Tuesday, December 9, 2025

EL GENOCIDIO EN SUDÁN Y LA COBARDÍA DE ESTADOS UNIDOS

Por: Javier F. Miranda Prieto 

La martirizada región de Darfur, al suroeste de Sudán, tiene una larga historia marcada por violencia étnica 
y crisis humanitaria, pero en la actualidad está viviendo un brutal genocidio a manos
de los mercenarios del RSF.

El pasado 25 de octubre, el mundo pareció despertar por fin ante el genocidio que se estaba produciendo en Sudán, cuando los satélites captaron imágenes de las arenas ensangrentadas que rodeaban la ciudad de El Fashir, la urbe más grande de Darfur. Tras un asedio de siete meses las temibles RSF -Fuerzas de Apoyo Rápido- paramilitares mercenarios, tomaron esta ciudad para poner toda la región de Darfur bajo su control.

Las milicias de las RSF, respaldadas por los Emiratos Árabes Unidos EAU, se grabaron matando a miles de personas: enterrando vivas a algunas, torturando y ahorcando a otras. Los videos de las redes sociales mostraban a las RSF asaltando un hospital para masacrar a los pacientes y sus familias.

Sudán se enfrenta a una guerra mortal de poder, librada por naciones extranjeras que buscan colonizar las vastas reservas de oro, las ricas tierras cultivables y los estratégicos puertos marítimos del Mar Rojo.

                   “Las milicias de las RSF, respaldadas

                    por los Emiratos Árabes Unidos EAU,

                se grabaron matando a miles de personas:

                   enterrando vivas a algunas, torturando

                                    y ahorcando a otras”

Después de que la revolución de abril de 2019 derrocara pacíficamente 30 años de dictadura violenta de Omar Al-Bashir, dos líderes militares dieron un golpe de Estado. En 2023, el general Addel Fattah Al-Burhan, jefe de las Fuerzas Armadas Sudanesas SAF y Mohamed Hamdan Dagalo, comandante de las RSF, se enfrentaron entre sí, librando una guerra devastadora que hasta la fecha ha causado cientos de miles de muertos, más de 10 millones de desplazados y ha sumido a Sudán en la mayor crisis humanitaria del mundo.

Según información de la ONU, 24,9 millones de personas se enfrentan a una hambruna aguda; otros 2 millones están sufriendo o corren el riesgo de sufrir una hambruna (la más alta del mundo), uno de cada tres niños sudaneses sufre malnutrición aguda y 11 millones de personas necesitan atención sanitaria urgente.

La RSF, el grupo paramilitar renombrado -antes conocido como Janjaweed- responsables del brutal genocidio de Darfur en la década del 2000, cuenta con respaldo financiero y militar de los EAU. Este aliado de los Estados Unidos ha estado inundando Sudán de armas, en violación de la legislación norteamericana e internacional, tal y como confirma un informe independiente del panel de la ONU, la inteligencia estadounidense y el Laboratorio de Investigación Humanitaria de Yale. Los EAU quieren convertir Sudán en un estado satélite, utilizarlo para controlar rutas comerciales esenciales, como trampolín para extender su influencia militar por África y como medio para enriquecerse con el oro de Sudán. Este país busca expandir su imperio, tras haber desestabilizado ya Libia y Yemen.

                      “Según información de la ONU,

                 24,9 millones de personas se enfrentan

               a una hambruna aguda; otros 2 millones

              están sufriendo o corren el riesgo de sufrir

                 una hambruna, uno de cada tres niños

                  sudaneses sufre malnutrición aguda” 

Cabría pensar que, después que los Estados Unidos reconocieran oficialmente el primer genocidio de Darfur en 2003, dejaría de armar a los autores de esa crisis humanitaria. Al fin y al cabo, toda la Administración Biden como la de Trump han determinado formalmente que el RSF está cometiendo actualmente un genocidio en Sudán. Y, sin embargo, EEUU sigue vendiendo armas a los EAU.

Las Administraciones de Biden y Trump han aprobado conjuntamente la venta de más de 23 mil millones de dólares en armas a los EAU como condición para su compromiso con los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones entre los principales Estados árabes e Israel. Esto se produce a pesar que EEUU es consciente de que los EAU han enviado anteriormente armas norteamericanas a Yemen y Sudán, violando flagrantemente la Ley de Control de Exportación de Armas.

Lo peor es que la mayoría de los miembros del Congreso ni siguiera han reconocido la crisis humanitaria de Sudán. El gobierno de Estados Unidos tiene el poder de bloquear estas ventas de armas y detener el genocidio en Sudán. En marzo, la diputada Sara Jacob y el senador Chris Van Holler, ambos demócratas, presentaron la Ley Stand Up for Sudán (Defiende a Sudán) para aumentar la supervisión y rendición de cuentas sobre las ventas de armas  estadounidenses a los EAU. Pero, hasta ahora, el proyecto de ley no prohíbe explícitamente la venta de armas a los EAU, ni impone consecuencias significativas por su incumplimiento.

                        “Lo peor es que la mayoría de

                 los miembros del Congreso ni siguiera

          han reconocido la crisis humanitaria de Sudán.

            El gobierno de Estados Unidos tiene el poder

                     de bloquear estas ventas de armas

                       y detener el genocidio en Sudán”

Si los EAU y otras potencias regionales dejaran de suministrar armas, la máquina de matar de la RSF se derrumbaría. La ayuda humanitaria podría llegar a la región y se podría salvar millones de vida. Hoy en día, los Estados Unidos están financiando dos genocidios distintos, incluso cuando los norteamericanos en su país se ven incapaces de costearse las necesidades básicas: alimentos, seguro médico, vivienda y cuidados a los niños.

Lo que está ocurriendo en Sudán no es un “conflicto”, no es una “guerra civil” y, desde luego, no es una crisis lejana que podamos permitirnos ignorar. Es un genocidio alimentado por el poder global, el lucro y la cobardía política de los Estados Unidos.  

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