Thursday, December 11, 2025

KISSINGER, ANGOLA Y “EL APARTHEID”

Por: Javier F. Miranda Prieto 

Durante más de 50 años de convulsiones políticas, sociales y militares en el mundo, Henry Kissinger
fue el artífice de las relaciones internacionales de la Casa Blanca: entre fracasos estrépitos, 
matanzas indiscriminadas, invasiones y guerras injustas, a Kissinger se le considera
como el más impune de los criminales de guerra en el mundo. 

Hace dos año, el 29 de noviembre de 2023 moría el sátrapa que fungió por años como Secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissiger, aunque fue galardonado con el Premio Nobel de Paz en 1973, una distinción internacional que ha venido a menos, solo recordar que este año fue premiada la belicista y amiga de genocidas María Corina Machado, este criminal de guerra nunca descansará en paz.

A Kissinger se le recuerda, por proponer en 1976 bombardear la ciudad de La Habana y someter a la capital cubana a un bloqueo naval a través del minado de sus puertos. Fantaseo con esta delirante idea durante muchos años. ¿El pretexto? La participación cubana en la contienda internacionalista en Angola. Pero el motivo real, era la sórdida diplomacia norteamericana aplicada en África y el apoyo al régimen del apartheid que se perpetraba en Sudáfrica.

Kissinger fue el primer Secretario de Estado norteamericano en visitar Sudáfrica en tres décadas, lo que legitimó y envalentonó al gobierno racista tras la masacre de Soweto en 1976, cuando decenas de estudiantes y pobladores de ese barrio de Johannesburgo, fueron brutalmente asesinados a tiros por la policía (cualquier parecido con el papel que viene desempeñando los Estados Unidos en el genocidio que ejecuta Israel en Gaza no es pura coincidencia).

                 “Kissinger fue el primer Secretario de

             Estado norteamericano en visitar Sudáfrica

           en tres décadas, lo que legitimó y envalentonó

                    al gobierno racista tras la masacre

                                  de Soweto en 1976” 

Kissinger tenía fama de ser un genio estratégico, pero si se estudia lo que este sátrapa hizo en Angola y Rhodesia, se arroja luz sobre la debilidad de toda su política y diplomacia implementada en África, Medio Oriente y Vietnam. Kissinger interpreto mal la situación en Angola desde un principio. Nunca espero que los cubanos ayudaran a los angoleños.

Hay que recordar que Cuba desplegó en 1975 miles de soldados en Angola para ayudar al Movimiento Popular para la Liberación de Angola -MPLA- contra los ataques de grupos insurgentes que contaban con el apoyo encubierto de los Estados Unidos y directo del gobierno racista de Pretoria. Mientras fantaseaba con el bombardeo a Cuba, Kissinger impulsaba a la par reuniones furtivas en Nueva York para normalizar las relaciones con la isla y planificaba su gira por Sudáfrica, que en la práctica sirvió para prolongar la vida del régimen racista.

No es casualidad que, además de ponerse en duda su sobreestimada inteligencia, se identifique a Kissinger con la inmoralidad, el cinismo, la impunidad y la bajeza humana, derivados de su papel criminal en las guerras coloniales y el sometimiento de las dictaduras militares Latinoamericanas, con actuación principalísima en Chile.

                       “Lo que impulsó a Kissinger fue la

                        conflictiva situación en Indochina.

                 En abril de 1975, Vietnam del Sur se había

                 derrumbado y para el Secretario de Estado

          fue una humillación tanto nacional como personal”

¿Por qué Kissinger planearía una operación encubierta en Angola, contra el consejo de sus asistentes?, se sabe que no era para contrarrestar al Klemlin. Los soviéticos se estaban comportando con gran moderación, porque no querían poner en peligro las negociaciones SALT II con los Estados Unidos (sobre limitación de armas nucleares). Kissinger tampoco argumentó que los intereses económicos estadounidenses (petroleros, mineros y marítimos) en Angola estuvieran amenazados.

Lo que impulsó a Kissinger fue la conflictiva situación en Indochina. En abril de 1975, Vietnam del Sur (aliado norteamericano) se había derrumbado y para el Secretario de Estado fue una humillación tanto nacional como personal. Él calculó que demostrar determinación en Angola exorcizaría el fantasma de Vietnam, y la instalación de un régimen clientelista en Luanda proporcionaría un impulso barato al prestigio estadounidense y a su propia reputación.

En febrero de 1976, poco antes de que Kissinger propusiera bombardear La Habana, las tropas cubanas expulsaron, a sangre y fuego, al ejército de Pretoria de suelo angoleño. Un analista de inteligencia militar sudafricana escribió entonces a sus jefes: “En Angola las tropas negras -cubanas y angoleñas- han derrotado a las tropas blancas en intercambios militares….y esa ventaja sicológica y esa ventaja que el hombre blanco siempre ha disfrutado y explotado durante 300 años de colonialismo e imperio, se está desvaneciendo. El elitismo blanco ha sufrido un golpe irreversible en Angola y los blancos que han estado allí lo saben”.

Lo que ocurrió después es conocido: el fin del régimen del apartheid; la independencia de Rhodesia, que cambio de nombre por Zimbabue; independencia de Namibia; la consolidación y reconocimiento de Angola; la liberación de Nelson Mandela. Del otro lado, Kissinger coronado con el Premio Nobel de la Paz y como el criminal de guerra suelto más peligroso del mundo, durante casi cincuenta años.

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