Tuesday, December 16, 2025

 

NAMIBIA: EL PRIMER GENOCIDIO EN ÁFRICA

Por: Javier F. Miranda Prieto 

El primer genocidio perpetrado en África, a principios del siglo XX, fue contra el pueblo herero en la actual Namibia, entre 1904 y 1908. La brutalidad de los alemanes se evidencia en esta fotografía de prisioneros hereros y namas,
los pueblos originarios más importante de Namibia. Foto: Archivo Der Spiegel.

Para una gran parte de los lectores el conocido “genocidio de Namibia”  resulta un episodio de la historia bastante desconocido. Pero lo cierto es que, entre los años 1904 y 1908 el Imperio alemán ejerció una brutal represión contra las etnias herero y nama originarias de aquel país, en lo que muchos consideran el primer genocidio en África y del siglo XX.

Hasta a mediados del siglo XIX África fue un continente prácticamente olvidado e inexplorado para los europeos. Si dejamos a parte el norte, los marinos y comerciantes se habían limitado a sus costas, cuya población nutría con esclavos el próspero comercio triangular (África, Europa y América) del Atlántico. Con los años misioneros y exploradores se adentraron en el África subsahariana y encontraron nuevas rutas, culturas y valiosos recursos naturales. Las riquezas que ofrecían estos territorios atrajeron a las potencias europeas.

El Canciller alemán Otto von Bismark se adelantó y organizó la famosa Conferencia de Berlín (15 noviembre 1884-26 febrero 1885) con el fin de resolver las disputas entre las potencias europeas que tenían intereses en África y crear pseudofronteras de propiedad, lo que permitió a diversas naciones de Europa reclamar casi todo el continente, inclusos sus recursos y población. Por ello, la Conferencia serviría para regular la conquista y la colonización del continente. Así, los representantes de Alemania, Bélgica, España, Francia, Reino Unido, Portugal, Italia, Dinamarca, Estados Unidos, Rusia, Suecia, Noruega y los Imperios otomano y astro-húngaros se reunieron en la capital del país germano y acordaron el llamado “reparto de África”, sin contar con representantes africanos.

                    “Con los años misioneros y exploradores

                     se adentraron en el África subsahariana

                      y encontraron nuevas rutas, culturas y

                    valiosos recursos naturales. Las riquezas

                      que ofrecían estos territorios atrajeron

                                   a las potencias europeas”

Paradójicamente, una de las cosas que se prohibieron en la Conferencia fue la esclavitud y el comercio de esclavos, lo que no impidió que se explotase y maltratase a la población local. Asimismo, establecieron el principio de ocupación efectiva, que los países debían demostrar para poder declararse soberanos de un  territorio. El reparto también buscaba que los imperios no tuvieran posesiones demasiadas extensas o contiguas, por lo que todas acabaron taponadas por las de otros.

Reino Unido y Francia fueron las potencias más beneficiadas, con zonas de influencia más amplias de norte a sur en el oriente del continente y en África occidental respectivamente. Alemania obtuvo territorios en los actuales Camerún, Tanzania o Togo, Portugal en Angola y Mozambique; Italia en parte de Libia, Somalia y Eritrea y España en el Sahara Occidental y parte de Marruecos. Por su parte, el rey de Bélgica, Leopoldo II, se reafirmó como propietario a título personal del Congo. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, excepto Libia y Etiopía, todo África ya pertenecían a las metrópolis europeas.

En este contexto de colonización y dominio europeo de vastos territorios africanos, Namibia, un país del sur de África, estaba habitado por diversos grupos étnicos: san, damara, ovambo, nama y los hereros. Los nama y los hereros, eran los dos pueblos originarios más importantes del país. Entre 1904 y 1908 más del 80% de la población herero y más del 50% del pueblo nama de Namibia fueron asesinados por soldados alemanes.

En 1884, en el marco del inicio del reparto africano, Alemania invadió el territorio namibio y fundó la colonia alemana del África sudoccidental. El interés de los colonizadores aumentó tras el descubrimiento de diamantes en 1894. El 12 de enero de 1904, los hereros se rebelaron contra el brutal régimen represivo alemán. Guiados por líder, Samuel Maherero, atacaron una guarnición alemana en Okahandja. En junio de 1904, el general alemán Lothan Von Trotha fue enviado a Namibia con 10 mil soldados y un plan de guerra.

                 “Se reunieron en la capital del país germano

                   y acordaron el llamado “reparto de África”,

                      sin contar con representantes africanos.

                         Una de las cosas que se prohibieron

                           en la Conferencia fue la esclavitud

                     y el comercio de esclavos, lo que no impidió

                           que se explotase a la población local”

El 11 de agosto de 1904, en la batalla de Waterberg, los soldados alemanes rodearon a los hereros y recibieron órdenes de no tomar prisioneros. Sin embargo, unos pocos miles de hereros lograron huir al desierto de Kalahari. Las milicias alemanas envenenaron los pocos depósitos de agua y recibieron órdenes de disparar contra cualquier herero que intentara regresar a sus tierras. En tan solo unas semanas, miles de hereros murieron de hambre y sed. Sus diversas propiedades agrícolas, muchas de ellas de extensas dimensiones, fueron arrebatadas por los soldados y colonos alemanes. La orden de exterminar a todos los hereros fue firmada el 2 de octubre de 1904 por Von Trotha: “Los hereros ya no son súbditos alemanes (…) Cualquier herero avistado dentro de las fronteras alemanas (namibianas), con o sin armas, con o sin ganado, será fusilado. Ya no aceptaré mujeres ni niños, sino que los devolveré a su pueblo o permitiré que los masacren”.

Los hereros que sobrevivieron al desierto fueron encarcelados en campos de concentración y esclavizados. Miles de mujeres fueron víctimas de violencia sexual a manos de soldados alemanes. El médico alemán Eugene Fisher realizó experimentos médicos con niños nacidos de estas violaciones. Su conclusión fue que los niños nacidos de uniones birraciales eran “inferiores” a sus padres alemanes. Su investigación inspiró a Adolf Hitler y, en la década de 1930, Fisher enseñó sus teorías racistas a médicos nazis. Uno de sus estudiantes, Joseph Mengele, fue responsable de los atroces experimentos médicos en el campo de Auschwitz.

Tras la Primer Guerra Mundial, el África Sudoccidental quedó bajo la administración de Sudáfrica, instaurando el sistema de apartheid. A fines de la década de 1940, diferentes grupos lucharon por la independencia de esos territorios. En 1968, las Naciones Unidas reconocieron el nombre de Namibia y, en 1990, el país finalmente obtuvo su independencia tras la retirada de Sudáfrica.

                 “Los hereros ya no son súbditos alemanes…

                     Cualquier herero avistado dentro de las

                          fronteras alemanas (namibianas),

                         con o sin armas, con o sin ganado,

                                            será fusilado”

Pero, no fue hasta después de años de deliberaciones, en 2004, cuando Alemania pidió perdón oficialmente por estos brutales crímenes, en 2019 el Parlamento alemán usó el término “genocidio” para referirse a ellos y, finalmente, un primaveral 28 de mayo de 2021 Alemania reconoció de forma oficial que las barbaridades y carnicerías perpetradas por su ejército imperial contra las etnias herero y nama entre 1904 y 1908 fueron un genocidio. El acuerdo convino destinar más de mil cien millones de euros para el desarrollo de la actual Namibia.

Pero la realidad es tozuda y a menudo perversa: la impunidad en que se ha mantenido este genocidio, desapareció de los libros de texto escolares en Alemania y Namibia, sin un monumento o estatua que los recuerde, es lo que permite, aun hoy, que haya muchos alemanes  que mantengan la propiedad de muchas tierras y fincas robadas a sus verdaderos propietarios: el pueblo herero.

Así, los namibios alemanes forman en la actualidad el grupo más grande entre los agricultores blancos; estos poseen alrededor del 70% de las tierras agrícolas del país, y alguna de sus propiedades son inmensas, pudiendo alcanzar 400 millas cuadradas de extensión. Mientras la mayoría de los hereros y namas viven en pequeñas áreas superpobladas de tierras comunales que le fueron asignadas posteriormente, o en asentamientos informales que albergan al 40% de la población de Namibia. Una gran infamia e injusticia para las víctimas del primer genocidio perpetrado en África.

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