CAMERÚN: LA VIOLENCIA VISTA DESDE LA SUITE DE UN HOTEL
Camerún parece un país inmóvil. Los y las cameruneses solo
conocen a dos presidentes desde su independencia en 1960. El primero, Ahmadou Ahidjom
(1960-1982), que ni siquiera puede pretender ser el padre de la independencia
del país, ya que estuvo de lado de los colonizadores franceses contra la principal
organización independentista: la Unión de los Pueblos de Camerún. En cuanto a
su sucesor Paul Biya, el presidente en
ejercicio desde 1982, pasa la mayor parte de su mandato en una lujosa suite del
Hotel Intercontinental de la ciudad de Ginebra en Suiza, acompañado de su
esposa, la señora Chantal Biya, en unas siempre placenteras y recurrentes
vacaciones. Esta inmovilidad, que podría sugerir estabilidad, es engañosa. Es
fuente y germen de una oposición violenta que socava el país.
Una violencia extrema que proviene tanto de la región de habla
inglesa, que en los últimos años ha generado un conflicto armado revindicando
mayores derechos ciudadanos para la población anglófona, como de los constantes
ataques de la banda yihadista nigeriana Boko Haram, que a pesar de sus divisiones
internas y sus repliegues tácticos, sigue siendo una amenaza para la seguridad
del pueblo camerunés.
Antes de su independencia, el 85% del territorio de Camerún
estaba bajo la tutela de Francia, el resto dependía del Reino Unido. En el
momento de la descolonización, las poblaciones de los territorios administrados
por los ingleses, solo tenían dos posibilidades: unirse al país vecino,
Nigeria, una elección hecha por una pequeña parte de los angloparlantes que
habitaban Camerún, o integrarse al país recién independizado. Esta opción fue
motivada por un acuerdo que definía al país como federal. Fue precisamente,
este acuerdo el que Ahidjo puso en tela de juicio en beneficio de una república
hiper-centralizada que rápidamente se convirtió en dictadura.
“Una violencia extrema que proviene
tanto de la región de habla inglesa,
que ha generado un conflicto armado
revindicando mayores derechos
para la población anglófona, como
de los constantes ataques de la
banda yihadista nigeriana Boko Haram”
El actual presidente Biya, tuvo que hacer ajustes cosméticos al régimen dictatorial para lograr la integración de la nación, pero mantuvo la política de desprecio y represión contra la población anglófona, parte de ella se ha radicalizado en las exigencias a sus derechos ciudadanos en los últimos años. En el 2017, numerosos cameruneses de habla inglesa se organizaron en milicias armadas dispuestos a luchar por la independencia de la región oeste del país, auto-proclamando la República Federal de Ambazonia, que incluye las dos provincias anglófonas de Camerún, y desconociendo al gobierno central camerunés, llegando a formar un gobierno interino en el exilio. El nombre Ambazonia se deriva de la bahía de Ambas, lugar donde los británicos llegaron por primera vez a mediados del siglo XIX.
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| Paul Biya y su esposa Chantal, dos personajes bufonescos que representan el autoritarismo y la corrupción que vive Camerún desde hace más de 40 años. |
Los cesionistas de habla inglesa han decidido militarizar su
lucha. Atacan todos los símbolos del Estado camerunés. No dudan en ejercer
terror sobre las poblaciones que no siguen su lema de boicotear al Estado,
llegando incluso a ejecutar a estudiantes y civiles. En cuanto al ejército gubernamental,
también se caracteriza por el uso de una represión desmedida, alentada por la
impunidad y apoyo de gobierno central. En ambas partes se han cometido crímenes
de guerra contra la población civil. Para muchos de estas poblaciones solo le
queda huir. Así, más de 700 mil personas están desplazadas dentro y fuera del
país.
Por lo pronto, la violencia desbordada que se vive en la región de Ambazonia podría representar uno de los principales focos que amenazaría con volver a modificar el mapa político de África. Siempre es muy delicado tomar postura ante una situación tan grave como esta, pero no podemos negar que la solución debe partir de decisiones políticas que incluyan a todos los miembros de la Nación.
“El gobierno de Biya, quien va cumplir 44 años
en el poder, llevando a cuesta 92 años
de edad, siendo el presidente más longevo
del mundo, dispone de un ejército de
más de 40 mil hombres, pero con
militares insuficientemente capacitados
y precariamente equipados”
Otra expresión de la violencia que sacude a Camerún, proviene
de las demenciales acciones armadas de la banda yihadista Boko Haram, que tiene
como escenario los Estados del norte. La lucha contra el terrorismo confesional
es la puerta abierta, para que los soldados de élite del Batallón de Respuesta Rápida
BIR, puedan perpetrar graves violaciones a los derechos humanos contra la población
civil. Diversas organizaciones humanitarias han documentado ejecuciones
sumarias, aldeas incendiadas, personas arrestadas y torturadas y sistemáticas violaciones
a mujeres y niñas. En un informe de 2024, Amnistía Internacional AI informó que
la sede del BIR en la ciudad de Salak, cerca de Maroua en el centro del país,
es un centro donde se perpetra la tortura. Es precisamente en este cuartel, a
pocos pasos de la sala de tortura, donde soldados estadounidenses y franceses están
instalados en el marco de la asistencia militar contra el terrorismo yihadista
en esta parte de África.
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| La región sur-oeste es reclamada por los separatista de habla inglés y las provincias del noroeste sufren las acciones de Boko Haram grupo proveniente de la vecina Nigeria. |
Además, la región del extremo norte de Camerún se ve afectada
por la escasez de recursos hídricos causada por el calentamiento global. Este fenómeno
ha causado conflictos intercomunitarios entre ganaderos, agricultores y
pescadores de la zona, un factor adicional que incrementa la violencia inter-étnica
y comunitaria en esta región de Camerún. Esta expansión de la violencia ha generado una dinámica propia, que se traduce en el tono agresivo de las relaciones inter-étnicas, familiares, comunitarias y entre el Estado y el ciudadano, marcadas por la desconfianza, la rivalidad y el encono, alterando gravemente la convivencia entre la población.
Para poder permanecer a la cabeza del país, Paul Biya ha
sabido empuñar la zanahoria y el palo. O compra líderes de la oposición y crea
organizaciones de la sociedad civil controladas por el gobierno o es la
represión la que cae sobre los opositores. Así, muchos miembros del Movimiento
por el Renacimiento de Camerún MRC, el principal partido político del país,
están perseguidos, amenazados o encarcelados. El líder de este partido, Maurice
Kamto, ex-ministro de Justicia, y probablemente ganador de las elecciones presidenciales
del 2018 contra Biya, fue condenado a carcelería acusado de sedición.
“Camerún está en el pelotón de países
que conforman la cola en la clasificación
del Índice de Desarrollo Humano y
en la lista de Naciones más endeudadas,
cuya deuda se ha cuadruplicado del 12%
en el 2010 al 48.85% en el 2025”
En su propio campo, Biya despide a toda personalidad que
pueda ser una amenaza para él. Su arma favorita es el encarcelamiento por
corrupción. Sorprendentemente, es un recurso muy efectivo, ya que todo su clan (ministros,
asistentes, gobernadores) suele coger alegremente dinero de las arcas
estatales.
Camerún gobernado por Biya, quien va cumplir 44 años en el
poder, llevando a cuestas 92 años de edad, siendo el presidente más longevo del
mundo, dispone de un ejército de más de 40 mil hombres, pero con militares
insuficientemente capacitados y precariamente equipados, en razón de la
generalizada corrupción que padece la estructura militar, conformada por
militares mediocres que desvían, la mayor parte de los presupuestos destinados
para defensa, a sus cuentas personales, en una sórdida complicidad con el
presidente, que le ha permitido, hasta ahora, no ser derrocado por un golpe de
Estado.
Como resultado de esta dramática situación política, Camerún
está en el pelotón de países que conforman la cola en la clasificación del Índice
de Desarrollo Humano y en la lista de Naciones más endeudadas, cuya deuda se ha
cuadruplicado del 12% en el 2010 al 48.85% en el 2025. Pero para la pareja presidencial, Paul y Chantal Biya, le va ser muy difícil, advertir y solucionar la lacerante violencia y la critica situación económica que padece su país desde la cómoda suite de un hotel.


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