambos Estados, se suele recordar: la construcción del infame muro que divide el Sáhara Occidental, de parte de Marruecos y la murralla de hormigón que separa a la población palestina de Cisjordania por parte de la entidad sionista; la estrecha colaboración con la política expancionista de Washington; la manía de eregir asentamientos y enviar colonos a los territorios cupados para luego decir que llevan allí toda la vida o que saharauis y palestinos son unos advenedizos sin derechos ni legitimidad para reclamar los territoriaos que se le han arrebatado. 

Pero hay muchas más coincidencias: la forma apenas perceptible de decir las cosas y actuar en este mundo que invita a pensar que, el régimen monárquico de Rabat, se comporta con la misma prepotencia y soberbia que sus grandes aliados sionistas porque, a fin de cuentas, los israelíes gozan del favor de una cobertura mediática, diplomática y social que ha sido orquestada para sustentar el gran proyecto sionista.

Durante años, en mayor medida desde la firma en 2020 de los famosos acuerdos de Abraham -impulsado por EE.UU. para que las  naciones árabes reconozcan al estado de Isreal-, la imagen internacional de Marruecos experimentó una mejora notable. La prensa internacional, dominada por Washington y Tel Aviv, aplicó una estudiada labor de "ensalzamiento" de los "impresionantes" avances económicos experimentados por Marruecos, una "nación moderna y dinámica".

       "Israel sigue haciendo lo que le viene en gana,

        no solo en territorio palestino (Gaza y Cisjordania), 

        sino más allá de sus fronteras, en Libano, Siria, Irak, 

        Irán, Yemen por ejemplo"

Marruecos se ha convertdo, nos insisten esos medios, en la primera potencia de África, una nación que atraé más inversiones extranjeras que numerosos países europeos, un foco de "febril actividad industrial", así como un elemento clave para sentar la seguridad en el Mediterráneo, y un montón de atributos inventados.

La ubicación estratégica de Marruecos: frente a las costas del
Mar Mediterráneo y enclavada al norte de África, siempre
le dio un gran valor geopolítico a este país musulmán. 
Convertido ahora en un aliado principal de Israel 
en el Magreb.

Los lobbies pro marroquíes han proliferado en occidente, esta serie de mentiras, apoyadas por la cobertura estadounidense, que ha convertido al corrupto y asesino rey marroquí en el oeste del Mediterráneo y a la horda genocida que gobierna la Palestina ocupada en el este, en sus puntas de lanza.

El grado de barbarie del proyecto colonial y racista del sionismo a llegado a tal extremo que ni siquiera las líneas informativas predominantes han conseguido evitar que buena parte de la opinión pública mundial tenga una imagen negativa del proyecto sionista. Pero no se ha logado nada más: Israel sigue haciendo lo que le viene en gana, no solo en territorio palestino (Gaza y Cisjordania), sino más allá de sus fronteras, en Líbano, Siria, Irak, Irán, Yemen por ejemplo; las operaciones de castigo entabladas por Trump y sus amigos contra personas e instituciones que han levantado la voz contra los crímenes del sionismo en Gaza han desarmado a la ONU, al Tribunal Penal Internacional y han convertido en delincuentes a personas de cierta relevancia, convertidas ahora en "antisemitas".  

       "Se sabe que Israel ha aportado ayuda militar y 

         tecnológica para reprimir el movimiento nacionalista 

         saharaui, principalmente en la construcción del infame 

         muro de contención, el más largo y costoso del planeta, 

         financiado por israelíes y norteamericanos, que aíslan, 

         marginan y recluyen al pueblo saharaui"

Algo parecido, a una escala menor porque a fin de cuentas no pinta tanto, están haciendo con Marruecos, un país donde datos oficiales hablan de un sorprendente 25% de analfabetismo crónico en determinadas zonas periféricas. Al menos el 50%, por no exagerar, de la población entre 18 y 30 años ansían abandonar el país. Pero a pesar de esta realidad, si un lector normal mira una noticia sobre Marruecos encontrará halagos sobre sus datos macroeconómicos, sobre sus ofertas laborales, sobre la modernización de sus infraestructuras; pero poco se dirá sobre sus salarios insuficientes, sobre sus caminos sin asfaltar lejos de las grandes ciudades, ni la carencia de escuelas, hospitales o universidades bien equipadas. Ni mucho menos se escucha criticas sobre el represivo y corrupto regimen politico que sustenta a la monarquía marroquí.

La connivencia de Tel Aviv y Rabat resulta manifiesta desde hace décadas, desde los tiempos en que al rey anterior, Hasán II, se le imputaba la condición de brazo ejecutor del imperialismo estadounidense en el norte de África. Se sabe que Israel ha aportado ayuda militar y tecnológica para reprimir el movimiento nacionalista saharaui, principalmente en la construcción del infame muro de contención, el más largo y costoso del planeta, financiado por israelíes y norteamericanos, que aislan, marginar y recluyen al pueblo saharaui.

La estrategia empleada en Gaza/Cisjordania y el Sáhara Occidental responde, al fin y al cabo, a un patrón común: expulsa, expolia y adormece a la opinión pública internacional con mentiras o, sencillamente, creando una realidad paralela. El rey marroquí se ufana de su estrecha amistad con el botarate de inquilino que se tiene en la Casa Blanca y le a puesto su nombre a una autopista...en el Sáhara. Piensa que el apoyo incondicional de este, que se ha dedicado ha estimular la presión migratoria sobre el Estado español y Europa a costa de la vida de cientos de marroquíes inocentes, lo convierte en inmune. Se entiende entonces, que la "israelización" del norte de África, que ha empezado en Marruecos, recién comienza.